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El éxodo de agosto provoca descensos de la actividad de hasta el 70% en una Zaragoza vacía

Cientos de bares y comercios cuelgan el cartel de ‘cerrado por vacaciones’ ante la caída de clientes.

El paseo de la Independencia, ayer, prácticamente vacío
El paseo de la Independencia, ayer, prácticamente vacío
José Miguel Marco

El éxodo de agosto está provocando descensos de la actividad de hasta el 70% en una Zaragoza vacía. Ni hosteleros ni comerciantes escapan de la significativa caída de la facturación que se ha producido en las últimas semanas a consecuencia de las vacaciones y las fiestas en los pueblos. Tampoco lo hace el sector del taxi, obligado a alternar entre las licencias pares e impares para que todos puedan trabajar.

Uno de los mejores termómetros es el número de viajes en autobús y tranvía. Según datos del Ayuntamiento, entre el 1 y el 7 de julio se produjeron 1.330.679 validaciones en el bus urbano, mientras que en la primera semana de este mes han sido 1.045.067, lo que implica una caída del 21,5%.

Lo mismo ha ocurrido con los Urbos 3. Si en la primera semana de julio fueron 381.351 los desplazamientos, esta vez han sido 282.127, con una bajada del 26,2%.

Esto se nota especialmente en las horas punta, en las que uno puede subir al transporte público sin los agobios y los apretujones propios de los meses de colegio y de mayor actividad laboral.

En lo que respecta al tráfico rodado en general, los porcentajes varían en función del día, con descensos de entre el 28% en puntos como la avenida de Navarra y el 49% en Gómez Laguna. Según explican desde el Consistorio, la circulación empieza a descender ya a principios de julio, y es hoy, 15 de agosto, cuando llega al mínimo. Pasadas estas fechas se irá recuperando paulatinamente hasta volver a sus valores habituales en septiembre, mes de la vuelta al cole y al trabajo.

La imagen que ofrecen estos días las calles de la ciudad es especialmente significativa, y más este año, con un calor que ha obligado a ‘reprogramar’ las costumbres estivales y refugiarse en el aire acondicionado. Esto ha tenido consecuencias directas en la hostelería y el pequeño comercio.

"Muchos establecimientos han decidido cerrar estas semanas. Esta que empieza será la que más persianas bajadas tendrá de todo el año", cuenta Luis Femia, gerente de la Asociación de Empresarios de Cafés y Bares.

Los que están abiertos han tenido que vérselas con las sucesivas olas de calor. "Las terrazas siguen trabajando, pero solo a partir de una hora determinada, cuando bajan las temperaturas. A todo esto tenemos que añadir, además, otro reto a medio y largo plazo: el cumplimiento del decreto de ahorro energético", agrega.

Quienes no se han marchado lo están teniendo más fácil para encontrar mesa los fines de semana o a última hora de la tarde, sin necesidad de reservar o tener que esperar para coger sitio.

Las sensaciones son muy similares en el comercio, donde las ventas pueden llegar a caer hasta un 50%. "Muchos aprovechan las dos semanas centrales del mes para cerrar y dar vacaciones a la plantilla. Ocurre más en los barrios, en las zonas más residenciales. El Centro resiste por su condición de zona turística", comenta el secretario general de la Federación de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincial (ECOS), Vicente Gracia.

Las mayores caídas, dice, se producen "en la tercera y cuarta semana de agosto"; del puente de la Virgen hasta aproximadamente el día 28. Son días en los que las tiendas de ropa apuran las rebajas, con un remate final en el que ya empiezan a ver cada vez más productos de nueva temporada; la calma antes de la "reactivación" propia de los últimos días del mes.

El turismo como salvavidas

En el caso del sector del taxi, la estrategia es simple:"Una semana trabajan los vehículos con matrícula par y la siguiente, los que la tienen impar. La actividad baja un 70%, especialmente esta semana, en la que Zaragoza se queda vacía", razona el presidente de la Asociación de Autotaxi (Apatz), Miguel Ángel Perdiguero.

A diferencia de los últimos veranos, esta vez sí están haciendo más carreras con gente de fuera, la mayoría a visitas programadas a monumentos como La Aljafería. "Son trayectos muy limitados a la zona Centro. El fin de semana se mueve un poquito, pero, en general, hay poca actividad", añade.

Tras dos años irregulares marcados por la pandemia, muchos empresarios y autónomos han optado por centrarse "en el ahora" y no pensar en lo que vendrá en otoño. Los consultados confirman que la subida de la luz "no lo está poniendo fácil", de ahí que la incertidumbre sobre la recta final de 2022 sea "mayor" que en otras ocasiones, especialmente ante la amenaza de nuevas subidas y más medidas de ahorro energético.

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