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"Duermo en la calle para proteger mis cosas, no las voy a abandonar"

Lázaro Llorente, cubano de 50 años, pasa la Navidad al raso junto a sus enseres tras ser realojado de un piso social a una pensión, donde no se los puede llevar.

Lázaro Llorente, junto a sus enseres, tras ser desalojado de un piso en La Bozada, en Zaragoza
Lázaro Llorente, junto a sus enseres, tras ser desalojado de un piso en La Bozada, en Zaragoza
José Miguel Marco

Temperaturas por debajo de los 10 grados y humedad del 90%. Son las duras condiciones en las que Lázaro Llorente ha pasado las últimas noches al raso, desde que el jueves fue desalojado del piso en el que vivía. Los servicios sociales le facilitaron una habitación en una pensión, pero este cubano afincado en Zaragoza desde hace 22 años no tiene dónde guardar sus enseres, de los que no se quiere desprender porque, dice, son lo único que le queda.

«Sacaron todas mis cosas y me dijeron que me deshiciera de ellas, pero no las voy a abandonar, son todo lo que tengo», comenta apoyado en un bastón, que le sirve para disimular una visible cojera. Lázaro tiene 50 años y ha trabajado «de todo». En una fábrica de estructuras metálicas, en un restaurante, en una heladería... Ahora no tiene empleo y cuenta con una pensión de 400 euros y la tutela de los servicios sociales del Gobierno de Aragón.

Hasta ahora residía en un piso de una entidad social, en la calle de Andrés Gay Sangrós, en el barrio de La Bozada, pero tras cumplir los tres años de estancia máxima, explica, fue realojado el jueves en una pensión. El problema es que todas sus cosas quedaron en la calle. Se trata de su ropa, un par de mesas, un sofá, mantas, cerámicas y otro tipo de enseres cotidianos.

Lázaro pide ayuda para poder guardarlas en algún sitio, al menos mientras encuentra un lugar donde vivir que le permita llevar sus cosas y comenzar de nuevo. Mientras, los vecinos de la zona le dan comida y apoyo. También en el único bar de la calle, Casa Yago. «Lo conocemos desde hace años, es una persona muy amable, que nunca ha dado ni un problema», comenta José Rubio detrás de la barra. «Por eso le damos desayuno, comida y cena hasta que se resuelva este embrollo», añade.

La Policía Local se ha preocupado por su situación, para tratar de ayudarle, mientras que desde la DGA apuntan que van a estudiar su caso, aunque recuerdan que cuenta con una solución habitacional para no dormir en la calle.

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