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Los abusos a una escolar en el tranvía de Zaragoza pueden llevar a prisión a un albañil

La chica, de 13 años, se quedó "paralizada" al ver cómo el acusado presuntamente se pegaba a ella y empezaba a tocarla. La Policía pidió la grabación de seguridad.

El acusado declaró ante el tribunal asistido por una intérprete de árabe.
El acusado declaró ante el tribunal asistido por una intérprete de árabe.
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Los espacios concurridos en general y el transporte público en particular, sobre todo en horas punta, suelen ser el escenario elegido por aquellos que excusándose en las apreturas buscan el roce intencionado con fines libidinosos. La confusión y la sorpresa hacen que muchas de estas retorcidas conductas acaben impunes, pero cada vez son    más las víctimas dispuestas a denunciar y no dejarlas pasar por alto. Sobre todo, porque estos tocamientos están tipificados como abusos sexuales en el Código Penal y se castigan con penas de cárcel.

El 16 de abril de 2021, una chica de 13 años viajaba en el tranvía de Zaragoza al colegio cuando "vio y sintió" cómo el hombre que tenía justo delante le colocaba la mano derecha en sus partes íntimas. Y ella tiene claro que no fue un roce casual o accidental, sino algo premeditado y prolongado. "Tenía espacio suficiente, pero se pegó a mí y mantuvo su mano en mi pantalón durante dos paradas", ha declarado este lunes la menor durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial y en el que la Fiscalía ha solicitado una pena de dos años y dos meses de prisión para el acusado, Aziz O. El marroquí se encuentra en situación irregular en España, por lo que la pena podría conmutarse por su expulsión del país.

El presunto autor de los abusos dijo no recordar nada. "Ni seguía ni toqué a nadie. Me subí al tranvía en la plaza Aragón y me bajé en Las Murallas, como todos los días. ¿Cómo iba a tocar a una niña, soy un hombre mayor?", se excusó el encausado, que trabaja como albañil y recordó que tiene una hija de la misma edad. Pero la denunciante guarda un recuerdo nítido de lo ocurrido. "No hice ni dije nada porque    tenía miedo. Me quedé paralizada", explicó la chica cuando le preguntaron por qué no grito o pidió ayuda al resto de pasajeros. El hecho es que se vio superada por la situación y llegó al colegio llorando. "Se fue directa a la enfermería. No dejaba de llorar, pero no se atrevía a contar nada, porque sintió vergüenza", recordaba este lunes la madre, a la que llamaron enseguida para informarle de la situación.

La mujer no dudó en denunciar los presuntos abusos ante la Policía Nacional, que solicitó las imágenes del circuito de seguridad. El tribunal pudo visionar este lunes el vídeo. Y aunque la cámara no capta la mano derecha del acusado, se ve claramente como este cambia de posición, se gira y se acerca a la víctima. "Ahí empezó a tocarme", advirtió la chica desde detrás de un biombo.

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