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Negocios afectados por las obras de San Miguel: "Está siendo una ruina"

​Algunos empresarios denuncian que el intercambio de orden de ejecución de las fases 2 y 3 ha supuesto un perjuicio "importante".

Así avanzan las obras en la calle San Miguel de Zaragoza
Así avanzan las obras en la calle San Miguel de Zaragoza
Toni Galán

Cinco meses de obras y otros tantos por delante. Los empresarios de la calle San Miguel de Zaragoza han visto reducir "considerablemente" sus ingresos desde que el pasado mes de marzo las excavadoras comenzasen a trabajar. Mientras algunos consideran que es "un mal necesario", otros son de la opinión de que "el perjuicio es mayor al beneficio".

“Está siendo una ruina. Ingreso un 50% menos y teniendo en cuenta que venimos de una pandemia, que los márgenes se han reducido por la subida de precios y que tenemos aún pendientes los ICO…. La obra es la gota que ha colmado el vaso”, reconoce Luis Linacero, dueño de Linacero Rock Burger -en la calle San Miguel- y de Linacero café -en la calle Arquitecto Magdalena-. 

Para este empresario, el cambio de la planificación de la obra -Ecociudad decidió a finales de mayo intercambiar el orden de ejecución- ha supuesto un "importante perjuicio". La reforma integral de la calle (en tres fases, con una duración aproximada de un año de ejecución y una inversión de 1.022.625 euros) empezó el pasado 8 de marzo en la parte más alejada de la avenida de la Independencia -entre la calle Comandante Repollés y calle Urrea-. En un principio, tras la primera parte, seguía el tramo entre las calles Urrea y Santa Catalina para terminar con la fase 3 -entre Santa Catalina y Jerónimo Blancas-. Sin embargo, a finales de mayo, el Ayuntamiento de Zaragoza informó que "para aprovechar mejor los equipos técnicos", se invertía el orden entre la fase 2 y 3. 

"La gente evita pasar por la calle San Miguel" 

Desde entonces, los operarios trabajan en la renovación del saneamiento del tramo entre la calle Santa Catalina y Blancas al mismo tiempo que rematan la primera fase. "Nos habían dicho que las obras nos afectarían a partir de octubre, entiendo que después del Pilar, y al final decidieron cambiar el orden y a mí me han trastocado por completo", lamenta el hostelero, que considera que le van a afectar "todo el verano y la campaña de Pilares". "De haberlo sabido, hubiese organizado las vacaciones de los empleados de otra manera. De hecho, he tenido que despedir a una camarera que había contratado hace unos meses pensando que se iba a trabajar con normalidad estas semanas", dice el empresario, que solo espera que durante las fiestas "pongan alguna solución". "Esos diez días de trabajo son los más importantes del año", subraya Linacero.

A pesar de que el Consistorio ha aprobado una bonificación fiscal en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) por obras en vía pública para el pequeño comercio, este empresario considera que "es una propina". "Estamos hablando de una obra millonaria, no creo que supusiese mucho que nos dieran ayudas para contrarrestar los beneficios que no estamos teniendo por esta causa", defiende.

Luis Linacero, dueño de Linacero rock-burger y Linacero café.
Luis Linacero, dueño de Linacero rock-burger y Linacero café.
HA

El cambio de rumbo en la obra también ha perjudicado "considerablemente" a la farmacia Jesús Lahoz. "Si nos hubiesen avisado con tiempo, habría organizado de otra manera las libranzas del personal de otra manera. Nos avisaron con dos días de tiempo y yo al Colegio Oficial tengo que dar parte con dos o tres meses de antelación", puntualiza el dueño, que asegura que ahora están "prácticamente parados". "No solo son los trabajadores, también son los productos con los que nos habíamos hecho para la campaña de verano y que no estamos vendiendo", apunta.

Lahoz explica que en venta libre están facturando un 30% menos. "Los clientes que vienen a por recetas siguen siendo fieles, pero el resto no. Al final, la gente evita pasar por la calle. Hay suciedad y mucho ruido", señala el empresario, que prevé que quedan "muchos meses con el mismo problema". 

Jesús Lahoz, al fondo de la farmacia.
Jesús Lahoz, al fondo de la farmacia.
H. A.

Algunos negocios de esta céntrica calle han colgado el cartel de 'cerrado por vacaciones' estos días, tal y como viene siendo habitual por estas fechas, sin embargo, hay quienes, como la hamburguesería Tik Tak, que optaron por cerrar antes de lo previsto debido a las obras. "Hubo un momento en el que no teníamos ni acceso directo al local. Estamos encantados con que la calle se renueve pero no contábamos con que se alargase tanto", aseguran.

Lo mismo denuncian algunos vecinos, que esperaban que los trabajos avanzasen "más rápido". Por su parte, el Ayuntamiento de Zaragoza informan de que los plazos se están cumpliendo tal y como estaba previsto.

Los que ven el lado positivo

Jesús Urcola, dueño de la chocolatería San Miguel, es, quizás, uno de los menos afectados por el cambio de planificación. "El momento donde más facturo es en invierno, entonces a mí, en concreto, me viene bien que ahora en verano arreglen esta zona para que luego a partir de octubre, mis clientes puedan venir", declara el empresario, que reconoce una bajada "importante" en el número de clientes desde que comenzó la reforma.

A pesar de que considera que "un lavado de cara siempre viene bien", es consciente de que el final de la reparación de la calle está "lejos". "Sabes cuando empiezan, pero nunca cuando terminan", sentencia.

Jesús Urcola, dueño de la chocolatería San Miguel
Jesús Urcola, dueño de la chocolatería San Miguel
H. A.

Menos perjudicada se ha visto también la empresa Fincas Luna. A pesar de tener un escaparate lleno de carteles en los que se anuncian pisos, el dueño asegura que trabajan principalmente "por internet". "Es un mal necesario. Es verdad que la gente no se para a mirar las ofertas, pero prefiero que sea ahora que en Fiestas del Pilar, aunque imagino que también nos cogerá en esas fechas", comenta el dueño, quien cree que el cierre de locales en la zona "no va de la mano con la reforma de la calle". "La realidad es que al pequeño comercio le está resultado muy difícil sobrevivir a la crisis", argumenta.

"Es un mal necesario. Es verdad que la gente no se para a mirar las ofertas, pero prefiero que sea ahora que en Fiestas del Pilar"
El dueño y una trabajadora de Fincas Luna.
El dueño y una trabajadora de Fincas Luna.
HA

"Me da miedo pasar por la noche"

Entre los vecinos de la calle San Miguel hay cierto descontento, aunque hay quienes son más positivos al pensar en el resultado final. "Yo trabajo de noches y me da miedo pasar por aquí. Es una ratonera. Ahora me quedo a dormir en casa de mi madre porque el otro día me dieron un buen susto", lamenta Merche Marín que vive en el tramo que ahora está levantado. A su amiga, Alicia Pérez, que vive en Allúe Salvador, le resulta difícil caminar con el andador por el pequeño pasillo de apenas un metro que hay entre las fachadas de los edificios y la maquinaria. "Vengo solo a comprar unos caramelos, pero es engorroso", subraya.

Por su parte, Jorge Díaz, vecino de la calle Santa Catalina afirma que se trata de una afectación negativa, pero que será positiva con el tiempo. "Los charcos que se generaban cuando llovía eran peligrosos y ya había que hacer una remodelación para hacer más atractiva la zona. Es un trastorno pero era necesario", subraya.

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