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Usa un calcetín 'relleno' para arrancar varios dientes a un hombre en Zaragoza

La agresión se produjo en la prisión de Zuera, donde un preso atacó a otro aprovechando un punto ciego del patio.

El acusado, durante el juicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza.
El acusado, durante el juicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza.
Toni Galán

El módulo 4 del centro penitenciario de Zuera está reservado a los reclusos conflictivos, aquellos que por su historial delictivo o mala conducta requieren de una vigilancia especial. Sin embargo, parece que existe un punto ciego en el patio de la prisión que escapa al escrutinio tanto de los funcionarios como de las cámaras de seguridad. Y ese habría sido el lugar elegido por el interno Antonio F. J. para agredir a quien había sido su compañero de celda en Daroca y con el que arrastraba viejas rencillas. Un ataque que se produjo el 15 de octubre de 2019 y por el que la Fiscalía solicitó ayer una condena de tres años y medio, ya que como consecuencia del mismo la víctima perdió varias piezas dentales.

«Llevo 24 años en la cárcel y nunca antes me habían dado un golpe tan fuerte. Yo creo que Antonio llevaba una lata de cerveza o de algo metida en el calcetín con el que me pegó», declaró este lunes la víctima durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza. «Me dio con tanta fuerza que me    arrancó tres dientes. El primero se me cayó en ese mismo momento. Los otros dos se quedaron movidos y acabaron cayéndose unos días después», precisó el recluso.

La Fiscalía tenía entendido que el agredido solo había perdido una pieza dental, porque así consta en el informe pericial que obra en la causa. De hecho, de confirmarse que las secuelas de la agresión fueron más graves solicitará una condena mayor. Pero la incomparecencia del médico que examinó la boca del herido impidió concluir ayer la vista y obligó a señalar una segunda sesión. Y será entonces cuando el Ministerio Público concrete cuál es el castigo a imponer.

Alega defensa propia

El acusado negó ayer que los hechos sucedieran tal y como relató la víctima. «Yo sabía que lo habían trasladado al módulo de conflictivos porque le habían encontrado un objeto punzante. Ese día se acercó a mí en el patio y me recordó que habíamos coincidido en Daroca. Empezamos a discutir y se echó la mano al bolsillo, por lo que decidí sujetársela por temor a que llevara algo con lo que atacarme», explicó. Según este interno, fue entonces cuando debió golpearle con el brazo en la boca. «Pero fue durante el forcejeo, en defensa propia», alegó.

El abogado del encausado, Javier Elía, entiende además que «en ningún caso» cabría atribuir la pérdida dientes del    denunciante a la reacción de su cliente. «Este señor tenía una dentadura muy deteriorada», explicó al tribunal de la Sección Primera. Y lo cierto es que la funcionaria de prisiones a la que acudió la víctima tras ser agredido, que ayer declaró como testigo,    reconoció que este hombre «no tenía la boca muy cuidada».

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