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Escasez de hielo: causas, consecuencias y calendario probable en Aragón

Todos los engranajes del sector, desde la producción a la distribución, la hostelería, los supermercados o el cliente final, valoran las razones de la situación actual y las soluciones más eficaces. 

Almacén de hielo en la nave de Frescofrío en Mercazaragoza.
Almacén de hielo en la nave de Frescofrío en Mercazaragoza.
Guillermo Mestre

La crisis del hielo es un hecho; aunque haya estallado ahora, con la falta de repuestos en los supermercados y el racionamiento forzoso en distribuidoras y establecimientos hosteleros, es algo que se venteaba desde la primavera. La razón que esgrimen los productores y corroboran los demás elementos de la cadena de servicio es, sobre todo, económica; los costes de conservación con la tarifa eléctrica disparada en un sector especialmente golpeado por la pandemia, que acabó con muchas fábricas modestas, son decisivos a la hora de entender la situación actual de escasez. Además, la sequía y el bajísimo nivel de los pantanos ha comprometido igualmente el abastecimiento de agua; una situación de tormenta perfecta.

Alejandro Puyuelo, director de calidad de la fábrica de hielo Frescofrío, explicaba este viernes desde la nave de la empresa en Mercazaragoza que la razón económica de esta escasez es clara. “Ya se ha comentado, y es la pura verdad. La subida de la luz el año pasado, factor que siguió agravándose en este 2022, hizo que el coste de la conservación del hielo en cámaras externas subiera muchísimo. Los productores empezamos a guardar hielo en febrero para tener cubierto todo el verano; sin embargo, al duplicarse literalmente los costes… venimos de una pandemia, lo hemos pasado mal, estamos aún pagando créditos ICO y este sobrecoste en el almacenaje nos ponía ya las cosas imposibles”.

Más trabas

Puyuelo explica que hay otros problemas aledaños. “Al calor extremo se añade la falta de lluvia, y el hecho de que la primera ola de calor llegase en mayo; los productores hacemos previsión en invierno para tres meses fuertes, de junio a agosto, que en 2022 ya se han vivido. Nuestro stock de seguridad se ha ido; en mayo ya vendimos un 40% más de lo habitual, y en junio más del 50%". 

"La única solución actual es dosificar a los clientes” 

La producción diaria actual de Frescofrío es de 50 toneladas de hielo. "No hemos dado abasto. En agosto, con todas las fiestas de los pueblos nuevamente libres de restricciones, la demanda es máxima. Y desde febrero trabajamos al 100% de nuestra capacidad, 24 horas, en cubito, escama y hielo de cocktail. La única solución actual es dosificar a los clientes”.

Cada saco estándar de cubitos de hielo lleva cinco paquetes de dos kilos.
Cada saco estándar de cubitos de hielo lleva cinco paquetes de dos kilos.
Guillermo Mestre

El representante de Frescofrío también hace hincapié en los efectos de la alarma social generada por una nevera de supermercado vacía de bolsas de hielo. “Luego ves a la gente en el supermercado con un carro lleno de hielo, y eso tampoco es lógico; en la mayoría de domicilios particulares no se puede ni conservar todo lo que se llevan, muchas bolsas de dos kilos cada una, es cuestión de espacio. Además, hacer ese acopio supone dejar sin hielo a los demás; es imposible mantener el abastecimiento a todo el mundo al mismo tiempo con las nuevas condiciones de juego y el aumento tan grande de la demanda habitual. Seguiremos yendo al máximo de nuestras posibilidades, y confiamos en que a mediados de septiembre la situación se estabilice”.

La empresa lleva trabajando el segmento del hielo industrial desde 1994. “La verdad es que desde entonces ya hemos ido notando que el calor empieza antes y se va más tarde; lo de este año, desde luego, ya ha sido extremo. Teníamos previsiones de ampliar nuestras instalaciones en 2020, con un proyecto consolidado, y se paralizó todo. En abril y mayo de 2020 no se vendió un cubito, además, debido al confinamiento. Con el mercado de nuevo en marcha, esta situación actual hace que no lleguemos a todo y debamos aplazar de momento la ampliación”.

De averías y piezas

Desde Frescofrío también se señala el problema de las piezas de maquinaria ante posibles averías. “Tienes una avería en la embolsadora o el fabricador y la pieza que falla no llega en seis meses, porque no hay. Resultado: medio año con una línea de producción parada. Compramos una furgoneta de reparto el pasado enero, que aún no ha llegado. En fin… hasta que no pasen uno o dos años más y se estabilice la situación, afrontamos una realidad precaria muy clara. Y eso que no solo distribuimos en Aragón, sino que también tenemos clientela de supermercados y grandes superficies en País Vasco, Cataluña y la Comunidad Valenciana”.

