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Una cita de "cinco minutos" entre una chica de 13 años y un joven de 19 en el Arrabal acaba en juicio por abusos

El joven, que se enfrenta a una condena de seis años de prisión, ha negado este lunes ante el tribunal que se propasara con la chica. "Creo que me denunció porque no me molaba", ha declarado.

El joven denunciado, ante el tribunal
El joven denunciado, ante el tribunal
Oliver Duch

Un encuentro de apenas cinco minutos entre una chica de 13 años y un joven de 19 para dar una vuelta por el Arrabal podría acabar con una condena de seis años de prisión por abusos sexuales. Porque aunque fue la chica quien llamó para acordar la cita, esta terminó denunciando a su acompañante por besarla y someterla a tocamientos no consentidos. El acusado, que conocía a la adolescente porque era hermana de una amiga de clase, ha negado este lunes en el juicio que intentara propasarse. “A mí no me gustan las chicas menores. Era ella quien desde hace tiempo me insinuaba que le molaba. Pero yo nunca mostré interés. Y supongo que es por eso por lo que me ha denunciado. No entiendo nada”, ha declarado ante los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia de Zaragoza.

Los hechos que han sentando a Cristian C. L. en el banquillo se remontan a la tarde del 20 de junio de 2020. Tanto el acusado como la menor han coincidido en que fue una cita pactada. El primero ha explicado que estaba paseando al perro cuando recibió la llamada de la menor para verse. “Me dijo que iba con otro chico y no vi ningún problema en quedar un rato. Pero cuando llegó estaba ya sola. La vi muy cómoda conmigo. Ni pasó nada ni ella me dijo que quisiera marcharse. Pero, sinceramente, no había conversación y yo me aburría. Así que a los cinco minutos nos despedimos. Le di dos besos y un abrazo de un segundo y me fui”, ha manifestado el encausado.

La chica ha dado una versión muy distinta de lo sucedido. Para empezar, ha contado al tribunal que era el joven quien llevaba tiempo mostrándole su interés por quedar con ella. “Al final, aquel día decidí llamarle, pero no pensaba que iba hacer lo que hizo. Todo comenzó al llegar al aparcamiento del supermercado, donde se acercó mucho e intentó besarme”, ha recordado. Según la víctima, acto seguido trató de quitarle el ‘top’ y el sujetador con el dedo, para terminar abrazándola y sometiéndola a tocamientos por encima de la ropa.

“Le dije que no quería que me tocara e intenté marcharme, pero el me sujetó con fuerza del brazo y volvió a hacerlo. Cuando me lo quité de encima, llamé por teléfono a mi madre y le pedí que no colgara hasta que llegara a casa”, ha declarado la menor, que el pasado verano volvió a denunciar a este joven por, supuestamente, intentar contactar con ella a través de la red social Instagram.

La psicóloga de la oficina de atención a las víctimas que trató a la denunciante ha reconocido que no llegó a practicarle un test de credibilidad. “Pero es cierto que hablaba de pesadillas, ansiedad, sensación de hípervigilancia… Síntomas que no se inventan, porque a nadie le agrada tener que venir a la consulta de un psicólogo”, ha indicado esta profesional. “Yo le di el alta -ha añadido-, pero es cierto que arrastra una desconfianza que le costará superar”.

La abogada Carmen Sánchez Herrero, que ejerce la acusación particular en nombre de la chica, ha pedido una condena de seis años de prisión, mientras que la Fiscalía ha rebajado la pena a tres años. La defensa, a cargo de Cristina Martínez, ha propuesto la absolución de su cliente por entender que nunca hubo abusos y que la denuncia pudo estar motivada por el rechazo que sintió la menor al no verse correspondida.

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