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agresión sexual

La grabación de un bus siembra ahora dudas sobre la autoría de una brutal violación en Zaragoza

La cinta revela que la joven viajó 17 minutos de pie y en buen estado cuando supuestamente ya sufría una grave hemorragia. La defensa intenta probar que fue agredida por otro hombre

La terraza Terraluna, en una fotografía tomada ayer, fue el lugar donde la víctima buscó refugio tras sufrir la agresión sexual.
La terraza Terraluna fue el lugar donde la víctima buscó refugio tras sufrir la agresión sexual.
José Miguel Marco

La brutal violación de una joven discapacitada de 22 años a la que encontraron desangrándose en el parque Palomar de Zaragoza llegará el próximo mes de febrero a la Audiencia Provincial, donde los días 13 y 14 se juzgará a William Oswaldo V. L., de 45 años, como presunto autor de la agresión. 

Por estos hechos, ocurridos en la noche del 3 de julio de 2020 y que provocaron una contundente respuesta ciudadana, la Fiscalía acaba de pedir una condena de 14 años de prisión, pena que la familia de la joven eleva a 15. Sin embargo, la defensa acudirá a la vista dispuesta a demostrar que no pudo ser el acusado sino otro hombre sin identificar quien forzó y provocó tan graves lesiones a la víctima.

Y para convencer de ello al tribunal, el abogado del presunto agresor se apoyará en la grabación de las cámaras de seguridad del autobús de la línea 22 que la joven cogió aquella noche para regresar a casa. La Policía Nacional asegura que la violación se produjo sobre las 21.00 en una pensión situada junto a la plaza de Roma, pero lo cierto es que la víctima viajó después hacia su domicilio en aparente buen estado

La grabación que aportó Avanza a la Policía revela que la chica se subió al autocar a las 22.00 y se apeó 17 minutos después, cuando llegó a la parada ubicada junto al centro comercial Augusta y el parque Palomar del barrio de Las Delicias.

Según el informe forense, como consecuencia de la violación, la víctima sufrió un desgarro vaginal de 10 centímetros que le provocó una grave hemorragia. Tanto es así que tuvieron que hacerle una transfusión de sangre nada más llegar al quirófano. Sin embargo, en las imágenes del autobús se ve que esta persona viajó en todo momento de pie y sin dar muestras de dolor. No era la única pasajera, pero ni su aspecto ni su actitud llamaron la atención del resto de viajeros.

Para la defensa, esta grabación tendría un valor probatorio importantísimo. No en vano, ha aportado a la causa un informe pericial médico que concluye que es "absolutamente imposible" que alguien con semejantes lesiones pudiera llegar desde plaza Roma al parque Palomar, donde pidió ayudaDe ahí su convencimiento de que la joven fue violada cuando se bajó del autobús y no antes.

El acusado reconoció que estuvo en la pensión con la chica y aseguró que ambos acudieron allí dispuestos a mantener relaciones sexuales consentidas. Sin embargo, parece que a la víctima le bajó de forma repentina la regla y decidieron no practicar sexo. El hombre declaró que acompañó a la joven hasta el autobús e incluso le compró el billete.

Según los médicos forenses, la denunciante padece un retraso mental calificado como leve-moderado que hace que su grado de madurez no se corresponda con su edad. A ello se suma su dificultad para la comprensión y análisis de situaciones ligeramente complejas, así como una falta de capacidad para la resolución de conflictos.

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