“Nos han llamado de toda España y algún país europeo en busca de material; la crisis no es solamente española"

Puyuelo aclara que “nos han llamado de toda España y algún país europeo en busca de material; la crisis no es solamente española. En nuestro país había unas 400 fábricas antes de la pandemia, pero muchas de las pequeñas han tenido que cerrar por estos palos de los que hablamos. Y eso que en España somos líderes exportadores de hielo dentro de Europa”.

El enfoque de Salillas

Ubicado en Alagón, el distribuidor Paco Salillas (también trabaja con Frescofrío) resume sus impresiones en trazos muy claros. El que fuese futbolista de Primera División y delantero del Real Zaragoza, Villarreal o Celta emprendió en el sector hace tiempo, en otra firma, y en el marco de la actual coyuntura ha tomado la determinación de reducir el ámbito de su operatividad.

“Los gastos de los mayoristas -apunta- eran desorbitados a la hora del almacenaje; por eso estamos donde estamos. Nosotros servimos a los clientes fijos de siempre, y aunque nos llaman hosteleros y gasolineros todos los días tenemos que priorizar a los que han estado siempre ahí. Te dicen que lo pagan al doble, o al triple en algunos casos, pero por fidelidad a la clientela tienes que sacar primero de los apuros a quienes han confiado en ti desde hace años”.

Salillas únicamente mueve hielo en 30 kilómetros a la redonda de Alagón. “Antes dábamos servicio a todo Aragón, pero nos hemos quedado con una estructura mínima y preferimos abarcar menos y asegurar la distribución. Mi máxima desde hace tiempo es que la empresa tiene el tamaño que yo quiero, ni más ni menos. Además, después de ocho años en mi otro negocio, Pádel Indoor Alagón, estoy más centrado en la raqueta, tenemos dos pistas y no hay intención de crecer más, sino de mantenernos; por suerte, sigo en forma para dar clases y pasar un buen rato en la pista. Cada vez hay más jugadores y jugadoras en la zona, y estoy muy contento con la respuesta de la gente”.

En los bares y supermercados

Antonio Giménez, dueño del bar y restaurante mexicano Bravo Café (Calle Tarragona, 12) explica que “a nosotros no nos ha faltado hielo, aunque el proveedor sí nos ha comentado que andan con las reservas bajas y que a pesar de ser fabricantes, están comprando a empresas más grandes de fuera de Aragón para no quedarse sin reservas. Ha subido la demanda por el calor, claro, pero se ve que el menor almacenaje por los costos eléctricos ha sido clave. Nosotros sí hemos tomado nuestras medidas con vocación solidaria, y ponemos algo menos de hielo de lo que solíamos; más que por el ahorro en sí, por remar todos a una en la situación actual, no es un ahorro por razón económica, es un producto barato”.

Giménez explica la apuesta por ser responsable y complacer al mismo tiempo a su clientela. También te digo que ponemos menos hielo, pero si el cliente pide un hielo más, se le pone el hielo de más; la idea es combinar la solidaridad con el correcto servicio. Lo que sí me he dado cuenta estos días es que la gente también parece haberse sensibilizado, y no piden ese hielo extra. A ver qué pasa, de todos modos. Esto también me recuerda un poco a las movidas del papel higiénico o el aceite de girasol, en un domicilio común es una barbaridad echar tres bolsas de hielo de dos kilos al congelador y no tener sitio para los nuggets' de los chavales, los guisantes o el pescado”.

Otros establecimientos, como San Siro (Costa, 3) optaron hace tiempo por fabricar su propio hielo. “Aquí preferimos esta Alternativa desde hace tiempo; por eso no nos ha afectado esta situación”, explicaba uno de sus empleados, Juan Carlos Ortiz.

La situación también ha derivado en episodios de picaresca. En un céntrico supermercado de la ciudad, una de las cajeras explicaba que había presenciado la argucia de una familia de cuatro miembros con la compra de hielo, limitada en el establecimiento a dos bolsas de dos kilos por persona. “Estaban juntos en la puerta los cuatro, padre madre y dos hijos adolescentes, y la madre les explicaba en voz alta que tenían que entrar de uno en uno y pagar por separado. Claro, técnicamente, no estaban rompiendo la norma, pero es muy poca solidaridad con el que viene atrás”.

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