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En el cementerio de Torrero: "Hay menos afluencia, tanto por el mal tiempo como por el puente festivo"

El camposanto ya ha empezado a llenarse de claveles y rosas para celebrar el día de Todos los Santos y no se han producido aglomeraciones ni atascos.

El cementerio de Torrero de Zaragoza ha estrenado la vuelta a la normalidad en este puente de Todos los Santos con una afluencia menor de la habitual como consecuencia del mal tiempo, la mañana especialmente amenazaba lluvia, y un puente de tres días festivos que ha animado a muchas personas a salir de la capital aragonesa. Minutos después del mediodía, en el camposanto había 1.968 personas y todavía cabían 20.732 más, según la ocupación a tiempo real que se puede consultar en la página web del Ayuntamiento. "La gente está viniendo pero no tanta como en 2019, ya que el año pasado fue muy atípico por la pandemia. El tiempo no acompaña y muchas personas han aprovechado el puente para salir fuera", aseguraba Ángel Garralaga, uno de los floristas de los tres puestos que durante todo el año suben la persiana junto a una de las entradas. Son la cuarta generación al frente del negocio. Una menor presencia de visitantes en la que también  pesa la costumbre de acudir al complejo funerario los días previos al fin de semana del 1 de noviembre para evitar las aglomeraciones.

El camposanto ya ha empezado a llenarse de claveles y rosas para celebrar esta festividad. Y junto a estas clásicas flores, además del rojo predominante, se ven cada vez más ramos con otras especies como girasoles, gladiolos, lirios o lisianthus, entre otras. Así lo destaca Cristina Villafranca, que lleva 43 años vendiéndolas en este espacio. "Muchas personas mayores vienen acompañadas con sus hijos y estos son más osados a la hora de pedir los ramos. Les gusta innovar", asegura. Los floristas también tienen estos días una queja. El Ayuntamiento prohíbe a los vehículos aparcar en un apartadero situado justo enfrente de sus casetas, lo que les resta clientela, ya que mucha gente está acostumbrada a estacionar unos minutos para comprar rápidamente las flores.

"¿Una escalera. jefe?" Es una de las frases que uno escucha cuando pasea por el interior del recinto. El Ayuntamiento tiene un servicio de préstamo de escaleras en el que pueden dejar hasta 180 por día a quienes la solicitan. Otras 15 o 30 las ceden a personas que "por la voluntad" ayudan a subirse a ellas y colocar las flores en los nichos situados en lo más alto. "Toda la semana ha habido movimiento, pero esperábamos un poco más al ser sábado", aseguraba Eva Monteagudo, que desde hace siete años se saca un pequeño salario con esta actividad. "El tiempo no acompaña demasiado. Hay personas que nos dan dos euros, otras cinco, diez y hasta 16 euros una mujer, pero es una excepción una cantidad tan grande. Unos días puedes sacar cinco euros y otros 40, nunca se sabe", comentaba mientras esperaba que alguien necesitara de sus servicios.

Visitantes en el cementerio de Torrero de Zaragoza, listo para la celebración de Todos los Santos
Visitantes en el cementerio de Torrero de Zaragoza, listo para la celebración de Todos los Santos
Francisco Jiménez

Hay familias que se reúnen para cumplir con esta tradición en esta fecha tan señalada, pero no hay mucha juventud entre quienes limpian con cuidado una lápida, retocan con mimo las flores para que luzcan lo mejor posible y permanecen durante unos minutos con la vista clavada allí donde reposa un ser querido. La fosa común se convierte en uno de los espacios más concurridos durante estos días. También hay siempre gente en el Memorial a las víctimas del franquismo. Como María Luisa Pérez que había acudido a colocar unas flores a la placa dedicada a su abuelo, Gregorio Aragüés Castán, de Fuencalderas, que fue fusilado en Valdespartera junto a su hermano Antonio el 17 de diciembre de 1936. "Cuando inauguraron este monumento yo estaba de Erasmus en Irlanda y gracias a esta iniciativa conocí con claridad su historia. Sabía de ella, porque se hablaba en la familia, pero era como un tema tabú", explicaba una de las hijas de María Luisa.

En este puente, también hay quienes viajan a Zaragoza para ver a familias y amigos y aprovechan para acudir a Torrero. Carlota Navarro había llegado desde Madrid junto a sus hijas Carlota y Gimena para visitar el panteón familiar en el que reposan los restos de su padre que falleció hace tres años, el embajador Javier Navarro Izquierdo. "Mis hijas es la primera vez que vienen a ver dónde reposa y están emocionadas. Antes hemos pasado por el Pilar y le traemos una medida de la Virgen. De paso, les enseñaré la tumbra de Joaquín Costa", comentaba.

Debido a la moderada afluencia, no se han producido atascos en la zona y no resultaba complicado encontrar aparcamiento. Quienes habían decidido apostar por el transporte público tampoco tenían problema para hacerse con un asiento en el autobús. ""De momento la mañana ha sido muy tranquila, no hemos tenido ningún aviso. Por las tardes, cuando anochece, se producen algunas caídas en zonas donde hay menos iluminación", comentaba Alfredo Marín, responsable del operativo de Cruz Roja.

Mientras en buena parte del planeta esta fecha está marcada por la tristeza y las lágrimas, en México se rodea de un halo de fiesta y color, de celebración de la vida y de reencuentro con los difuntos. Así se puede descubrir en la exposición que la Asociación México Lindo ha instalado en la capilla Yarza, junto a la entrada del cementerio antiguo de Torrero, que ofrece una explicación de los elementos de esta tradición declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

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