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Los pueblos del valle de Onsella protestan por la instalación de una macrogranja porcina en la zona

Denuncian que en 2020 se tramitó y aprobó sin avisar a los vecinos una licencia para la construcción de unas instalaciones con 16.400 animales en Gordués, a un kilómetro escaso del pueblo zaragozano de Navardún y en espacio protegido.

Protesta contra la macrogranja porcina en Navardún.
Protesta contra la macrogranja porcina en Navardún.
Heraldo

Los vecinos del pueblo de Navardún (Zaragoza) y del resto de pueblos del valle de Onsella, como Urriés, Isuerre, Lobera de Onsella o Longás están en pie de guerra contra la implantación de una macrogranja porcina de 16.400 plazas en su término municipal, a menos de un kilómetro del pueblo y a escasos metros de nuestro río Onsella. 

En concreto, denuncian que tuvieron conocimiento hace unas semanas de que durante el año 2020, en plena pandemia, "incomprensiblemente sin llegar la información a los vecinos", se tramitó y aprobó por parte del Instituto Aragonés de Gestión Animal INAGA una licencia para la construcción de una macrogranja porcina de 2.000 cabezas en Gordués, "en espacio protegido".

También aseguran tener constancia de la existencia de dos solicitudes de ampliación, de 7.200 cabezas cada una, con lo que las instalaciones llegarían a albergar unos 16.400 animales, por lo que piden ayuda para parar la construcción "porque esta aberración pone en riesgo nuestra salud, nuestros recursos naturales, nuestro medio de vida y desde luego nuestro futuro como pueblo y valle".

A su juicio, "es un despropósito que en una zona protegida, donde conviven especies protegidas como el cangrejo común, el visón o la nutria, y que además está afectada por una profunda sequía, se pretenda implantar una macrogranja que lo único que va a ocasionar es la destrucción de los recursos naturales de nuestro entorno, sobre todo por la generación de purines, una de las sustancias más contaminantes que existe hoy en día".

Explican que esos purines "causarán un daño irreparable, además de incontrolable" y aseguran que no son un abono orgánico al uso "que ahorraría dinero a los agricultores, tal y como pretenden convencer a la gente". En realidad, según denuncian, estos residuos, en las cantidades que producen las macroexplotaciones, "acaban con la fertilidad de la tierra".

Para ellos, la implantación de estas macrogranjas "deteriora la economía local, ya que hipoteca el futuro de la agricultura y ganadería especializada de la zona".

En su manifiesto, los vecinos afectados se preguntan si se pretende "primar el negocio, la recaudación, la generación de beneficios para unos pocos, en detrimento de la salud de la población, empeorando nuestra calidad de vida y en consecuencia forzamos el abandono de nuestro pueblo, de los municipios cercanos y del valle"

"Exigimos apoyo e información a las autoridades competentes, ya que no queremos que el valle de Onsella se convierta en el estercolero de Aragón y que la zona se despueble más aún de lo que está "porque las condiciones de habitabilidad no van a ser las adecuadas".

La plataforma contra la macrogranja ha puesto en marcha una campaña de firmas contra el proyecto, al que animan a sumarse a los habitantes de Sos del Rey Católico, y también de los pueblos navarros de Sangüesa o Petilla de Aragón, "a los que igualmente llegarán los olores".

El pasado sábado se manifestaron contra lo que consideran un "despropósito" y aseguran que fue "la primera movilización de lo que pinta va a ser una largo camino".

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