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La pandemia deja a las asociaciones vecinales de Zaragoza en números rojos

Las restricciones de aforo han limitado las actividades de estos grupos y sus ingresos.

Mauricio Ruiz, Juan Manuel Puertolas y Paco Lázaro (de izquierda a derecha), miembros de la junta directiva de la asociación Actur-Rey Fernando
Mauricio Ruiz, Juan Manuel Puertolas y Paco Lázaro (de izquierda a derecha), miembros de la junta directiva de la asociación Actur-Rey Fernando
TONI GALAN

La crisis producida por la pandemia no solo ha puesto en jaque la economía de sectores productivos como la hostelería o el comercio. Las asociaciones de vecinos de Zaragoza alertan de la grave situación que atraviesan al ver limitada su capacidad para organizar programación cultural y educativa en los barrios con las que, en muchos casos, cubren los gastos de sus locales y otras actividades que ofrecen de forma gratuita. Como consecuencia, los presidentes de estos colectivos aseguran que están en una "situación límite" y piden ayuda al Ayuntamiento.

 Juan Antonio Andrés, de la AVV La Jota, comenta que llevan desde marzo de 2020 "sin poder realizar ninguna actividad, ni en la calle ni en el local". Por ello, explica que han sufrido una merma económica "bastante grande", ya que han tenido que continuar pagando un alquiler de alrededor de 1.300 euros al mes por el local, que no es municipal. 

Además de esto, decidieron acondicionar un pequeño espacio como bar "que pudiera aportar más ingresos y dar empleo a una familia". No obstante, aunque tienen la licencia, no les permiten tener un espacio de terraza "al ser una asociación de vecinos", expone el presidente de la asociación. También recientemente han adaptado el baño para minusválidos, reformas para las que han utilizado los ahorros que tenían.

Desde la AVV Actur-Rey Fernando, su presidente, Paco Lázaro, habla en una tónica parecida. En esta agrupación, donde organizan numerosas actividades deportivas, tuvieron que suspender varias actividades y reducir drásticamente los aforos el año pasado, por lo que los ingresos también disminuyeron. "Se hicieron reducciones en las cuotas al haber también una reducción de los horarios para las clases", comenta Lázaro, para añadir que "el aforo es lo más limitante" en esta situación.

Expone que en esta agrupación han tenido pérdidas de entre 7.000 y 8.000 euros, a pesar de que disfrutan de un local municipal a compartir con otros grupos, pero asegura que no podían "dejar a los vecinos tirados", ya que muchos de ellos acuden a estas actividades desde hace años. "Con el beneficio de años anteriores se ha podido paliar esas pérdidas, pero estamos ya en una situación límite", dice, para recordar que ellos "ofrecen un servicio al barrio, no hay ánimo de lucro". Finalmente, lamenta que el Ayuntamiento de Zaragoza "no haya ofrecido demasiada ayuda a las asociaciones vecinales".

Desde el Barrio Jesús, Raúl Gascón, presidente de la asociación vecinal, asegura que han sufrido "una gran merma" económica, ya que los locales de los que disponen son muy pequeños para realizar actividades. "El local se utilizaba principalmente para reuniones de vecinos, para lo que se pedía un pequeño donativo", cuenta.  Para las actividades que organizaban dependían de los centros cívicos, principalmente el de la Estación del Norte, los cuales también han tenido muchas restricciones. Comenta que desde el año pasado "se empezaron a normalizar", pero los aforos tan reducidos impidieron organizar muchas actos. "No tienen sentido organizar nada para cinco personas", explica.

Angelo D'onofrio, de la AVV La Jota
Angelo D'onofrio, de la AVV La Jota
Claudia D'onofrio Salas

Esta asociación también ha tenido que continuar pagando el alquiler del local, lo que ha supuesto tanto un esfuerzo económico como perder las actividades gratuitas que gestionaban con fondos propios. "Seguimos con nuestra actividad principal, que es la reivindicativa y del seguimiento del día a día del barrio, pero el plus para poder llegar a los vecinos a través de actividades culturales lo hemos tenido que dejar", lamenta.

Finalmente, Juliana Algaba, comenta que no han tenido problemas económicos, ya que utilizan las salas del centro cívico para reunirse, por lo que normalmente no tienen "ni ingresos, ni gastos". "Tuvimos un local durante 30 años, pero era insostenible mantenerlo, por todos los gastos que suponía. Por eso nos decidimos por utilizar el centro cívico", razona. Recuerda que hace años, era el Ayuntamiento el que se ocupaba de mantener estos locales, pero se fue perdiendo con el tiempo y la reducción de las partidas económicas a las asociaciones vecinales. Respecto a las actividades, explica que van realizándolas conforme se van reduciendo las limitaciones.

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza recuerdan que a finales del mes de abril se convocaron subvenciones a las asociaciones vecinales en juntas municipales y vecinales para "proyectos generales o específicos que refuercen los servicios de las juntas y como apoyo económico para los gastos de funcionamiento de las asociaciones". Estos proyectos debían incluir actividades destinadas a paliar o reducir los efectos negativos de la pandemia e ir destinados a los sectores de población más desfavorecidos o vulnerables.

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