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crimen

Los vecinos del presunto asesino del Arrabal: "Nos asustamos al verlo en la terraza riéndose como el Joker"

Los residentes del número 26 de la calle de Palencia de Zaragoza sorprendieron al hombre dando voces y riéndose de manera estrafalaria 

La Policía ha precintado la puerta de la vivienda donde ocurrió el homicidio.
La Policía ha precintado la puerta de la vivienda donde ocurrió el homicidio.
Heraldo

Los residentes del edificio número 26 de la calle de Palencia se sorprendieron la mañana del domingo de ver a su vecino Enrique S. B. en la terraza que da al patio interior dando voces y riéndose de una manera estrafalaria e inquietante. "Parecía el Joker", afirmaba este lunes una de las inquilinas, en referencia al personaje villano de las películas de Batman. "Se reía y hablaba alto, pero no se le entendía lo que decía", añadía.

Uno de los vecinos fue quien llamó al 091, que envió al lugar varias patrullas. También acudió un camión con escala de los Bomberos, que se vieron obligados a romper los cristales de la puerta del balcón y quitar la persiana ya que el presunto homicida no les franqueó la entrada.

"Enrique vive aquí desde hace veinte años. Un tiempo después llegó José Antonio R. R.; dijo que no le llegaba para pagar el alquiler del piso y así, juntos, podían afrontar mejor los gastos. Esa fue la explicación que nos dio", contaba una vecina. Del detenido asegura que es una persona amigable y solícita, que le gusta conversar y pasear y que no trabaja desde hace muchos años porque le dieron de baja por enfermedad. "A veces la cabeza no le funciona bien", añadió sin poder precisar más.

Pensaban irse a un pueblo

De la víctima, la mujer relató que Enrique S. B. le contó un día que pensaba jubilarse pronto, dentro de unos tres años, y que se irían a vivir al pueblo de José Antonio R. R., ya que este tenía una casa allí y así se ahorrarían el dinero del alquiler, unos 500 euros aproximadamente.

"No sé qué les ha podido pasar pero es una desgracia muy grande", lamentaba amargamente. No se podía imaginar que cuando, en torno a las 1.30 del domingo, oyó un fuerte golpe en el suelo seguido de unos gritos se estaba cometiendo un crimen.

"Los chillidos fueron también fuertes pero duraron poco. Luego la casa se quedó en silencio", manifestó. Hasta las once de la mañana ya no volvió a oír nada y entonces era ya la Policía, que entraba a la casa de su vecino, reventaba la puerta y descubría el horrendo crimen.

El cuerpo del fallecido, que presentaba tanto golpes como múltiples cortes y cuchilladas, fue trasladado por la Sangre de Cristo al Instituto de Medicina Legal de Aragón para practicarle la autopsia.

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