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Modas Marilen dice adiós tras vestir a varias generaciones de comulgantes en 52 años en Aragón

La jubilación de Elena Alonso está detrás del cierre de esta tienda de ropa de ceremonia referente en Aragón, que se ha adelantado por la incertidumbre a raíz de la pandemia.

Modas Marilen siempre ha estado ubicada en la Avenida Goya número 75 de Zaragoza.
Modas Marilen, ubicada en la Avenida Goya número 75 de Zaragoza, en una imagen de archivo.
E. G.

Empezaron vendiendo "bien" desde el primer día que abrieron al público -allá por 1969- y han acabado también satisfechas ahora que han echado la persina tras 52 años de una aventura empresarial en la que se involucraron de lleno tres generaciones de elenas: Elena Martín, Elena Alonso y Elena Guía. Abuela, madre e hija han estado al frente (en diferentes épocas, claro) de Modas Marilen (de maría elena), una tienda de referencia en Aragón de ropa de ceremonia (bautizo, comunión y de acompañamiento de bodas para arras), ubicada en la avenida de Goya de Zaragoza y que acaba de cerrar. "Cuando estos días paso por el establecimiento, lo miro con cariño. Estoy muy agradecida y la clientela nos ha respondido. Más que clientes eran amigos. He vivido ahí todo: comencé con mi madre, que me enseñó a vender", recuerda Alonso.

La decisión de la clausura estaba tomada de antemano, pero la incertidumbre a raíz de la pandemia de la covid ha precipitado los acontemientos, tal y como apunta Elena Guía. "Ha sido duro; con el corazón nunca cierras un negocio familiar. Se había acordado dar por cerrada una etapa cuando se jubiliara mi madre y, además, con la incertidumbre de los tiempos que corren he preferido no seguir. En diciembre y enero es cuando más vestidos y trajes de comunión se vendían y ahora con el virus la venta se ha ido alargando. Es normal que la gente restrinja la compra, con la variante ómicron no saben qué va a pasar. Antes había más comuniones y se nota; la situación del sector es complicada", explica.

Para Guía, Modas Marilen está también llena de recuerdos y aún se acuerda cuando vendió su primer vestido de comunión. "Estoy en la tienda desde que tuve uso de razón.  En el almacén me encontré hace poco con un monigote que dibujé cuando era una cría, con unos seis años. He vendido vestidos y trajes de comunión para familias de tres generaciones. Hace un par de años, una persona del barrio que vive ahora en Finlandia vino a comprar un traje para su hijo; su madre lo vistió a él aquí cuando hizo la comunión", detalla Elena, para quien estar de cara al público es un disfrute. "No es una obligación de ir a trabajar, es vocación. Es una venta muy bonita y agradecida, ves la felicidad de los niños y, normalmente, se trata de un regalo de los abuelos", añade.

Elena Guía, de pequeña, con su hermano junto al escaparate de la tienda.
Elena Guía, de pequeña, con su hermano junto al escaparate de la tienda.
E. G.

Hasta Marilen acudían a por ropa de ceremonia clientes de toda la Comunidad y también de regiones limítrofes como Navarra (sobre todo de Tudela), Cataluña (Barcelona, Tarragona y Lérida) y Castilla y León (de Soria, principalmente). "Al llevar tantos años, ya nos conocían y les mandaban las abuelas. Empezamos con ropa de niños y después ampliamos la tienda e introduje la comunión, que estaba en auge y acertamos con el cambio", subaya Elena Alonso.

Elena Alonso con su hija, Elena Guía, en una feria para comprar trajes y vestidos de comunión.
Elena Alonso con su hija, Elena Guía, en una feria para comprar trajes y vestidos de comunión.
E. G.

La historia de este negocio familiar se remonta a la abuela Elena Martín, que ayudaba a su marido en una panadería-pastelería muy cerca de donde decidió abrir la tienda. De ella partió la idea en una época en la que compraba muchos regalos para recién nacidos, según rememora ahora su nieta. "Vio que había un nicho de mercado en ropa para bebé y regalos, y poco después se amplió a comunión", cuenta.

De 12 a 55 modelos para elegir vestido

En aquellos tiempos, había pocos modelos de vestidos y trajes para chicos y chicas y los tejidos que predominaban eran el lino, la batista y el "estilo vaporoso de Sissi". Pasadas las décadas, lo que impera es la exclusividad. "En la época de mis padres había 12 modelos para todo Zaragoza y se comulgaba con vestidos similares. En cambio ahora hay entre 50-55 modelos para niñas y 30, para niños. Y los diseños y los tejidos también han cambiado: se llevan mangas al codo, linos y tul para las líneas románticas y organza y sedas naturales para los vestidos tradicionales", informa Elena Guía, que se trasladaba -junto a su madre- dos veces al año a ferias del sector en Madrid y Valencia para comprar género. "Y a la tienda venían los proveedores con sus muestrarios. Siempre hemos tenido moda española", destaca.

Elena Martín, con un nieto en brazos, en la tienda que fundó en 1969.
Elena Martín, con un nieto en brazos, en la tienda que fundó en 1969.
E. G.

Hace unas semanas anunciaron en las redes sociales que su aventura había llegado a su fin. Que tres generaciones (de mujeres aragonesas emprendedoras) depositaron en ese negocio sus sueños, sus ilusiones y esperanzas. "Con mucho trabajo y esfuerzo hemos llegado hasta el día de hoy, lo cual nos llena de satisfacción. Un camino con multitud de alegrías, pero no exento de dificultades", señalaban y agradecían el "cariño y confianza" de sus clientes. "Nos llevamos buenos amigos y buenos recuerdos", concluían. A lo que Elena Guía añade: "Ha sido un privilegio poder trabajar con la familia mano a mano".

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