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Zaragoza
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Una Ofrenda de Frutos minimalista, a la vista de todos y con Canarias en el corazón

Como la de flores, la ofrenda de las casas regionales y asociaciones fue más breve y reducida, pero algunos zaragozanos pudieron verla al retirarse los velos que cubrían las vallas.

El anuncio sorprendió a los oferentes a punto de salir del Parque Macanaz: al contrario que la de flores, la Ofrenda de Frutos iba a poder ser vista por los zaragozanos toda vez que las autoridades sanitarias decidieron quitar las mallas de ocultación que cubrían las vallas del recorrido. En realidad, la medida afectaba a una parte muy reducida del mismo, apenas las dos curvas que rodean el flanco derecho de la Basílica, en Echegaray y Caballero y en la propia plaza del Pilar. Pero tuvo mucho de simbólico. También de respuesta a muchas quejas que ayer generó la decisión de mantener la ofrenda floral tapada, como una burbuja aparte de lo que sucedía en el resto de la plaza donde, por cierto, no se registraron particulares aglomeraciones. Este fue finalmente el motivo principal que ha animado a desvelar la de frutos: "Dada la experiencia de ayer con la Ofrenda de Flores y visto que la responsabilidad ciudadana ha sido la tónica constante, desde Sanidad han accedido a retirar esas mallas", explicaron desde el Ayuntamiento.

Así, cientos de personas que al mediodía de este miércoles paseaban por la plaza pudieron asomarse para disfrutar de uno de los actos más tradicionales y coloridos de las Fiestas del Pilar, el que reúne a representantes de las casas regionales y de varias asociaciones. Entre el público estaba la familia formada por Jesús Salvador, María Jesús Berlín y su hija Esther. "Lo de ayer estuvo muy mal; total, si estamos todos vacunados", dijo Jesús en referencia a la ocultación de la Ofrenda de Flores. Pero la decepción del día anterior no les impidió repetir este miércoles, en el que han tenido más suerte y apostados en la valla pudieron disfrutar finalmente de un acto que, dicen, "no nos perdemos ningún año".

Una Ofrenda de Frutos minimalista, a la vista de todos y con Canarias en el corazón

Además, la Ofrenda de Frutos, que termina dentro del templo, tiene un destino benéfico: la comida se entrega a gente que lo necesita. Este espíritu solidario se redobló este año más si cabe. Primero, por las circunstancias: aquellos que han sido golpeados por la pandemia han estado muy presentes en los corazones de los oferentes. Pero, precisamente en un acto de hermanamiento de distintos pueblos de España, también ha habido particular recuerdo para la isla de La Palma, que sigue luchando contra la furia del Cumbre Vieja. "En realidad llevamos pidiendo a la Virgen por los palmeros desde que empezó todo", dijo Manuel Betancort Cabrera, de la Casa de Canarias. Admitió sentir "algo de tristeza", pensando en sus paisanos, pero a la vez explicó que la "alegría de esta ofrenda" le hacía sentir reconfortado. No era para menos. Casi todos los oferentes tuvieron un recuerdo para ellos. El Centro Asturiano, por ejemplo, añadió a sus apetecibles panes caseros unos cuantos plátanos. Y fueron muchas las casas que combinaron sus espectaculares trajes con mascarillas en solidaridad con La Palma.

Pero si hubo un momento emotivo fue el aplauso cerrado y más sonoro cuando los canarios depositaron los frutos a los pies de la Virgen.

También, como sucedió ayer en la Ofrenda de Flores, desde el consistorio se tuvo un cariño con el pueblo canario. Por ejemplo, de la mano de la vicealcaldesa Sara Fernández, que participó en el desfile acompañada del vicepresidente de las casas regionales, Jesús Gimeno, y del viceconsejero canario de Proyección Exterior, Juan Rafael Zamora.

Ya en el templo, se encontraron con otros representantes municipales como el propio alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, la consejeras Natalia Chueca y María Navarro, Lola Ranera (PSOE) o Julio Calvo (Vox).

Fue el del camarín de la Virgen el acto más solemne de un recorrido mucho más corto y menos concurrido. En grupos que habitualmente reúnen a más de 200 personas, este año apenas podían juntarse 20. "La de este año es una Ofrenda minimalista", resumía Federico Tinoco, de la Casa de Andalucía, la más veterana que participa en la Ofrenda de Frutos. Y es que faltaron la música, los bailes, el espectáculo que acompaña a esta tradición. Hasta las cestas de comida fueron más pequeñas. Eso sí, igual de sentidas: "Como he sido abuela este año, he traído todo comida para bebés", contaba María Jesús Solanas, de la agrupación de Monegrillo mientras mostraba una cesta cuquísima con papillas y potitos.

A pesar de las restricciones sonaron sevillanas pregrabadas y, en directo, gaitas asturianas llegadas desde Madrid.

Recepción del alcalde, Jorge Azcón, a los presidentes de las casas regionales en Aragón.
Recepción del alcalde, Jorge Azcón, a los presidentes de las casas regionales en Aragón.
Miguel G. García

Tras el acto religioso, la comida se cargó en camiones rumbo a la Hermandad del Santo Refugio. Eso sí, era una remesa testimonial puesto que la de mayor envergadura -que a diferencia de todo lo demás no se ha visto mermada por la pandemia- se entregó los pasados días 6, 7 y 8 en un acto "muy emotivo que espero que se repita", dijo Solanas. 

La mañana terminó con otro acto tradicional, este año también en versión reducida por la pandemia: la recepción a las casas regionales en el Ayuntamiento, que en esta ocasión se circunscribió a la representación consistorial y a los presidentes de las casas regionales.

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