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Los bares más frecuentados por los cofrades de Zaragoza: del taco de bacalao al café

Los días de Semana Santa es usual ver a cofrades en bares del centro de la capital aragonesa, donde se concentra el grueso de las procesiones.

Fachada de El Picadillo, en la calle de Manifestación.
Fachada de El Picadillo, en la calle de Manifestación.
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Los cofrades de Zaragoza ensayan desde hace meses en el extrarradio de la ciudad y muchos ya se han probado el hábito por si hay que retocar el bajo. Es en estas semanas cuando se ultiman detalles como ese. En las sedes e iglesias se planchan los ajuares de las Vírgenes y las faldas de los pasos, los atributos de luz se cargan con las pilas o se cambian las baterías de los pasos. También se completan los recorridos para comprobar que no haya elementos que obstaculicen el trayecto.

Tras dos años sin una Semana Santa como se acostumbraba, ahora se regresa a cierta normalidad –o, al menos, lo más parecida a la de antes-. Por ejemplo, en el entorno de la plaza del Justicia de Zaragoza ya merodean cofrades desde hace unos días, y eso que de San Cayetano -centro neurálgico de la Pasión zaragozana- todavía no ha salido ninguna procesión. Además de cumplir con las obligaciones de estos días, también se les ve tomando un café o una caña en los bares de las inmediaciones. Igual que se mantiene la tradición de ver las procesiones en un mismo lugar, se repite el bar de referencia.

Algunos de los establecimientos más frecuentados por los cofrades

Paco, propietario de El Picadillo, en la barra del bar.
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El Picadillo

Guardia civiles, tacos de escabeche con pimiento, huevo gamba o bolas esperan en la barra de El Picadillo para ser servidas. "Lo que más piden es el taco de bacalao y los torreznos", comenta Paco, vinculado al bar desde hace 37 años. En este tiempo son varias las generaciones de cofrades que han cruzado el umbral de este bar de la calle de Manifestación con sabor soriano. "Por las noches se trabaja más, cuando la gente está esperando a que cierren las procesiones o después de que terminen", aunque no renuncian a servir ningún vermú. Aunque estos días ya se ve a cofrades en El Picadillo es a partir del Viernes de Dolores cuando comienza la actividad intensa: "Son nueve días sin parar".

Cafetería La Pasión, en la calle Mayor de Zaragoza.
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Cafetería La Pasión

"Esta Semana Santa va a ser especial", avisa Chavi Luesma, propietario de La Pasión de la calle Mayor. Esa será la ubicación de la cafetería hasta las 00.00, será entonces cuando se trasladen hasta la sala Deluxe, en la plaza del Pilar. "Así no se pierde la esencia de La Pasión, que es la clientela fiel, ese nexo de unión que nace entre personas de diferentes cofradías", revela Luesma, al frente de este establecimiento ambientado totalmente en la Semana Santa que cumple 25 años. La acogida ha sido "muy buena" porque en tan solo dos días han repartido unas 800 tarjetas para ir a la Deluxe. El año pasado, a causa de las restricciones de la pandemia, se mudaron a la terraza de los Tres Mares para pasar la Semana Santa al aire libre en la orilla del Ebro

A Bodegas Almau acuden cada día clientes fijos de los barrios.
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Bodegas Almau

Los de Semana Santa también son unos buenos días para los bares de El Tubo. A los turistas que llegan en busca del patrimonio cofrade se suma que son numerosas las cofradías que procesionan por Ossau, Méndez Núñez, Don Jaime I y Alfonso I. Estas calles quedan rodeadas por los trayectos. Uno de los bares más frecuentados por los cofrades es Bodegas Almau. Este negocio familiar, gestionado en la actualidad por la cuarta generación, cuenta con más de un siglo y medio de tradición. Aquí, la reina es la anchoa, apta para aquellos que guardan vigilia.

El Rincón del Viajero, en la calle de Manifestación de Zaragoza.
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Rincón del Viajero

A muchos les pasa: cuando dicen Mesón de las Murallas se refieren al actual Rincón del Viajero. "Vienen muchísimos cofrades estos días", comenta Elena, al frente de este bar tras la reforma. Desde la terraza interior de este bar se puede ver la puerta de San Cayetano, por lo que es un recurrente lugar para esperar a que salgan las procesiones. Tradicionalmente, en el comedor de este restaurante se reunían hermanos de diferentes cofradías para comer los días de Semana Santa, ya fuera para comidas, cenas o almuerzos. Cambió el nombre, pero la costumbre se mantiene.

La cafetería Doña Hipólita ocupa lo que fue un antiguo almacén de paños.
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​Montal, Doña Hipólita y el Planta Calle

​Otro de los lugares más frecuentados por los cofrades zaragozanos antes de procesionar es la plaza de San Felipe. Además de su cercanía con Santa Isabel de Portugal, de la iglesia homónima salen o entran las cofradías del Ecce Homo, de la Humillación y la Coronación de Espinas. Frente a su portada se encuentra Doña Hipólita, una cafetería que con su personalidad se ha hecho un hueco en la vida hostelera de la ciudad desde que se abrió hace ya más de un lustro. Sobre los cimientos de la antigua Torre Nueva se despliega la terraza de Planta Calle. Esta y la de la histórica Montal son las favoritas en el lado del Torreón Fortea.

El Formidable, en la calle Prudencio.
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Formidable Café Bar

Esta es la primera Semana Santa con procesiones para el Formidable Café Bar de la calle de Prudencio, ya que la pandemia se lo ha impedido en las anteriores ediciones. Ahora Piluca confía en que reciban a muchos cofrades antes y después de ponerse el hábito. Las vistas desde la terraza de este bar son de postal, ya que se ven las torres de la Basílica del Pilar desde la plaza de la calle de los Convertidos. La tradición hostelera en este rincón de la calle se remonta a décadas atrás, ya que durante años estuvo el Restaurante Supremo, con su característica representación de la justicia como imagen.

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