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Zaragoza recupera esta noche la procesión de San Roque por el barrio del Gancho

Dos años después de la última celebración, la imagen del santo volverá a salir hoy (20.45) entre cornetas y tambores de la iglesia de San Pablo.

Un momento de la procesión, que no se celebra desde 2019.
Un momento de la procesión, que no se celebra desde 2019.
Heraldo.es

"Por fin", dicen hasta en las redes sociales de la parroquia. Después de dos años sin sacar la imagen de San Roque por las calles del entorno de San Pablo, esta noche, alrededor de las 20.45, se recuperará una tradición que todos los 16 de agosto anima las calles de Zaragoza. Se trata de la procesión de San Roque, que se celebra desde tiempo inmemoriales a orillas del Ebro, aunque bien es cierto que el santo parece tener más predicamento en otras zonas de Aragón. 

"La devoción a San Roque en la parroquia de San Pablo viene de lejos y en 1876 se fundó la Real Archicofradía del Glorioso San Roque, que celebra su fiesta titular el 16 de agosto", explican desde la iglesia del Gancho. Hoy, fiesta del que se considera abogado contra la peste y enfermedades infecciosas, se celebrará una misa a partir de las 20.00 y después se abrirán las puertas del templo para que la imagen del santo sea recibido entre cornetas y tambores.

A San Roque se le podrá ver por las calles cercanas a la iglesia (esto es, Broqueleros, San Blas, Mosén Pedro Dosset, Predicadores, la propia San Pablo…) y muchos amantes de la Semana Santa acudirán para escuchar las marchas y los redobles de la Banda de San Pablo y hacer así más llevadera la espera hasta el próximo Domingo de Ramos. Cuentan que los responsables de los tambores y bombos llevan varias semanas ensayando y que se escucharán toques nuevos en honor al santo.

Zaragoza tiene plaza y tuvo un arco, pero
no tiene una iglesia consagrada a San Roque

Habitualmente, el cortejo procesional lo abre el Gancho, que es la imagen de la parroquia, a la que continúa el piquete vestido de paisano. Tras ellos figura la bandera de la Archicofradía poco antes de la imagen de San Roque, que está expuesta al culto todo el año en la iglesia de San Pablo. Concretamente, esta imagen fechada en torno al siglo XVII se encuentra en una hornacina que está al lado de la sacristía. Algunos fieles lo confunden con San Antón, por aquello de que es el patrón de los animales, y en el primer caso figura un perro a los pies de San Roque, mientras que en el segundo es un pequeño cerdo.

¿Y por qué un perro? ¿Y por qué la tradición dice que el perro de San Roque no tiene rabo? Se sabe que el santo nació en el siglo XIII en Montpellier, con una misteriosa cruz roja en el pecho, y que su ‘fama’ se propagó enseguida por media Europa, dado que tenía cierta facilidad para curar enfermos: se le consideró un gran luchador (y vencedor) contra la peste y otras epidemias que diezmaban los países en la Edad Media. Cuentan las hagiografías que pronto se quedó huérfano y que repartió entre los pobres todos sus vienes y peregrinó a Roma. En el camino, él también enfermó y con las fuerzas vencidas fue a cobijarse a un bosque, donde se topó con un simpático perro que cada día robaba un panecillo de la mesa de su amo y se lo llevaba a San Roque. Así, ambos se hicieron inseparables y se les ha representado junto en multitud de frescos y de estatuas, en las que el santo también es reconocible porque va vestido de peregrino (con las conchas y la calabaza bien visibles), suele llevar el sombrero a la espalda y tiene una pierna maltrecha por una herida de flecha. Por descontado, el perro que le acompaña siempre lleva un panecillo en su boca.

La imagen de San Roque de la parroquia de San Valero, en Las Delicias.
La imagen de San Roque de la parroquia de San Valero, en Las Delicias.
José Miguel Marco

No solo en San Pablo se le rinde culto a San Roque, sino que hay varias iglesias más en Zaragoza en las que se conservan imágenes de él. En Las Delicias, en la parroquia de San Valero, también se procesiona o bien el 16 de agosto o bien, unas semanas después, durante las fiestas del barrio, ya en septiembre. En Zaragoza existe la plaza de San Roque, existió el arco de San Roque, pero no hay iglesia con advocación al santo, dado que la que muchos consideran podría serlo, la Mantería, en realidad está dedicada a Santo Tomás de Villanueva.

Comentan los dinamizadores culturales de Gozarte, que "si en la iglesia de tu pueblo hay una imagen de San Roque, es más que probable que en algún momento, hace siglos, le invocaran para que les salvara de alguna epidemia". Es el caso de festejos tan populares como los de Pedrola o de Calatayud, donde -por cierto- se dice que el animal que acompaña al patrón no es perro sino perra y que se llama Rouna, nombre que ha cogido prestado -a su vez- una de las peñas bilbilitanas.

El escritor Alberto Serrano Dolader recordaba hace unos días en las páginas de HERALDO que antaño Zaragoza celebrara San Roque por todo lo alto, no solo con una procesión por el Casco Histórico (y su consabida vertiente religiosa) sino con, incluso, cabezudos, puestos de churros y espectáculos varios, ya fueran de globos aerostáticos o populosas carreras de cintas. Eran tres días de fiesta, que se desdibujaron con la Guerra Civil hasta hacerlos desaparecer.

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