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Primer pequeño paso para adecentar un tramo urbano del río Huerva

Desde 2008 se han presentado decenas de recreaciones pero ningún proyecto ha llegado a cuajar. Ahora el Ayuntamiento destinará 790.000 euros a un arreglo que afecta a 350 metros lineales a la altura del antiguo vivero Sopesens.

Infografías que el Consistorio ha presentado en los últimos años con diversas intervenciones.
   Infografías que el Consistorio ha presentado en los últimos años con diversas intervenciones.
Heraldo.es

Corría el año 2009 y los políticos los adquirieron como coletilla. Tras renovar las riberas del Ebro y del Canal, cada vez que se citaba al Huerva en un pleno se añadía “el río peor tratado de Zaragoza”. Trece años después las cosas no han cambiado mucho y el Huerva, pese a tener redactado un Plan Director que costó 64.800 euros, sigue esperando su turno. De hecho, muchas de las mejoras para adecentar su tramo urbano iban asociadas a proyectos que nunca llegaron a realizarse: en la memoria se lee todo lo que va a mejorar gracias al plan de acompañamiento de ExpoPaisajes 2014, a la hipotética Capitalidad Cultural de 2016 y a la candidatura olímpica de invierno, precisamente, de 2022. Aquello quedó en papel mojado y más de 9 kilómetros de ribera, en compás de espera.

El Ayuntamiento de Zaragoza acaba de anunciar una actuación en el cauce del río que, si bien se limita solo a apenas 356 metros lineales, es un primer paso para lograr que “el río peor tratado de Zaragoza” deje de ser la Cenicienta. En los próximos meses se hará “una actuación medioambiental que respete y potencie el valor medioambiental y ecológico del río” en el tramo que va del puente de los Cantautores (una de las actuales entradas principales del Parque Grande) hasta la zona de los antiguos viveros Sopesens.

El supuesto parque lineal, bajo el puente de San Juan de la Cruz.
El supuesto parque lineal, bajo el puente de San Juan de la Cruz.
Guillermo Mestre

Se trata -explican desde el Consistorio- de una “intervención paisajística de bajo coste e impacto constructivo”, cuyo presupuesto base de licitación asciende a 790.000 euros. La idea es que se limpien de escombros los taludes y se pueda diseñar, según se ve en las recreaciones, una serie de terrazas para el disfrute ciudadano. Estas infografías son idílicas, como las que se llevan viendo desde 2009, pero la reforma integral sigue haciéndose esperar porque realmente se trata de una actuación bien compleja.

Lo fundamental para poder recuperar el Huerva sería salvar sus grandes desniveles, reto que se proponer hacer a base de suaves taludes con césped para evitar los muro actuales. Hay que recordar que son escaleras metálicas y de piedra las que llevan a su cauce en Goya o San Juan de la Cruz, pero el ambicioso plan de hace trece años especula, incluso, con peatonalizar algunas calles del entorno. Fue la consultora de Ingeniería y Arquitectura SERS la que más al detalle estudió las posibles actuaciones en el Huerva, en un documento en el que no se dan cifras de lo que exigiría la inversión, pero tampoco oculta que hay mucho trabajo por hacer del que no se ve, por ejemplo, adecuar las canalizaciones de vertidos. El arquitecto Carlos Martín defiende “la oportunidad de devolver al Huerva la importancia que tiene en el territorio y el paisaje, como un eje norte-sur que ordena la ciudad”, habida cuenta de que junto al Gállego equilibra la preponderancia del Ebro que va de este a oeste. El Plan Director, que giraba en torno a la idea de la “green street” (la creación del eje fluvial del río en una gran avenida peatonal y ciclista verde sin vehículos) incorporó también a los arquitectos David Campo y Miguel Ferrer e, incluso, al escultor Fernando Sinaga.

El año 2008 fue el de la recuperación del Ebro y el Canal. La huerta de Las Fuentes, Cantalobos
y el Huerva debían esperar a Expopaisajes 2014 

El Huerva siempre ha dado quebraderos de cabeza a urbanistas y arquitectos, dado que es un río esencial para Zaragoza -un eje axial, dicen- que, sin embargo, llega incluso a estar soterrado durante más de 1,2 kilómetros: desaparece en Gran Vía y vuelve a emerger en el paseo de la Mina. Hace ahora diez años se cambiaron las grandes vigas del soterramiento y los zaragozanos vieron el río por el centro de la ciudad casi 50 años después de que se ocultara. Algunos, los más osados, propusieron incluso que se dejara al descubierto, como una suerte de canal veneciano, pero aquello era inviable dado el tráfico y la movilidad peatonal de la zona. El Ayuntamiento se planteó hacer algún lucernario sobre el río, pero también lo descartó por la insuficiente visión y sugirió señalizar un leve surco transparente que evocara el río.

Simulación de cómo quedaría el Huerva al descubierto en Gran Vía.
Simulación de cómo quedaría el Huerva al descubierto a su paso por Gran Vía.
Heraldo.es

Pero, ¿de qué se habla cuando se debate sobre la recuperación del Huerva? En una situación idílica, si el erario fuera muy boyante (cosa que ya sabemos que no), el plan director indica que había que actuar sobre 12,4 kilómetros de cauce: desde Cuarte hasta el Ebro con una superficie de 248 hectáreas. Así se crearía “un gran parque agrario de cien hectáreas en el tramo sur”, que vendría acompañado en la parte urbana de una continuidad ciclista y peatonal a tres niveles: el superior en la parte urbana (la calle), el intermedio de taludes (el nuevo parque) y el inferior al nivel del agua (el río).

En la actualidad, es la zona más cercana al parque Bruil donde el Huerva presenta un aspecto más saneado (producto del plan de riberas de 1998), pero a su paso por el distrito Universidad la degradación de la ribera es evidente. “Hay pequeños caminos de tierra, zonas de suelta de perros y mucha maleza y basura que hace que el río parezca un colector del parque Grande hasta Gran Vía”, comenta Isabel Sangrós, vecina de Martín Ruizanglada. Esta degradación contrasta -por ejemplo- con la transformación de los bulevares ajardinados del tranvía y evidencia su falta de mantenimiento en puntos como Gran Vía, en el recodo donde estaba la añorada sala Morrisey.

Algunas de las secciones del río que aparecen en el Plan Director.
Algunas de las secciones del río que aparecen en el Plan Director.
Heraldo.es

Los paisajistas advierten de que en las propuestas de acondicionamiento no se pueden tratar ambas márgenes del río de igual modo porque la derecha tiene altura considerable (y barrancos encajados) mientras que la izquierda tiende más a la rampa de escaso desnivel. Así, esta orografía exigiría gradas en la margen derecha y laderas con césped en la izquierda para “hacer un río accesible y seguro”. Las propuestas de acondicionamiento que siguen durmiendo el sueño de los justos incluyen la transformación de la plaza existente en el puente de Emperador Carlos (el de los gitanos) en un anfiteatro y la posibilidad de hacer “una intervención artística bajo el puente, como una sala de exposiciones al aire libre”. También se plantea la eliminación de los aparcamientos en superficie y que Manuel Lasala se quede únicamente para el tráfico peatonal.

La integración del Huerva es una de las grandes asignaturas pendientes de la ciudad y la venidera intervención apenas será un empujoncito puntual, como lo que se han dado en otros tramos: actualmente también se arregla con la pasarela que cruza el Huerva a la altura de la calle de Alberto Albericio. “Es poca cosa, sí, pero la ilusión no nos la pueden quitar. Mira que también llevaba años atascada la prolongación de Tenor Fleta y ahora ya han construido una rotonda”, dice Isabel Sangrós. 

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