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Estudiar bajo bóvedas con siete siglos o en un premio Ricardo Magdalena, así son las bibliotecas de Zaragoza

Tres conventos, un matadero o un hospital son ahora bibliotecas, además de las salas de estudio que se han levantado en los últimos años, algunas de ellas galardonadas con premios de arquitectura.

La biblioteca Ricardo Magdalena, un día antes del inicio de la Evau.
La biblioteca Ricardo Magdalena, un día antes del inicio de la Evau.
Guillermo Mestre

Es época de exámenes y una silla en una biblioteca o sala de estudio puede ser algo cotizado. Solo en Zaragoza se puede estudiar en más de una treintena de instalaciones de estas características. Algunos de estos edificios podrían contar gran parte de la historia de la capital aragonesa, ya que se construyeron con otras funciones.

Un claro ejemplo es el Centro de Documentación del Agua y del Medio Ambiente –popularmente conocida como la biblioteca del gua-, en el paseo Echegaray y Caballero. Las ventanas, óculos y bóvedas de crucería sencilla delatan que tiene siglos de solera. Se trata del antiguo convento de Santo Domingo, fundado en 1219 por Jaime I, "que le concedía la pesa de los sollos o esturiones del Ebro", mencionan en su informe histórico-artístico. El refectorio y cilleros –bodegas- son algunos de los restos conventuales. El gran salón está dividido en dos naves por las columnas de piedra: "Basa simple con baquetón, fuste liso y capitel de planta circular a octogonal", describen fuentes municipales, de la que salen los nervios de las bóvedas. El horario de apertura de esta biblioteca, catalogada de interés monumental, es de lunes a viernes de 9.30 a 20.30 y sábados de 9.30 a 13.30.

Centro documental del Agua y Medio Ambiente de Zaragoza.
Centro documental del Agua y Medio Ambiente de Zaragoza.
Ayuntamiento de Zaragoza

Una parte del desaparecido convento de San Agustín, en La Magdalena y considerado uno de los más importantes de la ciudad, también es una biblioteca en la actualidad, la María Moliner. Una portada barroca es la entrada a este edificio declarado Bien de Interés Cultural desde principios del siglo XXI. Durante los Sitios sufrió el ataque francés, como evidencia la huella de la fusilería en la fachada y en la torre del actual Centro de Historias. Después de la Guerra de la Independencia, fue víctima de la desamortización de Mendizábal, lo que fue la antesala de su función como Parque de Intendencia de Suministros. Fue en la década de los 70 del siglo pasado cuando se proyectó como biblioteca.

Nueva sala de estudio del Museo del Fuego.
Nueva sala de estudio del Museo del Fuego.
OLIVER DUCH

La historia se repite con la llamada sala de estudio de fuego, que se encuentra sobre el museo del mismo nombre. Este edificio fue en origen el antiguo Convento de Mínimos de la Victoria de la Orden de San Francisco de Paula, en la calle de Santiago Ramón y Cajal, fundado en 1576. En esta sala de estudio se puede permanecer hasta la madrugada gracias a un convenio con la Universidad de Zaragoza.

El arquitecto Ricardo Magdalena da nombre, y obra, a la biblioteca que se encuentra en el interior de uno de los pabellones del antiguo matadero, en la avenida de Miguel Servet. El edificio se creó a propósito de la Exposición Aragonesa de 1885-1886 y en la actualidad, además de biblioteca, es el Centro Cultural Salvador Allende. Los tres pabellones de planta basilical que se articulan en torno al patio central están conectados por unos porches.

Biblioteca Ricardo Magdalena, la más grande de la red municipal de Zaragoza.
Biblioteca Ricardo Magdalena, de las más grandes de la red municipal de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Dentro del parque Delicias, en origen Hospital Psiquiátrico de Zaragoza Nuestra Señora del Pilar, también existe una biblioteca. Lo que fuera el pabellón del Pilar de este complejo sanitario es actualmente la Biblioteca Pública de Manuel Alvar. Este hospital, considerado uno de los mejores de Europa, se comenzó a construir en 1878 en unos terrenos propiedad de Manuel Dronda, tal y como señalan los documentos de la Diputación de Zaragoza. Además de biblioteca, el uso de los pabellones es centro de convivencia para mayores, centro de día o sede de asociaciones. Todos fueron declarados de interés arquitectónico por el Gobierno de Aragón.

