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Un estudio vincula la salud con las zonas verdes de las ciudades

Los espacios naturales de la capital aragonesa salen bien parados a nivel nacional y en un listado de mil urbes europeas.

La asistencia de público al Parque Grande ha sido constante.
El Parque Grande, durante el festival Zaragoza Florece.
TONI GALAN

Zaragoza se prepara para el desembarco de cientos de miles de árboles de distintas especies durante los próximos años en el marco de la iniciativa del Bosque de los zaragozanos. Y viene incrementando su masa arbórea de forma notable, gracias a grandes y pequeñas acciones, hasta el punto de convertirse en una de las ciudades españolas con más parques y ejemplares por habitante. Pero lograr una gran urbe completamente verde es un objetivo muy complicado, por lo que siempre habrá ciudadanos algo descolgados de los espacios naturales.

Un pormenorizado estudio relaciona las muertes por causa natural registradas en casi un millar de ciudades europeas y la enfrenta con un factor clave: la cantidad de zonas verdes en los municipios en los que vivían los fallecidos. El informe, elaborado por el Instituto de Salud Global (promovido por la Fundación La Caixa y distintas instituciones sanitarias y universitarias públicas) y publicado en la prestigiosa revista científica ‘The Lancet Planetary Health’, estima que en el caso de Zaragoza son 79 las muertes que se acumulan de media cada año relacionadas coneste motivo.

Puede parecer, a priori, una cifra elevada, pero en realidad la capital aragonesa sale bien parada. Está en el puesto 297 (de mejor a peor) de las 978 localidades y áreas metropolitanas que han sido objeto de estudio. Los datos determinan que el 62% de los zaragozanos tiene un acceso insuficientes a los espacios naturales. Para que los parques y jardines tengan un impacto positivo en la salud de un ciudadano se considera que deben tener al menos media hectárea de extensión y encontrarse a menos de 300 metros en línea recta desde su domicilio.

Pero, ¿es mejor un gran parque o una ciudad salpicada de árboles? "Los dos son importantes, pero los primeros están pensados para disfrutarlos el fin de semana, mientras los enclaves más cercanos se pueden respirar mientras se pasea o se hace deporte de lunes a viernes", explica Evelise Pereira, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio. En este sentido, los parques del Agua o el Grande y el futuro Bosque de los zaragozanos no deberían impedir que la capital aragonesa siguiese ganándole terreno al asfalto y al cemento.

En cualquier caso, Zaragoza respira en una posición cómoda en el ranquin nacional. En el estudio se obvian los efectos positivos de las grandes masas de agua, difíciles de cuantificar, lo que condena a Gijón (138 muertes evitables) y La Coruña (93) y las coloca como las peor paradas en España en relación a sus censos. Las áreas metropolitanas de Madrid (620) y Barcelona (924) son, como cabe esperar, los que más fallecimientos aglutinan en términos absolutos. En el otro lado de la balanza se encuentran Santa Lucía de Tirajana (2), Paredes (2), Valdemoro (2), Elche (3), Lorca (4), Telde (4) y Arrecife (4).

Como en otros tantos aspectos, la desigualdad divide a quienes pueden permitirse una vivienda rodeada de naturaleza y aquellos que se ven abocados a vivir rodeados de hormigón, lo que tiene un impacto negativo en su esperanza de vida. “Nuestros resultados muestran que la distribución de los espacios verdes es muy desigual entre las ciudades en Europa, ya que la mortalidad atribuible a la exposición insuficiente oscila entre el 0% y el 5,5% del total de las muertes naturales según la ciudad", comenta Pereira. “Sin embargo -añade-, el impacto desigual ocurre no solo entre ciudades, sino también entre las diversas áreas de una misma ciudad, lo cual coloca a algunas personas en situación de desventaja en función del barrio donde vivan. Muchas veces, las zonas verdes no se encuentran cerca de donde vive la gente, de manera que no generan beneficios para la salud”.

Para calcular el espacio natural existente en cada ciudad, el estudio utilizó un índice (NDVI), un indicador que mide cómo de verde es un área determinada. Toma en consideración cualquier tipo de vegetación, desde el arbolado de las calles a los jardines en propiedades privadas, y se obtiene a partir de imágenes de satélite. Puesto que el tipo de vegetación es variable entre ciudades y regiones y no todas tienen el mismo tipo de verde, los investigadores ‘tradujeron’ la recomendación de la OMS a un valor de NDVI específico para cada ciudad. El equipo científico obtuvo datos de mortalidad por causas naturales y de niveles de verde de cada una de las ciudades estudiadas relativos al año 2015.

Posteriormente, mediante “una metodología de análisis cuantitativo del impacto en salud y a partir de los datos sobre asociación entre espacios verdes y mortalidad proporcionados por grandes meta-análisis publicados con anterioridad”, estimó el número de muertes por causas naturales que podría ser evitado en caso de que cada ciudad cumpliera con la recomendación de la OMS. 

Entre otras medidas, la experta apuesta por “recuperar áreas urbanas para convertirlas en áreas verdes a través de soluciones basadas en la naturaleza, como los tejados verdes o los jardines verticales, y otras medidas como reubicar el tráfico y reemplazar asfalto por espacios y corredores verdes, arbolado urbano o parques de bolsillo”. “Asimismo, nuestro estudio muestra la importancia de que los espacios verdes sean accesibles y estén próximos a los domicilios”, remata.

Alcorques vacíos en "una ciudad dura"

 "Buena parte del arbolado no se cuida. Se planta y luego se olvidan de los ejemplares o no replantan cuando alguno muere", resume Olga Conde, de la Asociación Naturalista de Aragón (Ansar) en Zaragoza, quien recuerda que "solo en Valdespartera, los vecinos han contabilizado nada menos que 300 alcorques vacíos".

Conde lamenta que la localidad conjugue "barrios muy compactos, como las Delicias, con plazas céntricas con mucho cemento y zonas descuidadas" o en las que "se infringe la ordenanza de arbolado, que marca, por ejemplo, los criterios de cuidado de los ejemplares, tanto de la parte visible como de sus raíces". La ecologista urge al Consistorio a "hacer más verde toda la ciudad, sobre todo los espacios más duros, para combatir el cambio climático y mejorar la salud de los vecinos".

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