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El año hidrológico se cierra en la cuenca del Ebro con reservas algo inferiores a la media de los últimos 5 años

El descenso del agua embalsada se debe a las menores precipitaciones y temprana fusión del manto nival.

Imagen aérea de la cola del embalse de Yesa, que está al 19,9% de su capacidad
Imagen aérea de la cola del embalse de Yesa, en una imagen de archivo.
Jesús Diges/EFE

El año hidrológico 2020-2021 concluye este viernes, 1 de octubre, con unas reservas de embalse ligeramente por debajo de la media de los últimos 5 años -un 53%, frente al 54%- y, situándose 9 puntos porcentuales por debajo del arranque del anterior año hidrológico.

Con estos volúmenes de embalse se han garantizado los usos y demandas de los sistemas, siendo el de Bardenas el que ha presentado mayores complicaciones en su evolución.

Según los índices de escasez del Plan Especial de Alerta y Eventual Sequía de la Cuenca del Ebro, que analiza las aportaciones en los tres últimos meses con respecto a las medias históricas, la cuenca del Aragón y Arbas, con el embalse de Yesa -Navarra/Zaragoza-, se encuentra en alerta por la baja situación de reservas.

Durante el verano, Bardenas llega a situación de emergencia, lo que obliga el establecimiento de prorrateos y repartos de dotaciones. Los acuerdos de gestión y explotación adoptados a lo largo de la campaña han permitido atender con garantía todos los abastecimientos y usos industriales, y se ha salvado la campaña de riegos a pesar de las dificultades, reduciendo posibles pérdidas de cosechas en elregadío.

El resto de la cuenca según estos índices se encuentra en situación de normalidad o prealerta -en este último estado, cabecera y eje del Ebro, cuenca del Iregua, Gállego-Cinca, Segre, Guadalope alto y medio y Bajo Ebro-, presentando, claramente, un mejor estado general la margen derecha de la demarcación, como ya ocurrió el año pasado. Precipitaciones y caudales

El descenso del agua embalsada se debe a las menores precipitaciones y temprana fusión del manto nival, que se han traducido también en menores aportaciones de agua a los ríos, aunque diferenciando zonas -menores en el norte de la cuenca y mejor respecto a las medias en el sur-.

Entre marzo y mayo, el periodo crucial para las aportaciones de los embalses, se registraron precipitaciones un 30% inferiores al promedio de los últimos 20 años, ha informado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en una nota de prensa.

En el conjunto de la cuenca, la precipitación promedio del año hidrológico ha sido en torno a los 550 litros por metro cuadrado -según registros del SAIHEbro-, un 5% menos respecto de la media de los últimos 5 años.

Respecto a las reservas de nieve, las nevadas importantes no comienzan hasta diciembre y se ajustan a la media hasta finales de febrero. A mediados del mes de marzo, se produce una rápida y temprana fusión del manto de nieve debido a las altas temperaturas y la escasez precipitaciones, que se prolonga durante los meses de abril y mayo.

De este modo, se llega a inicios de junio prácticamente sin reservas de nieve, lo que, unido a la escasez de precipitaciones en la primavera, adelanta el inicio de las campañas de riego y la reducción de las reservas en los embalses, tanto de los Pirineos, como del Sistema Ibérico de La Rioja y la cordillera cantábrica. 

Evolución de reservas por sistemas

Por volúmenes de embalses de sistemas de riego, el Eje del Ebro ha terminado el año hidrológico al 48%, un punto porcentual inferior al volumen con el que finalizó el anterior; el Iregua al 29 por ciento, 12 puntos menos que a finales de septiembre 2020.

El Jalón ha concluido con un 57% y un decremento de 16 puntos; el Aguas Vivas está al 68%, unos 10 puntos inferior; el Guadalope se halla al 35%, 20 puntos menos; el sistema Bajo Ebro está al 70%, unos 13 puntos por debajo; y el sistema Oliana-Rialb ha quedado al 50%to, unos 11 puntos porcentuales menos.

La parte del Noguera Ribagorzana del Sistema de Riego de Aragón y Cataluña está al 60%, unos 14 puntos porcentuales menos; Riegos del Alto Aragón ha quedado al 41 por ciento, unos 9 puntos inferior al de hace un año; Riegos de Bardenas está al 20 por ciento, unos 8 puntos por debajo y el Sistema Zadorra se halla actualmente al 61 por ciento, aproximadamente 4 puntos porcentuales menos que el año pasado por estas fechas.

Los únicos dos sistemas de riego que han experimentado incrementos respecto a finales de septiembre de 2020 son la parte del Ésera del Sistema del Canal de Aragón y Cataluña que, actualmente, está al 59%, lo que supone un incremento de casi 8 puntos porcentuales respecto al año pasado y el Sistema del Najerilla que, se encuentra al 51 por ciento, algo más de 4 puntos superior al septiembre pasado. 

Episodios de crecida

Otro aspecto del año 2020-2021 han sido los episodios de avenidas registrados en la cuenca del Ebro durante el año hidrológico que ahora acaba.

Entre el 20 y 21 de octubre de 2020 ha afectado a la cabecera del Ebro, aguas arriba del embalse del Ebro, en la zona del entorno de Reinosa.

Del 5 al 8 de noviembre de 2020 se ha centrado en la cuenca del Matarraña y tramo bajo del Ebro, cuando se generan crecidas de carácter ordinario; entre el 6 y 15 de diciembre de 2020 afecta al noroeste de la cuenca, produciéndose una combinación de lluvias y fusión parcial de la nieve acumulada a inicios de diciembre, tras el paso de las borrascas Dora y Ernest. Se produjo una crecida ordinaria en el tramo medio del Ebro, con un caudal próximo a los 1300 metros cúbicos por segundo.

Los días 1 y 2 de septiembre de 2021 la crecida se centra en diversos barrancos y cursos fluviales de tamaño medio, especialmente, dentro de las cuencas del Jalón y Huerva, a causa de fenómenos tormentosos de carácter muy importante y vinculados a una depresión aislada en niveles altos.

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