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El parricida de La Almozara, primer condenado a prisión permanente en Zaragoza

Se trata de la tercera pena máxima que se impone en Aragón tras las de Iván Pardo por el asesinato de la pequeña Naiara en Huesca y de Norbert Feher por el triple crimen de Teruel.

El acusado, durante la primera sesión del juicio en la Audiencia de Zaragoza.
El acusado, durante la primera sesión del juicio en la Audiencia de Zaragoza.
Francisco Jiménez

El parricida de La Almozara, Héctor López Ferrer, se ha convertido hoy en el primer condenado a prisión permanente revisable en Zaragoza. Hasta la fecha, solo había dos precedentes en Aragón: el de Iván Pardo, condenado por torturar y asesinar de la pequeña Naiara, de solo 8 años, en Sabiñánigo; y el de Norbert Feher (Igor el Ruso), por el triple crimen de Teruel.

El jurado consideró al acusado culpable del asesinato con alevosía, ensañamiento y desvalimiento de su padre, Javier López Cebollada, de 71 años, el 28 de junio de 2021. Y ello dejó la puerta abierta a que el magistrado-presidente del tribunal popular, Alfonso Tello, pudiera imponerla la pena máxima del Código Penal en España. Algo que finalmente ha hecho.

Las acusaciones particulares, en nombre de la madre y la hermana del acusado, solicitaron desde el primer momento que Héctor López Ferrer fuera castigado con la prisión permanente revisable. La Fiscalía no se decantó al principio por esta opción al no apreciar que la víctima fuera una persona especialmente vulnerable. Pero al conocer el pronunciamiento del tribunal popular, que sí consideró probada tal circunstancia, se sumó a la petición de los letrados José María Lumbreras y Luis Márquez .

Tras una larga deliberación de once horas, a las 22.00 del pasado 6 de febrero, el jurado declaraba también al zaragozano culpable del asesinato frustrado de su madre, María Pilar Ferrer, de 67 años. El día que su hijo mató a su marido, la mujer se había acostado. Había dejado al acusado y a su marido viendo un partido de fútbol de la selección española. Pero escuchó ruido en el salón y se asomó a ver qué pasaba.

María Pilar no podía imaginar que alguna vez se enfrentaría a una escena como aquella: Héctor se había colocado encima de su padre y no dejaba de clavarle una navaja. La misma con la que después hirió hasta en siete ocasiones a su madre cuando trataba de escapar. Afortunadamente, el asesino resbaló en un charco de sangre y la mujer pudo alcanzar las escaleras y pedir auxilio.

Por el intento de asesinato de María Pilar, el Ministerio Público y las acusaciones particulares solicitaron otros 14 años de prisión para el parricida, que apenas reaccionó al escuchar el  veredicto que podría hacerle acabar sus días entre rejas. Finalmente, el magistrado presidente impone al acusado 12 años por el intento de asesinato.

La defensa, a cargo de la letrada Alba Vicente, proponía la absolución e internamiento de su cliente en un centro psiquiátrico, ya que mantiene que está enfermo y no era dueño de sus actos y voluntad cuando atacó a sus padres. Sin embargo, los nueve miembros del jurado se alinearon con la tesis de las forenses. Y estas dijeron que el hombre, de 42 años, sabía perfectamente lo que hacía y tenía un plan premeditado para acabar con la vida de sus progenitores, a los que hizo volver del apartamento de la playa en Castellón con la excusa de que se encontraba «muy mal» y los necesitaba.

Sin embargo, al ver que el tribunal popular apreciaba las tres circunstancias agravantes y ninguna de las atenuantes propuestas, la defensa tuvo que conformarse con solicitar la pena mínima: 15 años por el asesinato del padre y dos más por las lesiones de la madre.

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