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Los vecinos, ante la reforma de la avenida de Navarra: "Estoy deseando que empiecen a picar"

En marzo se inician las obras en el tramo entre la avenida de Madrid y el paseo de Calanda, que durarán once meses. Es una primera fase que los habitantes de esta arteria zaragozana viven con expectación y con el deseo que haya continuidad hasta su remodelación integral.

"Bajas de la estación Delicias, ves la avenida de Navarra y te preguntas: ¿Sigo en los años ochenta?". Es el comentario que hace Christian Sorrosal, empleado del centro de escalada Bulderland, de una arteria degradada de entrada y salida de Zaragoza -límite de los distritos de Delicias y La Almozara- y primera tarjeta de presentación para muchos visitantes. "La zona está bastante empobrecida de imagen y negocios", añade este joven, aunque en el caso de la empresa en la que trabaja las cosas marchan muy bien: van a ampliar el espacio ante la "increíble" acogida que han tenido tras casi cuatro años de apertura.

De ser, en sus inicios, una avenida con un carácter más industrial (con naves y fábricas como Tudor u otra de galletas, como ejemplos) pasó con el tiempo a integrarse en la ciudad transformándose en bloques de viviendas, pero conservando su fisonomía de "carretera nacional", tal y como apunta Manuel Alonso, presidente de la Asociación de Vecinos Avenida de Navarra, creada hace tres años para mejorar la calidad de vida en su entorno y en las calles adyacentes. "El pavimento es de asfalto que data de hace más de 60 años, hay desniveles que dificultad el tránsito a personas con movilidad reducida, las tuberías son de fibrocemento y están teniendo problemas de reventones... Eso ha provocado el cierre de muchos locales, del orden de 70 en los últimos años", dice cuando se le pregunta por las deficiencias que presenta esta arteria.

Los vecinos se muestran ahora esperanzados en que esta situación se revierta cuando en marzo comience la primera fase de la reforma de la avenida -en el tramo entre la avenida de Madrid y el paso de Calanda- después de que la sociedad municipal Ecociudad haya propuesto la adjudicación de las obras (por 3,9 millones), con un plazo de ejecución de once meses. "Creemos que esta reforma la hará más actractiva y atraerá a comerciantes que se animen a revitalizar la zona", avanza satisfecho Alonso.

El proyecto contempla un gran paseo con aceras accesibles de obstáculos, con una banda verde con arbolado, bancos y espacios de encuentro vecinal, una zona de juegos infantiles (en la intersección con la avenida de Madrid), pasar de tres carriles de circulación por sentido a dos y la creación de un carril bici segregado de doble sentido por el centro de la avenida, entre otras actuaciones. "Los vecinos están expectantes y deseosos que se realice ya la obra y, sobre todo, que haya continuidad con el resto de las fases. El calendario se está cumpliendo según está previsto desde el inicio; la pega es que, como siempre, se tiene que hacer por fases. No hay un compromiso firme de que haya unos presupuestos reservados para acometer toda la reforma. Para nosotros, lo deseable es que no haya ningún parón, que las tres se hagan con continuidad y es por lo que vamos a luchar", resalta.

Armado García, dueño de la Herboristería Vitalidad (un negocio familiar abierto hace 40 años al inicio de la avenida de Navarra), estima necesaria la reforma, pero hace hincapié en que se acometa de forma rápida y no suponga "un trastorno" de meses. "Entre la pandemia y la crisis ha habido una bajada de ventas considerable. Si está meses levantada en obras repercutirá negativamente en las ventas sobre una situación ya complicada. El primer tramo está operativo comercialmente; conforme vas subiendo el número de establecimientos abiertos van disminuyendo. Espero que con la Torre Zaragoza se reactive también", comenta esperanzado.

Armando García, dueño de la Herboristería Vitalidad.
Armando García, dueño de la Herboristería Vitalidad.
Francisco Jiménez

A unos metros de distancia, Isidro Pelegrín, al frente del bar Avenida (que fundó su padre en 1983), afirma que la inversión es vida y que para estar guapo hay que sufrir. "Estoy deseando que empiecen a picar aunque el acceso al local sea difícil durante unos meses; es un impulso brutal. Se me queda una esquina que nos da la vida; es el premio a estar años trabajando aquí. Seguro que ampliaremos plantilla con la nueva acera: de cuatro mesas y 16 sillas podremos pasar a 10 con 40 asientos", opina este hostelero, que con la covid abrió los domingos para compensar las pérdidas semanales.

Más allá de la repercusión económica que la reforma pueda aportar a los negocios de la zona, Pelegrín alude a los beneficios que reportará a los vecinos. "Cuando la acera esté arreglada, la gente paseará; ahora solo camina. Seguro que los primeros meses tras las obras los van a coger como los Sanfermines. El ver que te van a dejar una acera bonita da alegría", señala.

Isidro Pelegrín, dueño del bar Avenida, abierto en 1983 en el primer tramo de la arteria.
Isidro Pelegrín, dueño del bar Avenida, abierto en 1983 en el primer tramo de la arteria.
Heraldo.es

Por su parte, Vanesa Gil, vecina de la arteria desde hace tres años, ve "perfecta" la reforma. "Será una oportunidad para abrir nuevos negocios, la zona se revalorizará y también será más habitable. Tengo dos niñas y no puedo salir con ellas con las bicis; estas calles están tan mal que vas andando y tropiezas", destaca esta joven, que cambió Delicias por la avenida de Navarra. "Es lo mejor que veo para vivir tal y como está el barrio; antes estaba muy bien pero ahora hay inseguridad", sostiene.

Ya en paseo de Calanda -donde acaba la primera fase- está Toldos Serrano, con 70 años de andadura empresarial a sus espaldas. Enelko Lumbreras, uno de sus comerciales, también coincide en que a la gente le apetecería pasear más por la avenida si contara con buenas aceras y sin coches pegados a ellas. "Es una arteria descuidada, pero muy transitada. No creo que sea buena imagen para la ciudad ver vallas, boquetes... Y cuando llueve se llena de charcos", explica. Asimismo, destaca que las obras aprobadas por el Ayuntamiento de Zaragoza darán mucha más vida a la zona. "Este año se ve más movimiento y con las obras se le va a dar un empuje a locales y hostelería", dice.

Darío Pillado, copropietario de Ciclos Aragón en la avenida de Navarra.
Darío Pillado, copropietario de Ciclos Aragón en la avenida de Navarra.
Heraldo.es

Antes de llegar a la calle de Rioja (tramo de la tercera fase hasta el centro Comercial Augusta) se encuentra Ciclos Aragón, que lleva cerca de 50 años vendiendo y reparando todo tipo de bicicletas. Darío Pillado, copropietario del negocio, espera que cuando en un futuro se acometa la segunda fase sus clientes tengan acceso a su establecimiento. "Lo veremos cuando se inicie la primera. Tememos que nos estropee las ventas de esa temporada porque la gente no tenga sitio para aparcar", apunta.

A pesar de sus recelos, Pillado valora positivamente la reforma que en marzo se va a acometer y reclama una avenida de Navarra más luminosa y con el equipamiento "que se merece". "Aquí se pagan impuestos y no pocos. Cuando vienes es triste; esperamos que con las obras esto cambie y cuando se acerque la gente a Zaragoza diga: 'Merece la pena visitar la ciudad'", subraya. Y, de paso, lanza una propuesta: contenedores soterrados para una arteria que se reivindica.

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