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MEDIO AMBIENTE

La segunda edición de Zaragoza Florece se celebrará a finales de mayo

El Ayuntamiento ya trabaja en una nueva cita de la feria floral, que el año pasado reunió a más de 170.000 personas en el parque Grande.

El concierto de Andrés S. Macnamara en el redecorado quiosco de la música.
El concierto de Andrés S. Macnamara en el redecorado quiosco de la música.
Heraldo

Zaragoza Florece volverá en primavera al parque Grande José Antonio Labordeta con una segunda edición que el Consistorio confía en que sea la que asiente esta feria floral tras el prometedor arranque del año pasado. Aunque las fechas no están del todo cerradas, todo apunta a que será entre la última semana de mayo y la primera de junio, esto es, algo más temprano que el año pasado y más próximo a la primavera que al verano.

Estos días ya se pueden ver algunos trabajos preparativos en el parque y está previsto que en breve pueden iniciarse "labores de actualización en el Jardín Botánico", que es un espacio que en la primera edición quedó un tanto al margen de la feria -apenas había una exposición de bonsáis a sus puertas- y que podría ganar protagonismo en esta nueva edición. No hay que olvidar que en el Botánico pueden contemplarse actualmente 146 especies de árboles y arbustos, desde el arce de Montpellier al níspero de Japón.

Buena parte de la programación y muchas de las actividades están definiéndose ya, aunque se valoran distintos escenarios a expensas de cuál sea la situación sanitaria dentro de cuatro meses. Es previsible que, si no surgen nuevas variantes, esta potentísima séptima ola de contagios en Aragón ya haya quedado atrás en primavera, dado que los expertos calculan que el pico podría llegar en las próximas dos semanas. El año pasado, el que fue el primer festival al aire libre en época covid, unas 170.000 personas visitaron el parque Grande durante el fin de semana de Zaragoza Florece, respetando las distancias de seguridad y haciendo uso de sus mascarillas, incluso, en la zona gastronómica de las ‘foodtrucks’.

La ocupación, ajustada a las restricciones sanitarias, fue del 100% en los espectáculos musicales programadas en el quiosco de la música (con cabida para unas 1.650 espectadores) y en las demostraciones de la arboleda. En consecuencia, el reto de esta segunda edición será mantener las altísimas ocupaciones también en el mercado de las flores o el área de picnic, si bien también se está trabajando en crear nuevos espacios, que podrían ubicarse en algunas zonas del parque en las que estos días se percibe una inusitada actividad. Por un lado, el Ayuntamiento ha iniciado las labores de recuperación de la Rosaleda, que desde el derribo de su estructura original hace ahora diez años no ha vuelto a recuperar su ansiado esplendor. Además, entre los últimos planes de reforma anunciados por el área de Parques y Jardines, también figuran los de construir una nueva isleta de juegos infantiles en la zona donde esté el mapa cerámico de España (cerca del Huerva, en la trasera del Servet) y un circuito de ‘pump truck’ para disfrutarlo con bicicletas o patinetes.

La concejal Natalia Chueca se felicita de que la pasada edición de Zaragoza Florece fuese tan exitosa (“era una idea que no sabíamos cómo iba a funcionar y los ciudadanos nos dieron su confianza y su respaldo”) y entiende que este 2022 se ha puesto “el listón más alto” y ha de mejorar la oferta con más exposiciones, más espacios y con más participación de empresas y vecinos “mejorando la experiencia”. En 2021 el Ayuntamiento dedicó a esta feria unos 25.000 euros del erario mientras que el resto del evento se financió gracias a los patrocinadores privados, que costearon una factura aproximada de 110.000 euros.

Según los cálculos realizados por la organización, la afluencia el año pasado fue escalonada y el viernes se superaron las 30.000 personas, mientras que las jornadas de sábado y domingo fueron más de 70.000 las visitas. Así, se procurará echar el resto en la jornada inaugural, que podría incluir conciertos de artistas locales como los que se dieron el año de la mano de Erin Memento o Delacueva.

Sí es seguro que se reeditarán este año dos de las ofertas que vertebran la cita y que más convencieron en el debut de Zaragoza Florece. Por un lado, volverá a haber ‘Mercado de las flores’, que cumple con el objetivo municipal de “apoyar al sector florista, que es uno de los que más ha sufrido la pandemia”. El año pasado fueron 25 las casetas que se desplegaron por el paseo de los Bearneses y está previsto que el próximo mes de mayo sean unas pocas más. También se repetirán los adornos florales por distintos rincones del parque como la escalinata al Batallador, la fuente de Neptuno o el puente de los Cantautores, que -por cierto- estos días tiene parte de su balaustrada en el suelo tras un accidente. 

Hay elementos que han perdurado durante los últimos meses como el ramo tumbado realizado por el servicio de Parques y Jardines o los pequeños parterres que se poblaron de tulipanes hace medio año junto a la acequia de las Abdulas. De hecho, los jardineros confían en que aquellos bulbos vuelvan dar flor en primavera y se conviertan de nuevo en un gancho inesperado para divulgar la iniciativa por las redes sociales: el año pasado estas fotos se viralizaron y no hubo un aspirante a ‘influencer’ que no se retratara junto a los tulipanes que, eso sí, a los cuatro días ya estaban mustios y bastante decaídos.

Otra de las premisas del nuevo Zaragoza Florece será la de tratar de atraer “a un público variado y de todas las edades”, con espectáculos de música y luces en las fuentes o “exposiciones florales con artistas de talla internacional” como ya se hizo con las intervenciones de Carles Fontanillas, Myriam Aznar y Rosa Valls.

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