Zaragoza
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Un vestigio de Zaragoza con gancho

En fachadas de la antigua red de tranvías y trolebuses se conservan las llamadas rosetas, que servían para sostener el denominado "hilo de trabajo".

Gancho de los antiguos tranvías y trolebuses en el centro de Zaragoza.
Uno de los gancho en la fachada del Coso de Zaragoza.
Eduardo Ramírez

Cables de teléfono, placas de seguridad, farolas, publicidades, cajas de luz, parabólicas, aires acondicionados… Las fachadas de los edificios no son superficies muy despejadas. Sin embargo, si se observan con detenimiento, se puede encontrar una parte de la historia más reciente de las ciudades, como ocurre en Zaragoza.

Entre esos artefactos se descubren unos pequeños ganchos. Solo en la calle de Don Jaime I se cuentan, al menos, una decena. En apariencia son unas semiesferas de las que sale un garfio abatible. Normalmente, se encuentran en las segundas alturas de los edificios, sujetas con cuatro tornillos.

En la actualidad carecen de funcionalidad –como mucho tienen cables tensores donde se enchancha la decoración navideña- y gran parte de la ciudadanía camina unos metros más abajo ajena a su presencia. Algunas de estas rosetas, como se llaman en realidad, son centenarias y en el pasado todas jugaron un vital papel para la movilidad de la capital aragonesa: formaban parte de la red de tranvías y trolebuses.

En 1885 llegó el primer tranvía a Zaragoza. "Era con motor de sangre, es decir, con caballerías. Podía ser motor de vapor o de cable", distingue Juan Antonio Peña, investigador de los tranvías. "Los belgas compraron la empresa a finales del siglo XIX y cualquier asunto tenía que notificarse a Bruselas. Cansados de esta situación, los zaragozanos se impusieron y con Basilio Paraíso a la cabeza se hicieron con el servicio en 1901", relata Peña.

Ese fue el antecedente de la electrificación de la línea de tranvías de Zaragoza. "El proceso de electrificación comenzó en 1902 y el 10 de octubre de ese año se inauguró con la línea de Torrero", concreta el investigador. "Ayer tarde tuvo lugar la bendición de los tranvías eléctricos que en breve comenzarán a circular por la línea de Torrero. Llevó a cabo esta ceremonia el arzobispo Sr. Soldevila", publicó HERALDO el 9 de octubre. Al día siguiente los lectores ya se informaron de que podían hacer uso de este servicio. Los días previos se había probado el recorrido "sin el menor contratiempo".

Tranvía por el Coso, donde se percibe una de las rosetas.
Tranvía por el Coso, donde se percibe una de las rosetas.
Archivo Heraldo de Aragón

La conversión duró más de un año, completándose en junio de 1903. "Las sujeciones de los cables podían ser de dos tipos, unos postes que se fabricaban en Burdeos o con las rosetas en las fachadas de edificios. El hilo de trabajo, como lo denominaban, formaba una catenaria perfecta entre un punto y otro –señala Juan Antonio Peña, matemático de profesión-. Por lo que había miles de rosetas por toda la ciudad".

En la actualidad se conservan numerosos ejemplos como los de la ya mencionada calle de Don Jaime I: en el chaflán con la calle de Santiago, a la altura de la sede del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza o frente a uno de los laterales del Teatro Principal. "Otras se pueden encontrar en las calles de Zurita o Isaac Peral, porque el tranvía salía del paseo de la Independencia y giraba por esas calles", añade Juan Antonio Peña.

Gancho de los antiguos tranvías y trolebuses en el centro de Zaragoza.
Una de las rosetas en el chaflán de las calles de Zurita e Isaac Peral. 
Eduardo Ramírez

"En el paseo de María Agustín también se puede observar la presencia de, como mínimo, dos. Queda la marca de una en el edificio de la fundición Averly y otro en la esquina del Café Madrid, que cuando rehabilitaron la fachada la pintaron de negro", enumera Peña, quien asegura que se trata de una roseta de tranvía.

Estos elementos eran usados tanto por tranvías como por trolebuses, por lo que son de diferentes épocas. "Dos de las más antiguas datan de 1903 y están en el Coso, en la fachada de la Audiencia. La mayoría eran redondas, pero en este caso son artísticas, como las que había en Madrid y Barcelona", determina el investigador, que cada día se sumerge en las noticias de periódicos antiguos en la Hemeroteca del Ayuntamiento de Zaragoza para buscar cualquier información que contribuya a trazar la historia tranviaria de la ciudad.

Gancho de los antiguos tranvías y trolebuses en el centro de Zaragoza.
Gancho de los antiguos tranvías y trolebuses en el centro de Zaragoza.
Eduardo Ramirez

Más allá del centro, se pueden observar también en barrios como en Las Fuentes, en concreto en la calle de Compromiso de Caspe. "La línea iba a ir por allí y volvía por Rodrigo Rebolledo, se instalaron pero nunca se llegaron a utilizar estas rosetas", añade Juan Antonio Peña. 

Las últimas se colocaron en torno a 1957, por lo que durante más de medio siglo se incrustaron rosetas en las fachadas que se encontraban en alguna de las líneas. Así, estos ganchos desvelan por qué calles o avenidas circularon en tiempos los tranvías y trolebuses. La demolición de edificios o la retirada de estas piezas han hecho que desaparezcan muchas de ellas.

A las rosetas se sumaban hasta hace un tiempo otros vestigios como las estaciones transformadoras en la avenida de Madrid, de Cataluña o del Camino de Lapuyade. La reivindicación de Juan Antonio Peña es que las rosetas se conserven como legado de ese pasado tranviario que todavía persiste en las fachadas de la ciudad.

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