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Urbanismo

El joven barrio junto al Ebro de Zaragoza se consolida con el 70% de sus pisos construidos

La extensión del distrito Jesús, entre Vadorrey y el camino del Vado, todavía tiene un par de manzanas sin proyecto, pero el resto está edificado y urbanizado.

Bloques de viviendas en la calle de Enriqueta Castejón, con la Basílica del Pilar de fondo.
Bloques de viviendas en la calle de Enriqueta Castejón, con la Basílica del Pilar de fondo.
Oliver Duch

Antaño era un terreno huérfano lleno de naves y chabolas. Ahora se erigen edificios modernos, de estos que combinan el negro pizarra con el blanco hormigón. Plazoletas, zonas infantiles, césped y varios árboles repartidos amablemente. Todo ello con la proximidad del Ebro, su paseo y la siempre simpática basílica del Pilar en un horizonte cercano. El joven barrio a orillas del río, próximo al puente de la Unión, ya se ha consolidado y ocho años después de empezar su urbanización ya tiene en torno al 70% de sus viviendas construidas.

Lo denominan la extensión del barrio Jesús. Este desarrollo urbanístico, formado por cuatro grandes manzanas, se emplaza entre la calle de Marqués de la Cadena, la de Cosuenda y el paseo de la Ribera, junto al parque de Oriente. El primer movimiento de tierras comenzó en 2016 y hasta 2019 no llegaron los primeros vecinos. Ahora, según estima la junta de compensación, de las 882 viviendas previstas hay más de 600 construidas. Las parcelas que todavía no se han impulsado dependen de la voluntad de los promotores que las adquirieron, por lo que todavía no hay una fecha clara para saber cuándo se alcanzará el 100% de su capacidad.

No obstante, la pujanza de esta parte de la ciudad es clara. "Hubo un punto en el que a los constructores les quitaban los pisos de las manos, aun cuando no estaba claro si este desarrollo urbanístico iba a funcionar", relata Ignacio Pemán, responsable de la junta de compensación de este sector. De hecho, la idea del Ayuntamiento de Zaragoza fue impulsarlo para la Expo 2008, aprovechando el nuevo esplendor del paseo de la Ribera y tratando de mejorar la imagen que lastraban las chabolas y naves industriales. No pudo ser, pues estalló la burbuja inmobiliaria, y el proyecto se retomó en 2014 para dividirse por fases.

Estos terrenos tienen una peculiaridad. La fábrica de Paquita Ors todavía resiste a los esbeltos edificios. De hecho, en el sector cabrían 990 viviendas si se tiene en cuenta el espacio de la empresa zaragozana, que prefirió no retirarse de este emplazamiento. Al no ser contaminantes, se permitió que mantuvieran la pequeña fábrica con bellos detalles como un jardín con naranjos y una fuente que ahora quedan algo hundidos con respecto al nivel del resto del barrio.

Restan, no obstante, dos grandes manzanas centrales que podrían albergar otros cientos de pisos. Hay otra también huérfana, en la calle de María Pilar Burges Aznar, que hace un semicírculo, pero que espera llenarse de maquinaria en el último trimestre de este año para levantar 18 viviendas de tres dormitorios y "amplias terrazas". Es el Grupo Espuelas el encargado de comercializarlas bajo el nombre 'Edificio Ribera del Ebro 2', una continuación del contiguo, de 80 pisos. Según Juan Carlos Bazán, gerente comercial de la marca, disponen de licencia para comenzar los trabajos y, si las ventas acompañan, esperan hacerlo en septiembre.

Este desarrollo urbanístico tiene en torno al 70% de sus 882 viviendas construidas.
Uno de los grandes solares de la extensión del barrio Jesús con capacidad para casi un centenar de viviendas.
Oliver Duch

Familias jóvenes

Hace ya un par de años que el lugar comenzó a llenarse de familias jóvenes, que buscaban combinar la relativa cercanía al centro con la tranquilidad de esta nueva zona. "Nos llamó mucho estar cerca del río y de su brisa. Además, son viviendas amplias, algo que nos viene muy bien para nuestros pequeños", comenta Carmen Losilla, vecina de uno de los primeros bloques construidos, los más pegados al Ebro. Cierto es que los servicios, a día de hoy, los siguen buscando en Vadorrey, La Jota o el propio barrio Jesús, pero "las calles están cada vez más animadas". "Tenemos zonas verdes, un parque infantil y todavía hay capacidad para crecer", añade.

La zona combina bloques de entre 70 y 100 viviendas con un máximo de 10 alturas. Destaca la homogeneidad del entorno, con todos los edificios de tonos similares, con algunos detalles de color en los metacrilatos que dan carácter a las terrazas. Las promociones se anunciaron con entre dos y cuatro dormitorios, la tónica habitual a día de hoy. Algunas urbanizaciones disponen de piscina. También se edificó VPO, con 160 viviendas en el denominado complejo Flumen, el primer passivhaus plus de vivienda protegida de España. Algunos de los pisos también fueron destinados al alquiler social.

Este desarrollo urbanístico tiene en torno al 70% de sus 882 viviendas construidas.
Este desarrollo urbanístico tiene en torno al 70% de sus 882 viviendas construidas.
Oliver Duch

Los inmuebles de la única promoción actualmente en comercialización se anuncian por más de 280.000 euros para tres dormitorios y más de 100 metros cuadrados de superficie. "En su inicio, a la vez que se urbanizaban las calles se construían los bloques. Se hicieron de golpe unos 400 pisos. Es una zona con alta densidad, pero tienen bastante espacio, está cerca del río y el paseo está bastante bien", comenta Ignacio Pemán.

Por su parte, Juan Carlos Bazán opina que es un área "con el urbanismo de moda" y todo lo que sale al mercado allí "suele tener buena aceptación". "El urbanismo es muy bueno, con mucha zona ajardinada, buena comunicación de viales, con todo muy nuevo. La construcción de este pequeño barrio ha revitalizado muchísimo esta parte de la ciudad", añade. Un oasis inmobiliario que pasa desapercibido en Zaragoza.

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