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Los barrios consolidados temen ser los más perjudicados por el apagado de escaparates

El Plan de Comercio de Zaragoza cifra en once los "ejes comerciales" de la ciudad, cuyas tiendas a partir de esta semana tienen que apagar las luces a las diez de la noche.

La animada calle Delicias, con los nuevos toldos que no convencen a los comerciantes.
La animada calle Delicias, con los nuevos toldos que no convencen a los comerciantes.
Francisco Jiménez

"En agosto, con el exilio vacacional, apenas se va a notar; pero de cara al otoño, cuando no haya tantas horas de luz, ya veremos lo que pasa...". Los comerciantes zaragozanos siguen expresando sus dudas sobre el real decreto que, en aras del ahorro energético, les obliga desde esta semana a apagar sus escaparates a partir de las diez de la noche. Los barrios consolidados (Las Delicias, San José, Las Fuentes...) temen ser los más perjudicados por la falta de "aportación turística" y porque en las zonas comerciales más concurridas de la ciudad (el Centro y el Casco) se confunden las pequeñas tiendas con bares y restaurantes, que sí prolongan su actividad más allá de las diez y, por tanto, "no hay tanto riesgo de perder la animación", explican.

Hay calles incluso del corazón de la ciudad que, no obstante, también se muestran recelosas de rebajar su atractivo para el que llaman "cliente ocasional que va paseando". Es lo que sucede con León XIII, el paseo de las Damas o la misma calle de Alfonso I, que lucen desangeladas porque apenas albergan locales de hostelería y tampoco tienen cerca alumbrado ornamental -exento de la norma- del que poder beneficiarse. "Yo estaba apagando los escaparates a las once entre semana y a las una los fines de semana. Cuando el escaparate está apagado se para muchísima menos gente que cuando puedes mostrar el producto. A mí me viene gente a la tienda diciendo que habían pasado por la tienda la noche anterior y al día siguiente entran a comprar", explica Raúl de Jesús, al frente de la tienda de Paturros, de la calle de Don Jaime I.

Su queja es compartida por muchos compañeros que recuerdan que el comercio local también regenera las calles y ayuda a mantener la ciudad viva. "Además del producto a la venta, cada mañana fregamos nuestro trocito de acera, ofrecemos limpieza, damos luz con nuestros escaparates y seguridad al ciudadano", recordaba Antonio Tornos, presidente de la Federación de Empresario de Comercio y Servicios de Zaragoza.

"Cuando el escaparate está apagado
se para muchísima menos gente
que cuando puedes mostrar el producto"

Aunque no es agosto el mejor mes para hacer balance, el flujo de peatones en Zaragoza continúa creciendo y vuelve ya a cifras similares a las que arrojaba en los meses anteriores a la pandemia. Los ‘cuentapersonas’ instalados en muchos de los escaparates de los principales ejes comerciales señalan que el Coso, Independencia y las calles del área del paseo de las Damas (León XIII, Ric, Madre Vedruna, Francisco Vitoria…) recuperan la animación con picos que rozan los 8.000 viandantes al día en horario comercial, según los informes de TC Group Solutions. 

En estos mismos estudios se comprueba cómo son los barrios los que tardan más en desperezarse, a pesar del tirón de las rebajas o de la supresión de las medidas anticovid. Así, las mejoras de viandantes son más tímidas en calles como Cinco de Marzo, San Miguel (ahora levantada por obras), Tomás Bretón, Tenor Fleta o Fray Julián Garcés, en donde temen que el apagado adelantado de los escaparates pueda contraer la actividad comercial. Explican, además, que buena parte del tránsito peatonal se atribuye a “aportación turística” que rara vez se aleja del centro y que hay barrios como Miralbueno, Santa Isabel o el Distrito Sur, que pueden quedar aún más a oscuras sin las luces comerciales. De hecho, según el Plan de Movilidad Sostenible, son el Centro, Universidad y Las Delicias, los barrios que registran un mayor número de desplazamientos a pie.

Zarafoza y sus calles, cinco de marzo / 20-06-2018 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
La calle Cinco de Marzo siempre figura entre las más transitadas de la ciudad.
Guillermo Mestre

Tomando el ejemplo este último, Delicias es calle peatonal y comercial por excelencia: las estadísticas arrojan que son unas 4.000 personas las que la cruzan a diario. Los vecinos explican que, ahora, quizá se produzca un trasvase del tránsito peatonal nocturno al próximo paseo de Calanda, dado que es uno de los espacios con más terrazas de la ciudad. Si se atiende a Las Fuentes, los vecinos discuten cuál es la calle más comercial del barrio (Compromiso de Caspe es la que tiene más papeletas), si bien Doctor Iranzo y Salvador Minguijón podrían acaparar parte del tráfico peatonal que abandonara el citado eje ante una peor iluminación.

Desde San José, Felipe Biezma, responsable de la tienda Enmarcaciones Arte San José, explica que en verano suele apagar el escaparate "cuando me voy a las ocho porque aún es de día hasta casi las nueve y media". "No creo que el apagado a las diez nos vaya a restar clientes. Además, en mi caso, tengo suerte porque la tienda está en la avenida de San José, que cuenta con buena iluminación".

El Plan de Comercio Local de Zaragoza, aprobado hace apenas un año, incluye once ejes comerciales que aspiran a convertirse en “galerías peatonales al aire libre”. Las áreas se identifican, en realidad, con los barrios consolidados, que deberían ser más porosos para procurar estos corredores. A tal efecto se procura la pacificación de las calles (por una mayor comodidad peatonal) y más programas para potenciar las compras como el exitoso ‘Volveremos’, que -por ejemplo- ha gozado de una gran implantación en distritos como el Casco, La Almozara o el Arrabal.

El citado Plan, no obstante, también advierte de la caída del número de establecimientos: actualmente mantienen subida la persiana 6.170 tiendas cuando hace diez años se superaban las 8.000. Los disparados precios de los alquileres, la proliferación de las grades superficies y, sobre todo, el auge del comercio ‘online’ ha motivado este desplome y la triste floración de unos 2.000 locales vacíos. Calles como María Moliner o Miguel Servet, en su primer tramo, dan buena fe de ello, mientras que otras por las que apostó fuerte el Ayuntamiento con locales creativos (véase San Agustín o las Armas) también pueden quedar relegadas tras años de inversiones.

En apenas una década han echado la persiana hasta 2.000 pequeños comercios locales

En algunas ciudades -y en el año 2014 se planteó también en Zaragoza- se ha abierto el debate sobre lo que llaman ‘barrios premium’, esto es, la posibilidad de que los comerciantes costeen mejoras en servicios como seguridad o limpieza, lo que abriría la puerta a la gestión privada de los distritos. Serían “servicios complementarios” a los que presta el Consistorio, que permitirían arreglos en las aceras, mayor limpieza, mejoras en seguridad… El real decreto, no obstante, al ser de obligado cumplimiento no podría ofrecer excepciones a estas áreas comerciales urbanas, para las que se llegaron a contemplar incluso contraprestaciones a través del IBI.

Otra derivada del decreto ley y la polémica del apagado de escaparates es qué sucederá con la tradicionalmente maltratada veintena de pasajes comerciales de Zaragoza. Por un lado, el régimen de tenencia de los establecimientos es un problema porque pocas veces las galerías pertenecen a un solo propietario y los muchos actores implicados complican la toma de decisiones y la buena gestión. El otro problema esencial lo constituyen los gastos de mantenimiento porque, al ser una calle cubierta, requiere inversiones en iluminación, limpieza y seguridad que, en el caso de los comercios a pie de calle, en parte asume el Ayuntamiento.

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