Zaragoza
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El calor vuelve a atraer a los bañistas a algunas zonas de las riberas y el Canal en Zaragoza pese a los riesgos

La CHE aconseja nadar únicamente en los puntos reconocidos para ello por la DGA. Cuatro personas han perdido la vida en solo dos veranos en la Peña del Cuervo, en Peñaflor, y el Ebro.

Un grupo de bañistas, este sábado, en el paraje de la Peña del Cuervo, en el barrio rural de Peñaflor
Un grupo de bañistas, este sábado, en el paraje de la Peña del Cuervo, en el barrio rural de Peñaflor
Francisco Jiménez

La ola de calor no ha dejado de apretar en toda la semana en la capital aragonesa. Y en estos casos el agua se convierte en el elemento ideal donde sobrellevar algo mejor el azote del sol. Con este sofocante panorama, con máximas que ayer mismo alcanzaron los 42 grados centígrados, el paraje de la Peña del Cuervo, en el barrio rural de Peñaflor, así como otras zonas fluviales de la ciudad en el Ebro o el Canal Imperial, han comenzado a atraer a los bañistas, con el peligro que esos a veces imprudentes chapuzones acarrean. Desgraciadamente ha quedado demostrado en más de una ocasión los riesgos de nadar en zonas no habilitadas para ello, ya que tan solo en los últimos dos años cuatro jóvenes han perdido la vida en estas circunstancias.

La Peña del Cuervo es sin duda uno de los puntos negros del término municipal de Zaragoza. Allí, dos chicos de 18 y 22 años fallecieron en 2020 en apenas dos meses de diferencia, lo que provocó que el Ayuntamiento tomara medidas para rebajar la afluencia y evitar nuevos ahogamientos. Pero ahora, dos años después, parece que este enclave está recuperando con fuerza la actividad. La alcaldesa de Peñaflor, Mamen López, explica que no es cuestión de prohibir el baño (un extremo para el que tampoco tendría competencia) sino de dar más información para que quien decida de todas formas refrescarse en este punto sea consciente de todos los riesgos.

El Consistorio restringió el acceso al espacio donde los visitantes, en ocasiones hasta 300, solían dejar los vehículos, pero según cuenta López muchas personas ya tienen por costumbre retirar las vallas y acceder igualmente. Además, se colocaron una serie de carteles que indican que se trata de una zona que no está vigilada y que el baño no es recomendable. "Pone que por un artículo de Sanidad no se recomienda, pero eso la gente no sabe lo que es. Habría sido más sencillo explicar que hasta ahí llegan los vertidos sin depurar de Peñaflor", considera.

Los sucesos

Asimismo, la alcaldesa pide que se advierta de los peligros de ahogamiento en esta zona del Gállego, sobre todo si los bañistas saltan al agua (uno de los jóvenes murió tras lanzarse de una altura de doce metros) o se acercan al extremo opuesto a la orilla, porque en ese punto la corriente es muy fuerte y hay riesgo de arrastres (como le ocurrió al segundo fallecido).

Y si ese río entraña peligros no es difícil deducir que con el Ebro, el más caudaloso de España, todavía hay que andarse con más ojo. No en vano, dos personas perdieron la vida en sus aguas en los últimos dos años. El primero, un transportista de 29 años que trató de intentar cruzarlo a nado en el entorno de Ranillas, en 2020. Y apenas diez meses después falleció Karim, el niño de 13 años que desapareció cuando se bañaba junto al embarcadero de la Expo y fue hallado cinco días después tras una intensa y trágica búsqueda.

No es tan común ver grandes agrupaciones de bañistas en su tramo urbano, pero los hay, y es adentrarse demasiado en sus aguas es una imprudencia que puede costar cara. También, con la llegada de las altas temperaturas, se ha vuelto a activar la afluencia en el Canal Imperial, sobre todo en zonas como el embarcadero de Valdefierro, donde es común ver grupos lanzándose al agua. Los vecinos ya han advertido en numerosas ocasiones que este punto tampoco es seguro, ya que el fondo está lleno de algas y basura de toda clase.

En ninguno de estos lugares está prohibido el baño, pero tampoco están habilitados para ello. Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) recuerdan que los ríos, lagos y embalses siempre entrañan algún peligro, ya que se trata de un medio natural y cambiante y muchas personas no están acostumbradas. Por eso, el organismo recomienda limitar este tipo de ocio únicamente a las denominadas zonas de baño reconocidas por la DGA, donde se garantiza la calidad del agua y se prestan una serie de servicios a los bañistas. Lo mismo que recomiendan desde el Ayuntamiento, que además recuerdan que durante la alerta naranja por ola de calor, vigente hasta ayer, se rebajó el precio de la entrada a las piscinas municipales precisamente para evitar riesgos en estos entornos.

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