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sucesos

Un cliente pega una paliza a un conocido hostelero de Zaragoza por pedirle que pagara al contado

La víctima regenta varios negocios en la ciudad, entre ellos el quiosco del parque Bruil, donde sufrió la agresión. "Cuando piensas que por 1,70 euros te has podido jugar la vida...", se lamenta.  

Emilio Gareta, más conocido como Emilio el del Limpia, ayer, en la terraza donde sufrió la agresión.
Emilio Gareta, más conocido como Emilio el del Limpia, ayer, en la terraza donde sufrió la agresión.
José Miguel Marco

Se llama Emilio Gareta, pero casi todos lo conocen como Emilio el del Limpia, porque ese era el nombre del histórico bar que regentó durante años en El Tubo. Como él mismo reconoce, lleva «toda la vida» dedicado a la hostelería: empezó de camarero en otro clásico de la noche zaragozana, El Corto Maltés, y ahora dirige varios establecimientos en la ciudad. Entre otros, el quiosco del parque Bruil, donde la semana pasada un cliente le pegó una tremenda paliza por el mero hecho de pedirle que pagara una cerveza al contado.

Tras recibir una primera asistencia en el lugar de los hechos, una ambulancia del 061 trasladó al conocido hostelero al Hospital Miguel Servet, donde los médicos comprobaron que presentaba una importante traumatismo ocular y una fractura del radio del brazo izquierdo. «Hasta puedo decir que tuve suerte, porque cuando me soltó el derechazo y rodé por el suelo casi me pego en la cabeza con un alcorque de cemento. Luego lo piensa y dices, por una cerveza que cuesta 1,70 euros te has podido jugar la vida», contaba ayer Emilio, todavía magullado y con el ojo ensangrentado.

La agresión se produjo sobre las 22.30 del pasado 2 de junio, cuando la terraza del establecimiento estaba «a reventar». «Hacía muy buena noche y calculo que habría unas 120 personas. Y lo cierto es que se lió gorda, porque este individuo llevaba una especie de pincho carcelario y se puso a lanzar todas la botellas de cristal que encontró por las mesas», recordaba ayer la víctima. El susto fue tremendo, pero afortunadamente nadie más resultó lesionado. Sobre todo, porque al ver que varias personas llamaban a la Policía, el agresor puso pies en polvorosa.

Agredió también a los policías

La centralita del 092 recibió un aviso de lo que había ocurrido y puso enseguida en alerta a las patrullas que se encontraban en la zona. Los empleados del establecimiento explicaron a los agentes que el agresor era un joven de rasgos árabes, atlético y de casi 1,90 de altura, por lo que peinaron el parque en busca de alguien de esas características. Y no tardaron demasiado en encontrarlo, ya que no se había alejado mucho del lugar de los hechos.

El hostelero, tras ser atendido en urgencias del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
El hostelero, tras ser atendido en urgencias del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
HA

Según explicaron ayer fuentes de la Policía Local de Zaragoza, el joven volvió a reaccionar de forma violenta al ver a los municipales, llegando a causar lesiones a uno de ellos. De ahí que acabara detenido por el ataque al hostelero y por un delito de resistencia. Una vez en dependencias policiales, el agresor fue identificado como K. L., de 26 años. Al parecer, se trata de un inmigrante en situación irregular sobre el que pesa una orden de expulsión y que arrastra varios antecedentes.

«Cuando fui a presentar la denuncia a la comisaría de San José al día siguiente, me dijeron que ya estaba en la calle. Y aunque no ha vuelto por aquí, mis compañeros me han dicho que lo vieron por un bar cercano», contaba ayer Emilio. «He crecido detrás de una barra y he trabajado durante muchos años la noche –añadía–, pero la gente era antes más sana. Nunca antes me habían agredido».

Y no parece que la de este hostelero sea una sensación subjetiva, porque las últimas estadísticas hablan de un claro repunte de la violencia en Zaragoza: una ciudad tradicionalmente tranquila en la que este tipo de agresiones y palizas empiezan a ser ahora algo más habituales.

Según el último balance de criminalidad del Ministerio del Interior, las infracciones penales se dispararon un 31,4% en la capital aragonesa durante el primer trimestre de 2022. Pero especialmente significativo resulta el incremento de los delitos de lesiones graves y riñas tumultuarias, que han aumentado un 115%: de los 40 registrados en el mismo periodo del año pasado a los 86 del actual ejercicio. Los robos con violencia también han crecido un 113%, de 146 a 311.

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