La gran chimenea y el edificio donde se aloja Zaragoza Activa en la actualidad son los vestigios que persisten de la Azucarera Aragón, una industria de referencia en el siglo XIX que cerró sus puertas en 1966. En lo que en tiempos pasados fue alguna de las dependencias de la factoría se descubre la biblioteca Cubit, un puntero proyecto del arquitecto alemán Christian Schmitz impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza. El nombre de la biblioteca, de tres plantas, procede de su aspecto: un cubo de cristal.

Bibliotecas con encanto en Zaragoza: Biblioteca para Jóvenes Cubit (BJCubit)
Biblioteca para Jóvenes Cubit (BJCubit)

Otros centros de la red de bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza se emplazan en edificios con menos historia que los anteriores. Son la Biblioteca Pública Benjamín Jarnés, en la calle de Pedro Laín Entralgo del Actur; la de Félix Romeo, en la plaza de la Poesía de Parque Goya y la de Javier Tomeo en la plaza de San Gregorio del Arrabal.

En la margen derecha encontramos la de Fernando Lázaro Carreter, situada en Torrero; la de Jesús María Alemany Briz de Casablanca, que se ubica en la calle de Viñedo Viejo; la de San José es la José Antonio Rey del Corral; José Martí da nombre a la de Valdespartera; y Luis del Val a la Valdefierro, que se encuentra en la plaza de la Inmaculada. A todas las anteriores se suman las de Miguel de Cervantes –en Universidad-, Rafael Andolz –Almozara- o Santa Orosia –en las Delicias-. Además, se puede estudiar en las de Soledad Puértolas de Miralbueno y en la de Vientos del Pueblo, que es la que se localiza en Antonio Leyva, en el barrio Oliver.

El horario varía, pero lo habitual es que abran a las 8.30 y cierren a las 21.00. La de Miguel de Cervantes, José Martí, Félix Romeo, Santa Isabel o Luis del Val ofrecen un horario partido, de 10.30 a 12.30 y de 16.30 a 20.00.

Estudiantes en la biblioteca de la Facultad de Económicas
Estudiantes en la sala de estudio de la Facultad de Económicas
José Miguel Marco.

No hay que olvidar la Biblioteca de Aragón, en la calle de Doctor Cerrada. La Universidad de Zaragoza también ofrece instalaciones para estudiar, distribuidas en los diferentes campus de la ciudad. La sala de estudio de la Facultad de Educación y la Biblioteca María Moliner, en San Francisco, tiene un horario de 8.00 a 21.30. Esta última fue accésit del trofeo Ricardo Magdalena. En cambio, la Biblioteca de Ignacio Jordán de Asso de la facultad de Económicas se alzó con el premio un año más tarde de su inauguración, en 1997. Tiene capacidad para unas 300 personas y el horario de apertura es de 8.15 a 21.00. En la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad (EINA) es posible estudiar en salas del Edificio Betancourt (de 9.00 a 21.00) y del Byron (de 8.30 a 20.30). Otro espacio es la sala de estudio de la Facultad de Veterinaria, que cuenta con dos salas, una de ellas en época de exámenes abre de 9.00 a 00.00 de lunes a domingo.

Fachada de la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza, donde el aforo es del 50%.
Fachada de la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza, donde el aforo es del 50%.
Oliver Duch

En los barrio rurales también encontramos la Biblioteca Pública de Casetas, situada en la calle del Palacio; la Biblioteca Pública de Monzalbarba, en Gaspar de Pex; la de la plaza Mayor de Movera; la Biblioteca de San Juan de Mozarrifar, en la plaza de España; la Rosendo Tello de Peñaflor; la biblioteca José Ramón Arana de Garrapinillos; la Inocencio Ruiz Lasala, en Santa Isabel; o la Biblioteca Pública Miguel Labordeta, que se sitúa en la calle Autonomía de Aragón de La Cartuja.

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