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El Tubo de Zaragoza despide el año con más aperturas que cierres y prevé la puesta de largo de nuevos bares en 2022

Los bares-restaurante SyMental y Capricho son los últimos en sumarse a una zona que se demuestra inmune a la pandemia.

Reparto de mascarillas por las terrazas del Tubo de Zaragoza.
Un animado mediodía en el Tubo de Zaragoza.
Oliver Duch

El miedo y las restricciones, dos elementos inseparables de la pandemia desde hace ya casi dos años, no han logrado que la irreductible aldea que integran los hosteleros del Tubo se rindiese. Más bien, todo lo contrario: la popular zona de tapeo, tal vez la más emblemática de la capital aragonesa, cierra este 2021 en un buen momento de forma. De hecho, despide el año con más aperturas que cierres y algún que otro proyecto que podría concretarse a lo largo de 2022.

Este año dijo adiós el bar Fenicia, aunque pronto se cubrió su hueco con la llegada de El Burladero (calle Ossau, 2), un establecimiento en el que tanto el nombre como la ambientación y la carta evocan el universo taurino. Pero no es el único negocio que ha desembarcado este año en el entorno.

El 5 de agosto comenzó la aventura de Symental (Estébanes, 4), que si bien está más cerca del concepto de restaurante que del de bar no da la espalda a la cultura de la tapa y la barra. El establecimiento está especializado en carnes y tiene el chuletón como estrella absoluta. Se encuentra en el antiguo local de La Miguería, que a principios de curso se desplazó unos metros hacia la plaza de Sas, aunque los cuatro impulsores del negocio le han dado un giro radical al interiorismo.

"Todas las mesas tienen un sistema de inducción que pasa desapercibido hasta que le das al botón. Con él sustituimos el concepto de piedra caliente por una idea más moderna y estética, pero con la que igualmente le puedes dar a la carne el punto que desees. Encima de la mesa hay un extractor de humos. Buscamos la novedad, pero sobre todo poder crear un ambiente más relajado, más informal, que la experiencia sea incluso más divertida", resume Iñaki Valero, gerente del local.

Un chuletón y una piruleta de ciervo con centro de foie del restaurante Symental.
Un chuletón y una piruleta de ciervo con centro de foie del restaurante Symental.
HERALDO

El abanico de cortes y razas es amplio. La carta da cobijo a la vaca simmental, pero también al wagyu (con piezas de vacas criadas en España y también en Japón), así como rubia gallega, angus o frisona. "Con esta graduación de calidades podemos adecuarnos al gusto y las necesidades del cliente", apunta Valero, quien recuerda que también ofrecen tapas como "la piruleta de ciervo con centro de foie o el bombón de morcilla con queso, por aquello de no perder de vista que estamos en un entorno, El Tubo, en el que manda la tapa".

El negocio, que cuenta con cinco empleados y que está teniendo una buena acogida, tiene en su bodega varias referencias de las cuatro denominaciones de origen aragonesas, pero también vinos de Ribera del Duero, Rioja o de la zona de Jumilla.

Pero aún hay más buenas noticias para la zona. El local que se convirtió en La Casa de Bertín (un proyecto que puso en marcha Bertín Osborne y que cerró hace dos años y medio) ya funciona bajo un nuevo concepto. Se trata del Capricho (Mártires, 3), que ha echado a rodar de forma temporal para aprovechar las fechas navideñas, aunque a final de enero cerrará durante una semana. "De momento queremos hacer rodaje. A final de mes terminaremos de decorarlo y haremos la inauguración oficial", avanzan desde el grupo barcelonés que promueve el negocio.

Los responsables del establecimiento definen su propuesta gastronómica "informal, con raciones generosas y de calidad, así como tapas y carne y pescado de Galicia a los que sacaremos todo el partido con un horno de brasa de leña". El local tiene dos espacios definidos: una cafetería, nada más atravesar la puerta de entrada, "y un patio gótico de seis metros de altura, una zona noble con capacidad para unas cincuenta personas". El inmueble ha recibido una inversión total de "unos 400.000 euros" y tiene una capacidad total de más de 120 comensales, "incluida la terraza".

Proyección de la futura fachada e interior del bar Capricho, en El Tubo.
Proyección de la futura fachada e interior del bar Capricho, en El Tubo.
HERALDO

El grupo promotor amasa otros planes para la zona que espera materializar a lo largo de 2022. "Queremos abrir otros dos locales con otros dos conceptos diferentes. Esperamos encontrar pronto las ubicaciones adecuadas", añaden estas mismas fuentes.

Aforos y mascarilla

Desde la Asociación de Empresarios del Tubo hacen hincapié en que la dinamización de la zona choca con "la falta de ayudas" desde las instituciones. Y recuerdan que "tanto los hosteleros están siendo muy cuidadosos a la hora de cumplir con los aforos y la exigencia de usar la mascarilla, hasta el punto de que la gente se ha acostumbrado a caminar por El Tubo con mascarilla pese a estar al aire libre". "Para nosotros, la seguridad y la salud de nuestros clientes es lo fundamental", rematan.

Recuerdan que, además de los establecimientos hosteleros, se están abriendo negocios de otro tipo, e incluso se ha puesto en marcha una nueva galería de arte en la calle Ossau. Y que la pérdida de locales como el bar Fenicia o Casa Pascualillo (que dijo adiós por jubilación en 2020) son "puntuales" y no reflejan el buen estado de forma del sector.

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