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El Supremo condena a prisión a un vecino de Zaragoza por exigir vídeos sexuales a una niña de Valencia

Contactó con la chica, de 11 años, a través de una red social haciéndose pasar por otro menor. Según la sentencia, mediante presiones, logró que le pasara fotografías y grabaciones que ella mismo se hizo.

Detalle de la fachada del Tribunal Supremo.
Detalle de la fachada del Tribunal Supremo.
Europa Press

El Tribunal Supremo (TS) acaba de condenar a cinco años de prisión a un vecino de Zaragoza por un delito de corrupción de menores. En concreto, por valerse de varias redes sociales para contactar con una niña de 11 años, hacerle creer que él tenía 17 y convencerla para que le remitiera fotografías y grabaciones suyas de carácter sexual. Los    hechos se produjeron de junio a  noviembre de 2014 y fueron juzgados en su día por la Audiencia Provincial de Valencia, ya que la víctima residía en la capital levantina. Sin embargo, es ahora cuando el Alto Tribunal ha declarado firme el fallo, que obligará al encausado a ingresar en el centro penitenciario de Zuera.

No conforme con la primera sentencia, la defensa decidió impugnarla ante el Supremo. Principalmente, porque entendía que nunca quedó acreditado que el acusado supiera la verdadera edad de la víctima. Sin embargo, los magistrados desestiman ahora tanto este como los otros dos motivos en los que se apoyaba el recurso de casación. Y no solo confirman la pena de cárcel, sino también la indemnización de 6.000 euros por daños morales.

Los padres de la chica denunciaron los hechos en noviembre de 2014, pero no fue hasta mediados del año siguiente cuando el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional averiguó que la persona que se estaba aprovechando de la menor tenía su domicilio en Zaragoza. Con esta información y la autorización del titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Valencia, varios agentes se desplazaron a la capital del Ebro para proceder al registro de su vivienda. Durante el mismo, se intervinieron un par de teléfonos móviles, así como el disco duro de su ordenador. Los especialistas analizaron estos soportes y lograron recuperar decenas de archivos borrados, entre los que se incluían tres vídeos en los que la víctima aparecía desnudándose.

La edad era evidente

«Conociendo que la menor tenía once años, el investigado le pidió que le remitiera archivos de imagen y vídeos de índole sexual (...) Ante la insistencia del acusado y por temor a que se enfadase, la menor finalmente accedió», decía el fallo de la Audiencia Provincial de Valencia en su apartado de hechos probados. La defensa trató de hacer ver al Supremo que su cliente no sabía que la chica era tan joven, pero no lo ha conseguido.

«No hay razón para poner en duda que el testimonio de la menor no sea creíble», reza la sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Ángel Luis Hurtado. Pero va incluso más allá, y recuerda que de las propias fotografías y vídeos remitidos al acusado se evidencia «una manifiesta apariencia sobre la corta edad de la menor, con cara y rasgos físicos de una niña no mayor de 13 años».

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