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tribunales

"Me escondí porque había toque de queda, no porque hubiera robado la caja en el bar"

Solicitan cuatro años de cárcel para un hombre que detuvieron de madrugada en el centro de la ciudad como sospechoso del robo en un bar de la calle de San Miguel

El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza
El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza
Heraldo

La Policía Local detuvo a Óscar Javier H. J. en la madrugada del 29 de noviembre de 2020. Lo encontró agazapado entre dos coches en la calle de José Luis Pomarón, a la altura de Coimbra. La patrulla sospechó de su actitud y decidió pedirle la documentación. Su descripción se aproximaba a la facilitada por la emisora del 092, que acababa de recibir una alerta por un robo que se acababa de cometer en un bar de la calle de San Miguel.

"Le preguntamos qué hacía allí y no dijo nada. Había toque de queda, pero no justificó su presencia en la calle. Estaba sudando y llevaba una ropa que coincidía con la descrita por la emisora", declaró este martes uno de los agentes en el juicio contra Óscar Javier H.

Al poco, llegó un coche de la Policía Nacional y mientras se hacían cargo del detenido, los agentes locales bajaron hasta el Huerva y encontraron un cajetín de la registradora que después se comprobaría que procedía del bar.

"Yo no fui. Me escondí porque había toque de queda y sabía que me podían multar, pero por nada más", dijo rotundo el acusado. Añadió que había estado en El Gancho, que es toxicómano y se dirigía a casa de su hija. Por eso iba sudando. Explicó al tribunal que otras cuatro veces que lo han pillado por robo y por las que cumple condena, lo ha admitido. "Pero esto no lo voy a reconocer porque yo no he sido", reiteró.

La fiscal solicita para él cuatro años de cárcel por entrar a la fuerza en la cafetería San Miguel y robar la caja registradora, en la que había 120 euros. Poco tiempo le dio al autor de apropiarse de nada más porque se disparó la alarma que iba acompañada por humo e impidió verlo por las cámaras de seguridad. Tan solo creyeron vislumbrar una sudadera gris y encontraron una colilla de cigarrillo.

La abogada defensora, Raquel Ginés, solicitó la absolución por que no hay pruebas contra su cliente, al que no encontraron ni un euro encima. "La Policía llegó inmediatamente al lugar y este señor estaba a 550 metros del bar; se escondió porque había toque de queda; buscan a alguien vestido de negro y no era difícil, porque el único en la calle era él; nadie lo vio tirar una caja al Huerva; no hay ninguna huella suya ni en el bar ni en el cajetín; no han analizado la colilla; dieron hasta tres identificaciones distintas y la casilla del atestado con la descripción está vacía; mencionan una sudadera reversible pero no dicen los colores", expuso la abogada. "Hablan de una altísima probabilidad, pero en derecho penal eso no es una certeza", añadió y por todo ello pidió la absolución.

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