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accidentes de tráfico

Un conductor borracho se da a la fuga tras arrollar a un joven pizzero en Utebo

Los graves daños que sufrió su coche le llevaron a ocultarse en un polígono industrial de la N-232, pero la Policía Local de Utebo logró localizarlo después.

El ciclomotor de la víctima salió despedido de la calzada.
El ciclomotor de la víctima salió despedido de la calzada.
Heraldo.es

La historia se repite. Y si hace un mes un conductor ebrio se dio a la fuga tras causar la muerte de un chico de 18 años en Zaragoza, este sábado un joven pizzero resultó herido de gravedad en Utebo al ser arrollado por una persona que circulaba con una tasa de alcohol de 0,92 mg/l. O lo que es lo mismo, superando casi cuatro veces el límite permitido. Como entonces, el temerario conductor abandonó a su suerte a la víctima y trató de huir. Pero tampoco este lo consiguió.

Los hechos se produjeron sobre las once de la noche del pasado 26 de marzo en el tramo de la N-232 ahora reconvertido en vía urbana. El motorista, de 19 años y vecino de Casetas, se aproximaba a la rotonda de acceso al polígono El Águila cuando fue alcanzado por el turismo de C. M. G., de 31 años y empadronado en Utebo. El golpe fue tan fuerte que el joven rodó bastantes metros por el asfalto y su ciclomotor acabó destrozado en la cuneta.

El responsable del accidente continuó la marcha sin prestar ningún tipo de asistencia a la víctima. Afortunadamente, varias personas se detuvieron a auxiliar al herido y una ambulancia lo trasladó poco después al hospital Clínico de Zaragoza. La Policía Local de Utebo, encargada de investigar lo sucedido, cree que el casco y el cajón en el que transportaba las pizzas pudieron salvarle la vida. El primero porque evitó que su cabeza se golpeara contra el asfalto y el segundo, porque absorbió la violenta embestida.

Lo delató el ruido del coche

El vehículo que arrolló al joven sufrió importantes desperfectos, hasta el punto de que su conductor no pudo continuar la marcha y se ocultó en el polígono industrial El Águila. Y allí aguardó hasta que vio marcharse a la grúa y la ambulancia. Al parecer, volvió a encender el motor con intención de marcharse a casa, pero se le había reventado una rueda y hacía un ruido considerable. El dueño de la pizzería donde trabajaba el herido, que se había trasladado al lugar del accidente, lo escuchó y avisó enseguida a la Policía Local de Utebo, que logró detenerlo por conducción etílica y un delito de omisión de socorro.

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