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Condenado un joven de 21 años por abusar sexualmente de una chica de 13 en Zaragoza

Los hechos ocurrieron en 2020, cuando el encausado tenía 19 años, en el aparcamiento de un supermercado del Arrabal

El joven denunciado, ante el tribunal
El joven condenado, ante el tribunal
Oliver Duch

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado a dos años de prisión a Cristian Camilo C. L., de 21 años, por abusar sexualmente de una chica de 13, hermana pequeña de una amiga del acusado. La adolescente fue quien tuvo la iniciativa de quedar con él para dar una vuelta por el Arrabal, pero durante la cita él abusó sexualmente de ella.

Los hechos ocurrieron en junio de 2020, cuando el encausado tenía 19 años y la chica, 13, en el aparcamiento de un centro comercial del mencionado barrio. Hacía un tiempo que conversaban por Whatsapp y el día 20 la niña le escribió preguntarle si quería ir con ella y otro amigo. Cristian Camilo C. L. dijo que sí y acordaron verse a las 17.30, aunque cuando se encontraron el otro chico se había ido a un cumpleaños. Esto no fue obstáculo para que se dieran una vuelta por San Juan de la Peña y conversaran de manera cordial.

La situación dio un giro al llegar al aparcamiento del supermercado Día, ya que, según el fallo, el joven la agarró por la cintura para intentar besarla. Ella lo rechazó y se dio la vuelta para marcharse. Aún así, la volvió a coger y trató de bajarle el sujetador y la camiseta, sin conseguirlo, y terminó tocándole los pechos y los genitales por encima de la ropa hasta que la menor logró empujarlo y huir. 

La adolescente llamó a su madre en el trayecto y le pidió que no colgara hasta llegar a casa, donde le contó llorando lo sucedido. Sus padres llamaron a los del joven, con quienes tenían amistad, para decirles que iban a denunciar los hechos. Su madre leyó después en el teléfono de la menor un mensaje que decía que su hija estaba «muy guapa y que ya era una mujer.

En los abusos a menores de 16 años, el consentimiento de la víctima es irrelevante, aunque este no es el caso porque no hubo consentimiento en ningún momento. A consecuencia de la agresión, la chica recibió asistencia psicológica y terapia en la Oficina de Atención a las Víctimas, ya que tenía ansiedad, pesadillas, sensación de hipervigilancia al salir a la calle. Ahora está de alta y le ha quedado como secuela un sentimiento de desconfianza en las relaciones sociales.

El fiscal pedía tres años de cárcel y la acusación particular, a cargo de la abogada Carmen Sánchez, seis, mientras que la defensa, ejercida por la letrada Cristina Martínez, solicitaba la absolución. Además de la pena de prisión, el tribunal de la sección primera le impone una mediada de alejamiento de la víctima durante cuatro años. También le impone una multa de dos meses, a 6 euros diarios, por un delito leve de lesiones que le causó. 

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