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Los servicios mínimos mitigan las afecciones de la huelga del tranvía

Frecuencias de hasta 12 minutos y algún convoy al 100% de ocupación no logran alterar la vuelta al cole en la capital aragonesa.

La primera jornada de huelga del tranvía ha dejado esperas de hasta 12 minutos en las paradas y algún convoy al 100% de ocupación, pero no ha logrado alterar gravemente la movilidad en la capital aragonesa. Los servicios mínimos decretados por el Ayuntamiento, del 60%, y la previsión de muchos viajeros, que han adelantado su salida de casa o incluso han optado por otros medios de transporte, han mitigado los efectos de los paros parciales.

Me avisaron de que había huelga y he venido un poco antes por si acaso”, comentaba a las 8.40 Elisa Edria de la mano de su hija, de 4 años. Ambas se dirigían desde la parada de Gran Vía al primer día de colegio de la pequeña, en el centro Margarita Salas. Tras esperar 11 minutos, su convoy llegaba lleno de pasajeros, y aún aumentaba más su ocupación conforme avanzaba hacia el sur de la ciudad.

En algunas paradas, varios pasajeros tenían que empujar para poder acceder al tranvía, que finamente se vaciaba en la parada del Miguel Servet. “No lo uso habitualmente, pero ahora me toca venir al hospital, y como sabía que había huelga he venido con antelación”, relataba Victoria Navarro, de camino a visitar a un paciente.

En sentido contrario, la situación se repetía en torno a las 9.00, cuando los convoyes bajaban del Distrito Sur con una alta ocupación, con muchas madres con sus hijos de camino a los centros escolares. “Veníamos embutidos, pero como todos los días, pensaba que hoy sería incluso peor”, comentaba Carmen Soler en el paseo de la Independencia, tras coger el tranvía en la parada de Argualas.

En cualquier caso, eran pocos los convoyes con dificultades. En general, la línea circulaba con normalidad y en la mayoría de los tranvía incluso se podía encontrar asiento. Aunque algunas frecuencias se disparaban hasta los 12 minutos, otras se reducían a apenas 4 o 5. Además, viajeros habituales del servicios trataban de evitarlo en este primer día de huelga. “Normalmente lo cojo, pero hoy he preferido bajar andando y dar un paseo”, reconocía María Navarro en la plaza de Paraíso, de camino a su centro de trabajo en la plaza de San Pedro Nolasco.

La situación incluso se normalizaba más al mediodía, con frecuencias de entre 5 y 8 minutos, cercanas al servicio habitual, aunque en el tramo entre las 14.30 y las 15.30 se incrementaban hasta los 10 minutos, con alguna parada saturada como la de Independencia.

En cualquier caso, la movilidad de la ciudad podría verse más comprometida este jueves, con la huelga del bus, y a partir de la próxima semana, con la vuelta a los institutos de los alumnos de Bachiller (hoy se han incorporado los de la ESO), si antes la empresa del tranvía y el comité no alcanzan un acuerdo para desbloquear la firma de un nuevo convenio colectivo.

Los trabajadores están llamados a la huelga como herramienta de presión en la negociación con la empresa por la firma de un nuevo convenio colectivo. Los paros están convocados de 6.45 a 9.15 y de 13.30 a 15.00 de lunes a viernes hasta el próximo 7 de octubre. Desde la operadora señalan que no se ha registrado ningún incidente.

El alcalde respalda la oferta de la empresa

Este viernes, la plantilla del tranvía decidirá en asamblea si acepta la última oferta presentada por la empresa o si, por el contrario, no satisface sus reivindicaciones y se prolonga el conflicto. 

En este sentido, el alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, se ha manifestado por primera vez sobre la huelga, y lo ha hecho para apoyar a una de las partes, la empresa concesionaria. "Seguramente está ofreciendo las mejores condiciones laborales de la historia del tranvía", ha comentado en declaraciones a la prensa.

"La oferta asegura todos los derechos de los trabajadores del tranvía y mejora sus condiciones laborales y económicas"

Hasta la fecha, el Ayuntamiento de Zaragoza había mantenido una posición neutral, al considerar que no puede intervenir en una negociación laboral de una empresa privada. Pero hoy Azcón ha resaltado que con la oferta de la empresa "se aseguran todos los derechos de los trabajadores del tranvía y además se mejoran sus condiciones laborales y económicas". El alcalde ha recordado que "queda muy lejos la época en la que se despedían conductores de autobús en tiempos del PSOE".

"El alcalde se pone del lado de las multinacionales, en lugar de apoyar a los autónomos, pequeñas empresas y trabajadores"

Las palabras no pudieron sentar peor entre la plantilla. Julián Aramendía, portavoz del comité, aseguró que, con estas declaraciones, «el alcalde se pone del lado de las multinacionales, en lugar de apoyar a los autónomos, pequeñas empresas y trabajadores». Por ello, ofreció a Azcón un asiento en la asamblea de trabajadores de mañana «para que conozca de primera mano las condiciones económicas y laborales» del servicio.

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