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Presupuestos de Zaragoza, unas cuentas que valen por dos

El gobierno PP-Cs se lanza a la carrera electoral con la aprobación de unas cuentas que despejan por ahora el escenario de inestabilidad en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Sara Fernández (Cs) y Jorge Azcón (PP) firmaron ayer el acuerdo presupuestario con Julio Calvo (Vox).
Sara Fernández (Cs) y Jorge Azcón (PP) firmaron el acuerdo presupuestario con Julio Calvo (Vox).
Guillermo Mestre

Durante el año 2021 era habitual en el Ayuntamiento de Zaragoza el comentario de pasillo a propósito de las escasas posibilidades de que el presupuesto de 2022 viera la luz. No solo se decía en las filas de la oposición, sino que más de un miembro del gobierno no acababa de creerse que las cuentas municipales de este año fueran a salir aprobadas. Vox tensaría la cuerda hasta romperla -pensaban- como ha ocurrido en Madrid o en Andalucía.

De hecho, la extrema derecha llegó a decir hace unas semanas que era «casi seguro» que no daría sus dos votos al gobierno para cuadrar la mayoría necesaria y que la prórroga presupuestaria era un hecho. Pero a Vox le entró el vértigo de empujar a la ciudad a una inestabilidad que arrojase a las manos del PP a los votantes que ambos partidos comparten.

A año y medio de las elecciones, a un partido sin más opción de alianza que la del centro derecha se le podría haber hecho muy largo el camino. Sin demasiadas concesiones, la habilidad del alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, para llevar al líder de Vox, Julio Calvo, a su terreno hizo el resto. Eso sí, la foto de la firma del pacto presupuestario, en la que participaron los líderes de PP, Cs y Vox, fue más allá del gesto puntual. Fue un reconocimiento por parte del bipartito del peso que tiene la formación de Santiago Abascal en el gobierno local.

Con las cuentas municipales aprobadas justo el día en que las Cortes de Aragón daban luz verde al presupuesto autonómico, Azcón se garantiza un escenario de relativa calma. Un traspié con este asunto justo después de acceder a la presidencia autonómica del PP le hubiera dejado en un contexto muy delicado de cara a 2023, el año en el que todos los actores políticos aragoneses ya están pensando.

Al margen de los condicionantes políticos que rodean a un presupuesto tan importante como este para la coalición municipal, la arquitectura del documento tiene un marcado cariz electoral, por dar sostén presupuestario a las inversiones con las que el bipartito PP-Cs (y también Vox) se va a presentar ante las urnas. Las cuentas de 2023, a las que el gobierno no renuncia, quedan en un segundo plano, porque el de 2022 es un presupuesto que vale por dos.

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