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Zaragoza se despide de una Navidad un tanto descafeinada

Cientos de ciudadanos aprovechan los últimos días de fiestas para recorrer el Belén o pasear entre los diferentes puestos, aunque las compras ya escasean

Varias personas visitan el Belén gigante de la plaza del Pilar, este sábado.
Varias personas visitan el Belén gigante de la plaza del Pilar, este sábado.
Guillermo Mestre

Ya hace tres días que los Reyes Magos recorrieron desde sus carrozas las calles de Zaragoza y dejaron sus regalos para grandes y pequeños. Pero no se llevaron consigo todo el espíritu de la Navidad. En la plaza del Pilar, la muestra todavía vivirá este domingo su última jornada de actividad antes de poner punto y final a la temporada navideña.

Este sábado, muchos han optado por exprimir hasta la última gota de estas fiestas y se han acercado al corazón de la ciudad para disfrutar de las atracciones, degustar el enésimo chocolate con churros, recorrer una vez más el Belén o pasear entre los puestos, donde no obstante aseguraban que las ventas ya estaban disminuyendo. El sol acompañó y a última hora de la mañana el ambiente estaba animado, si bien era bastante menor comparado con los días cercanos a la Nochebuena o a fin de año. Las zonas con más afluencia, como no puede ser de otra manera, eran las dirigidas a los niños, que aún apuraban los últimos días de sus vacaciones disfrutando en el tiovivo y el resto de atractivos de la feria.

De la mano de sus dos hijas, Elena Esteban acababa de abandonar el espacio ambientado en Laponia, donde las pequeñas habían estado dando vueltas en el tren. "A ellas les gusta mucho, así que hemos venido varias veces este mes", contaba la zaragozana, que sin embargo consideraba que la ambientación había estado algo más "sosa" de lo habitual.

Menos atracciones y ventas

Mencionaba los toboganes neumáticos, que en esta ocasión no se pudieron montar y solían ser una de las atracciones más esperadas, o la pista de patinaje, que corrió la misma suerte y de la que todas las navidades era asidua.

También algunos vendedores de las casetas coincidían en que la muestra ha estado un tanto descafeinada. Tras un puesto de embutidos y chocolates, Mari Carmen aseguraba que las ventas han sido "muy flojas", nada que ver con la caja que lograban en la época precovid. "La gente no ha estado muy animada, mucho pasear y preguntar, pero creo que la economía afecta muchísimo, la pandemia igual", lamentaba la vendedora, que además criticaba los horarios de apertura por ser, a su juicio, demasiado extensos.

De igual forma se expresaba Alejandro Alonso, de Mate-Art. "Pensaba que por la ubicación iba a ser mejor, pero ha sido más tranquila de lo que me esperaba. Sí que ha habido momentos o días en que la gente tenía más ganas de comprar pero, por lo general, lo he visto bastante calmado", aseguró.

Pero no todos los casos eran estos. En el puesto de la Hermandad del Refugio, su gerente, Ernesto Millán, opinaba todo lo contrario. "Ha ido muchísimo mejor que en 2019, casi el doble de donativos. Todo el mundo ha querido colaborar con nosotros", apuntaba.

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