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Borja

Silvana Avilés recupera la tienda de ropa de caballero de Borja: “Ya no hay que ir a Zaragoza a por una camisa”

Un sastre de la localidad llevó el establecimiento durante 30 años pero desde hacía tres estaba cerrado por jubilación.

Silvana Avilés, en su tienda de Borja.
Silvana Avilés está al frente de Sylvianne Virginie Corte Moda, la única tienda de ropa de caballero de Borja.
Heraldo

Desde que el antiguo sastre de Borja cerró su tienda de ropa de caballero hace tres años, los vecinos de la localidad no disponían de este servicio y tenían que desplazarse a Zaragoza a comprar una camisa blanca, un pantalón o una corbata. El establecimiento estuvo abierto durante 30 años con el nombre de Corte Moda y, ahora, Silvana Avilés ha vuelto a subir la persiana manteniendo parte de su antigua denominación. La nueva versión de este negocio es Sylvianne Virginie Corte Moda y, además de las prendas de señor, también tiene artículos juveniles. “Aquí se puede vestir tanto un chico de 15 años como un hombre de 70”, explica Silvana.

Vive en Borja desde febrero del año pasado y llegó a la zona, como sucede en tantas ocasiones, por amor. Conoció a su pareja actual en un concierto en Barcelona. Él, Alejandro, es de Magallón, donde tiene granjas y también trabaja por cuenta ajena en una fábrica de Tafalla (Navarra). Silvana es educadora social y en su ciudad natal, Vilanova i la Geltrú, trabajaba en un centro de personas con discapacidad intelectual. “Tenía mi trabajo fijo y lo dejé todo por venir aquí”, recuerda, al mismo tiempo que, confiesa, fue una decisión difícil de tomar. “Después de un tiempo teniendo una relación a distancia no quería quedarme con la duda porque Alejandro es mi alma gemela”.

Esta historia de amor ha tenido para Borja una consecuencia muy positiva, la reapertura de un negocio cerrado. Algo que en el medio rural es difícil de conseguir. En septiembre del año pasado, tras haber trabajado en varios sitios que no terminaban de encajarle, Silvana abrió la tienda. Antiguamente había trabajado como dependienta y también tenía experiencia como responsable y en gestión de equipos. Esto la motivó a seguir adelante con su idea de abrir un establecimiento de ropa de caballero, tras haber hecho un estudio de mercado y ver que en Borja hacía falta. “Estaba buscando locales que me gustaran para lo que tenía en mente y justo el que elegí era uno donde ya había habido una tienda así antes”, explica. Una casualidad que facilitó las cosas a la hora de empezar esta nueva etapa laboral, ya que el espacio estaba más o menos acondicionado para su función.

Silvana, con su pareja, Alejandro.
Silvana se mudó a Borja en febrero del año pasado para continuar con su relación con Alejandro, de Magallón
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Aunque ha mantenido parte del nombre y la gama de artículos que siempre se había podido comprar en este establecimiento, Silvana también ha incorporado líneas más modernas. “Ha habido muy buena acogida porque después de cerrar la tienda anterior muchos clientes se quedaron colgados. Sobre todo la gente mayor, que tenía que coger el coche e ir a Zaragoza para comprar una camisa blanca, por ejemplo”, asegura. Su clientela es tanto de Borja como de pueblos de toda la comarca, que encuentran en Sylvianne Virginie Corte Moda un servicio necesario a un paso de casa.

Sus puertas están abiertas de lunes a sábado, de 9.30 a 13 y de 17 a 20, y Silvana está, de momento, sola. Tiene un único día libre a la semana, el domingo, pero sabía que los comienzos tenían que ser así. “Todavía no llevo ni un año con esto en marcha así que por ahora me lo tomo con calma. Si la cosa sigue bien, entonces me aventuraré a contratar a alguien más”, explica, sobre sus proyectos de futuro.

Hasta la fecha, cuando han pasado nueve meses desde que, como ella misma dice, decidió “liarse la manta a la cabeza y empezar a mirar locales”, el balance que hace es muy positivo, tanto en el desarrollo del negocio como en su situación personal. En lo económico le va bien, tanto que, a diferencia de la mayoría de comercios de su entorno, ella no cierra el sábado por la tarde. “Si no viniera nadie, lo haría, pero siempre entran personas que el resto de la semana no pueden venir”, asegura. En lo personal, no se arrepiente ni un segundo del cambio de vida que dio. “Antes de abrir la tienda trabajaba con Alejandro en la fábrica de Tafalla y todos los días teníamos que coger el coche. Un día tuvimos un accidente grave, nos embistió un camión”, relata. Todo quedó en un susto y ambos están totalmente recuperados pero ella le cogió miedo a la carretera y encontró en la tienda una salida laboral que ha resultado ser apasionante.

Aunque, en realidad, se podría decir que este fue un pequeño cambio dentro del giro de 180 grados que había dado unos meses antes, cuando se mudó a Borja. “Mi vida aquí es mucho más tranquila que en Vilanova. Solo el hecho de venir andando a trabajar y no tener que coger el coche cada mañana, con tráfico, semáforos y estrés es una gran ventaja”, asegura. En este tiempo por tierras borjanas ya ha aprendido que cuando a alguien se le llama “amante” no es porque se tenga una relación amorosa con dicha persona, o que en Aragón no se va a un sitio a propósito, sino que se va “de propio”. “Me gusta el carácter en general, son personas muy sanotas y transparentes, y cada vez voy conociendo más gente. Además, ahora que nos vemos sin mascarilla es mucho mejor”.

Silvana ha continuado con la línea tradicional del negocio pero también ha introducido otras más modernas.
Silvana ha continuado con la línea tradicional del negocio pero también ha introducido otras más modernas.
Heraldo

Silvana está contenta y los vecinos de Borja y comarca, también, ahora que tienen de nuevo este servicio en la puerta de casa. Sylvianne Virginie Corte Moda está en la Glorieta Fueros de Aragón número 2, en la zona más nueva de la localidad y, en principio, habrá tienda para rato. “Cuando decidí venirme fue con la idea de morir aquí. Eso sí, yo le digo a Alejandro que cuando nos jubilemos quiero volver a mi Vilanova y quiero mi mar”. Actualmente, la pareja vive en un piso grande para poder disponer de mucho espacio. Ambos tienen hijos de anteriores relaciones (ella, dos y él, tres) y, algunos fines de semana, coinciden todos en casa. “Los cinco están en plena adolescencia y, quitando las típicas cosas propias de la edad, se han entendido muy bien y son muy buenos”, asegura.

En poco más de un año Silvana ha cambiado de localidad, de pareja, de casa, de trabajo… Ahora vive en un lugar que nunca antes había conocido y mucho más pequeño. Y tiene su propio negocio, una tienda de ropa de caballero. Ahora vive con Alejandro. Está donde quiere estar.

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