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Los paros del bus hacen que el servicio deje de recorrer 112.000 kilómetros

La huelga por un nuevo convenio hace el Consistorio ahorre unos 454.000 euros entre febrero y julio.

Autobús C1 que va de la plaza de las Canteras al cementerio de Torrero de Zaragoza.
Autobús C1 que va de la plaza de las Canteras al cementerio de Torrero de Zaragoza.
Guillermo Mestre

El largo conflicto laboral que mantienen los trabajadores del autobús urbano de Zaragoza con la concesionaria Avanza por la firma de un nuevo convenio colectivo ha supuesto un ahorro para las arcas municipales de 454.834 euros solo hasta el mes de julio. A esa cifra habrá que añadir el dinero que el Ayuntamiento dejará de abonar por los paros parciales de los meses de septiembre y octubre. Es la consecuencia de los casi 112.000 kilómetros que han dejado de realizar los conductores en huelga hasta el verano, que se ha traducido en afecciones para los usuarios en las líneas más concurridas durante las horas punta.

El contrato de explotación del servicio de bus urbano de la capital aragonesa establece que el Consistorio paga a la empresa concesionaria en función de los kilómetros realizados y del tipo de vehículo que los recorre. Por ejemplo, el precio actual para un autobús convencional de 12 metros de longitud es de 3,8 euros por kilómetro, mientras que el de uno doble articulado asciende a 4,5 euros. Estas tarifas se actualizan anualmente de acuerdo al Índice de Precios al Consumo (IPC) y del Índice de Precios de Hidrocarburos (IPH).

En los primeros meses de este 2021, los conductores del bus comenzaron a convocar paros parciales en el servicio tras más de dos años infructuosos de negociación con la empresa para la firma de un nuevo convenio colectivo. Hasta la fecha, han convocado seis periodos de huelga, desde febrero hasta el actual. Según los datos a los que ha tenido acceso este periódico, en los cuatro primeros, hasta el mes de julio, se han dejado de prestar 111.993 kilómetros, la mayoría de buses convencionales (75.512), y el resto, de articulados (35.073) y de microbuses (1.410).

En cualquier caso, tal y como recuerda un informe elaborado por el área de Movilidad del Consistorio, el conflicto laboral también se traduce en una caída de la demanda, "lo que puede generar un sobrecoste por menor recaudación imposible de cuantificar en 2021" por los efectos de la pandemia.

De hecho, pese a que la demanda se ha ido recuperando paulatinamente conforme la crisis sanitaria evoluciona favorablemente y se reducen las restricciones, tanto el bus como el tranvía mantienen un nivel de usos un 30% inferior a lo que era habitual antes de la pandemia. El año pasado, el agujero económico en el transporte público de la ciudad superó los veinte millones de euros, que fueron cubiertos por el Gobierno central gracias a una ayuda económica extraordinaria.

Para este ejercicio, el Ayuntamiento calcula que el déficit rondará los 16 millones de euros, aunque confía en una evolución favorable de los datos conforme se normaliza la situación sanitaria gracias al avance de la vacunación.

Tras la última gran huelga del bus urbano de Zaragoza, en 2016, el Ayuntamiento acumuló un ahorro de dos millones de euros. El entonces gobierno de ZEC destinó parte a compensar a los usuarios de los abonos temporales afectados por los paros, y el resto a mejoras en el servicio.

En el caso del tranvía, cuyos conductores también mantienen un conflicto desde enero con la empresa que se encarga del servicio, los paros no afectan de la misma manera a la relación económica con el Ayuntamiento. En concreto, las arcas municipales pagan en función del número de usuarios, y no de kilómetros. Una fórmula que hasta la fecha le ha salido cara a los ciudadanos, ya que las irreales previsiones de demanda han obligado a compensar a la empresa con 7,7 millones desde la puesta en marcha de la línea, de los que 5,7 tuvieron que ver con 2020, el año de la pandemia.

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