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Fiestas del Pilar

PILAR 2009

Labordeta: "Que te pidan hacer el pregón en tu pueblo es un honor"

Labordeta, en el despacho de su casa zaragozana, el pasado miércoles. A la izquierda, un calendario hecho con fotos de sus nietas
Labordeta: "Que te pidan hacer el pregón en tu pueblo es un honor"
JOSÉ MIGUEL MARCO

Un cuadro de Natalio Bayo preside el salón de la casa de José Antonio Labordeta. Hay cuadros, libros, fotos: mucha historia. La del dueño de la casa se reescribe ahora, después de ocho años como diputado en Madrid, un cáncer, el regreso a los escenarios y un par de nuevos libros. Esta tarde será el pregonero de las Fiestas de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, su ciudad.

Han pasado treinta años desde la última vez que hizo el pregón, esta vez lo va a leer usted mismo.

Estaba grabando el disco 'Cantata para un país' en Madrid. Teníamos poco dinero para el estudio y no se podía parar la cosa, venir desde allí eran muchas horas de tren... así que lo escribí, pero no pude estar. Lo leyó Gonzalo Borrás. Era más reivindicativo que el de ahora, que ha salido más festivo.

¿Cómo llegó este nuevo encargo?

Me llamó Belloch una mañana y me lo propuso. No lo dudé: es un honor que te pidan algo así en tu pueblo. Ya lo he hecho en otros sitios donde he vivido: Canfranc, Villanúa… y ahora repito en Zaragoza. Ya anda publicado por ahí, aunque luego le he corregido un par de cositas, dos tonterías...

¿Salió de un tirón o le dio usted varias vueltas?

Corría prisa, poco después de entregarlo me marché a Canarias para recibir un premio. Así que lo hice rápido, se lo di a Luis Alegre, que hace la presentación, y el otro día ya lo vi impreso en la presentación de las fiestas en El Plata.

Anda HERALDO en un empeño medio utópico (que se desvelará en breve) centrado en mejorar la calidad de vida en Zaragoza. Su hija Ana es parte de la trama. ¿Qué haría usted?

Haría peatonal buena parte del centro histórico. Lo he visto por ahí afuera, en sitios tan dispares como Fráncfort o La Laguna. Zaragoza ha sufrido desde el destrozo de la guerra de la Independencia y las especulaciones posteriores. Y hay que venderla mejor, tiene cientos de cosas hermosas. Mi alumno y amigo Jiménez Losantos lo decía el otro día en la televisión: no sabemos vendernos en esta tierra.

¿Qué echa de menos en las fiestas pilaristas?

De menos o de más... soy poco amigo de muchedumbres. Las fiestas son alcohol, como en toda España, antes había más respeto por ciertas manifestaciones culturales. Pero hay cosas para salvar y entiendo que las ganas de pasarlo bien son fundamentales.

El programa musical se cierra con 'Vayatrés'. ¿Hay ganas?

Eduardo, Joaquín Carbonell y yo somos viejos amigos y la cosa funcionó desde el principio. Joaquín, que es un poco pesado, siempre estaba diciendo que había que grabar un nuevo disco, canciones nuevas… y lo hicimos. Tu compañero Antón Castro me decía el otro día que con 'Vayatrés' habíamos conseguido conectar con nuestro mundo anterior. Y además llevamos un grupo de músicos que ya lo hubiera querido en los 70 y 80, entonces había poca gente: Luis Fatás, luego llegó Gambino…

¿Andamos hoy en día sobrados de talento musical en Aragón?

Sí, veo la cosa muy bien, somos una de las Comunidades destacadas a todos los niveles creativos. Además de Bunbury, Amaral, Violadores o Carmen París hay más, mucho más. Faltan apoyos, pero eso ocurre igual en Madrid, lo pude ver estos ocho años que pasé viviendo allá. No hay locales para tocar, se corta la proyección de la gente. Y el disco ya no lo compra nadie, por lo que los directos son fundamentales.

Ocho años de diputado. Cuando pasa ahora por la Carrera de San Jerónimo, ¿cambia de acera?

No, simplemente no paso. He ido dos veces a Madrid desde que dejé de ser diputado: una al programa '59 segundos' y otra a Sogecable, lejos del centro. He dormido en O'Donnell, al tren... y ya. No voy porque tendría que saludar a muchísima gente, dejé amigos en el Congreso que me dirían aquello de por qué no vienes más… está Leire Pajín, con la que me llevo muy bien desde un reportaje en el programa 'Parlamento' que unía a la más jovencita y el más viejo del hemiciclo. También Carme Chacón… mucha gente. Pero bueno, antes de ser diputado tampoco visitaba esa zona, no es mi corro, yo soy más de Fuencarral y esos sitios.

Le llueven los homenajes y premios. Asusta un poco, ¿no?

Tengo cáncer de próstata. Joaquín Carbonell, que es un coñón, dice que eso no me matará, que me matarán los premios y homenajes. Son cosas bonitas, como el de los almadieros de Burgui en Navarra, otro hace nada en Canarias, uno que viene en Gerona, la Medalla de Oro del Ministerio de Cultura, pero... estoy esperando a noviembre para descansar.

Se le ve mejor aspecto en estos últimos meses…

Estoy regular, gracias a Dios. De hecho, ese va a ser el título del libro que estoy escribiendo, y que pienso editar a principios del año que viene. Son unas memorias desde los tres años hasta hace nada, y medito un poco sobre cómo cambian las cosas cuando una mañana te dicen que tienes cáncer. La medida del cáncer de próstata se llama PSA (Prostatic Specific Agent) y cuando la enfermera me preguntó si sabía lo que era, le dije: "Claro que sí, el Partido Socialista de Aragón, si lo fundamos Emilio Gastón y yo…".

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