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"Le he dicho a mi hijo que donde mejor está es en la cárcel, fuera no puede vivir"

El padre del acusado del asesinato de Katia declara que su hijo siempre ha estado mal pero nunca ha encontrado ayuda adecuada y "se lo han quitado de encima" 

Rubén Calvo, durante la sesión del juicio celebrada este martes.
Rubén Calvo, durante la sesión del juicio celebrada este martes.
Guillermo Mestre

El jurado popular ha escuchado este martes a Rubén Calvo Ropero, de 33 años. No es que haya dicho mucho, ya que, según él, no recuerda nada de lo ocurrido el 23 de mayo de 2021 cuando cosió a cuchilladas a su pareja, Katia Altamirano. Pero, por lo menos, a diferencia del día anterior, cuando llegó completamente intoxicado (bien por un consumo de drogas o por exceso de pastillas) de la cárcel de Daroca, ha podido vocalizar. 

En la prisión zaragozana está ingresado de forma provisional junto a su hermano, José Manuel, de 40 años, condenado a 14 de prisión por la brutal violación y lesiones graves causadas a una mujer de 35 años a la que abandonó de madrugada y dándola por muerta en los montes de Valdespartera de Zaragoza en agosto de 2020.

Rubén Calvo se negó responder a las preguntas de la Fiscalía a y la acusación popular ejercida por el Gobierno de Aragón. Solo contestó a su abogada, Carmen Sánchez, y fue para decir que del día del crimen solo se acuerda de que estuvieron llamando media hora a la puerta (sin especificar quién) y luego despertó en el hospital (se tiró desde el quinto piso tras el crimen pero no se mató).

Pero, frente a los recuerdos difusos del momento en que cogió seis cuchillos y rompió dos de ellos mientras la apuñalaba en un pequeño cuarto sin escapatoria, sí que rememoró con precisión que ese día esnifó dos gramos de speed, se fumó un porro y se bebió ocho cervezas de medio litro cada una y algo de vino.

Ante lo escueto de sus respuestas, la fiscal pidió a la magistrada Esperanza de Pedro que se reprodujese la grabación de la declaración ante el juez instructor. Los audios sirvieron para constatar que ese día recordaba mucho más que este martes. Entonces declaró que "solo" se había fumado un porro y que no tomaba ninguna medicación para la esquizofrenia que "cree" tiene diagnosticada. También aseguró que Katia le había dicho que había estado con "seis hombres", algo que lo "alteró" y le hizo llamar a su padre y contárselo.

Su progenitor corroboró que el día del crimen cruzó mensajes con él, pues estaba en Tarragona, y piensa que por la "palabrería absurda" y "sin sentido" que le dijo, su vástago sufría un brote psicótico. El hombre se esforzó en dejar claro que Rubén Calvo ha sido violento desde los 13 años, fruto de la "falta de control de los impulsos" causada por el "consumo continuado de drogas" y la "esquizofrenia" que le diagnosticaron. Sugirió que su esposa se suicidó por la violencia que desplegaba su hijo.

"Ha estado en muchísimos tratamientos y todos han fracasado. Era y es muy problemático. En todos los sitios han echado balones fuera. Muchas veces he ido a urgencias para pedirle lo ingresaran al menos una semana, pero todo eran excusas: que si era adulto, que si no tenían plaza...", manifestó.

El padre relató que también había acudido al juzgado para pedir su ingreso forzoso en Psiquiatría, aunque admitió que nunca pidió legalmente su incapacitación, como le insistió el abogado de la Comunidad Autónoma, José Luis Gay, algo que le hubiera permitido ingresarlo en contra de su voluntad, ni pidió la prórroga de la autoridad familiar (como se denomina en Aragón a la patria potestad). 

 "He ido a muchos organismos e instituciones y se lo han quitado de encima porque daba mucha guerra, tanto en centros de desintoxicación como en hospitales", insistió. 

El testigo subrayó que una vez lo atacó a él con un cuchillo, aunque no llegó a herirle porque se presentó la Policía. A consecuencia de esa agresión, un juez dictó una orden de alejamiento respecto a él. "Por eso yo le he dicho durante este tiempo que donde mejor está es en la cárcel. Fuera no puede vivir", manifestó.

Respecto a la relación de Rubén Calvo con Katia Altamirano –a la que también tenía prohibido acercarse–, el padre del acusado afirmó que le había advertido de que tuviera cuidado, que podía ser agresivo. "Con las veces que le había pegado y ella volvía porque lo quería. Estaba obsesionada con él, a pesar del riesgo que corría", indicó. El día que fue asesinada, la joven fue a casa del agresor porque le dijo que no se encontraba bien.

El padre ha mencionado que una vez lo atacó a él con un cuchillo, aunque no llegó a herirle porque se presentó la Policía. Luego, un juez dictó una orden de alejamiento sobre él. "Por eso yo le he dicho durante este tiempo que donde mejor está es en la cárcel. Fuera no puede vivir", ha manifestado.

Cuando se cometió el crimen pesaba sobre el acusado una orden de alejamiento de la víctima, pero se ha puesto de relieve que ella acudió a su casa porque Rubén Calvo la llamó diciéndole que estaba mal y la necesitaba.

Mientras, una prima de la víctima recordó un episodio en que el acusado se presentó en el trabajo de Katia, la golpeó y a ella la insultó cuando acudió en su ayuda. Definió a Calvo como una persona violenta, muy posesiva y controladora, que llamaba constantemente a su prima y la "perseguía" si quedaba con alguien. "Siempre la estaba llamando y llamando". Katia, nacida en Nicaragua, dejó en su país a su hijo de 12 años, sus padres y a una hermana. En España solo tenía a su prima, la cual dijo que no estaba de acuerdo con su relación y se lo había dicho.

El jefe del Grupo de Homicidios explicó que, pese a las escenas que están habituados a ver, la de este crimen les sorprendió por la "violencia desmedida". Aseguró que a simple vista llegaron a contar hasta 50 heridas de arma blanca y hallaron seis cuchillos, dos ellos rotos.

Los agentes que llegaron en primer lugar contaron que el acusado no les quiso abrir y le oyeron decir, justificándose: "Esto ha pasado por tu culpa, hija de puta". Una agente trató de disuadirle de tirarse por el balcón y antes de lanzarse al vacío y caer sobre una furgoneta dijo: "No quiero estar 30 años en la cárcel. Decidle a mi padre que lo quiero".

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