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Violación grupal en Zaragoza: diez días en el hospital afectada por las alucinaciones

La víctima, de 21 años, no se ha atrevido a denunciar a sus agresores, pero confirmó a la Policía que la drogaron y la agredieron sexualmente durante dos días seguidos en un piso de San José. Uno de los investigados se ha dado a la fuga.

Seis investigados por la violación grupal a una joven en Zaragoza.
En la imagen, uno de los detenidos a los que el juez envió el viernes a prisión.
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El titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Zaragoza decretó a última hora del viernes el ingreso en prisión provisional de dos miembros de la banda latina Dominican Don’t Play (DDP) por su presunta participación en la violación grupal de una chica de 21 años en un piso del barrio de San José. Por estos hechos, que se produjeron a finales de junio de 2020 pero salieron a la luz hace solo unos días, a raíz del hallazgo casual de 16 vídeos en varios teléfonos móviles intervenidos por la Policía Nacional, se investiga también a otras cuatro personas. Se trata del líder de la organización, Steven Guarionex V. M., alias Biwan, y  sus lugartenientes. Tres de ellos se hallaban ya en prisión, pero las pesquisas siguen abiertas porque el cuarto se ha fugado.

La víctima tiene tanto miedo que no se ha atrevido a denunciar a sus agresores, razón por la que el juez solo pudo atribuirles de momento un delito contra la integridad moral, otro de detención ilegal y un tercero de lesiones.

Los celulares de los que se extrajeron las imágenes de contenido sexual fueron decomisados el pasado febrero, cuando la Brigada de Información detuvo a la cúpula de los DDP en Zaragoza. Como informó hace unos días HERALDO, el trato «vejatorio y humillante» que los seis fichados    de la banda dispensaban a la joven y su actitud «sumisa» hacían sospechar que se trataba de una relación sexual no consentida.De ahí que la Policía Nacional pidiera permiso al juez para intentar localizar a la chica y averiguar si había sido agredida sexualmente.

La Policía Nacional atribuye la agresión sexual a seis jóvenes vinculados a la banda latina Dominican Don't Play (DDP). Tres de ellos, incluido su líder, ya estaban en prisión provisional.

La Jefatura Superior explicó ayer que los investigadores tardaron menos de una semana en dar con la mujer, quien confirmó sus presagios y reconoció haber sido    víctima de una violación grupal que se prolongó durante dos días seguidos. «La joven habría estado retenida contra su voluntad en el interior de una habitación. Y los presuntos autores pudieron suministrarle sustancias de sumisión química para llevar a cabo su propósito, que era agredirla sexualmente en grupo», indicaron fuentes oficiales.

Según el atestado policial, al que ha tenido acceso este diario, la chica coincidió con los investigados en el parque de La Granja el 26 de junio de 2020. Conocía a Biwan y a Santiago    L. V. –mano derecha del anterior– , por lo que no puso reparos en seguir bebiendo con ellos en un piso ubicado en el número 50 de la calle de Antonio Maura. Sin embargo, nada más acceder a la vivienda, la joven se dio cuenta que las intenciones del grupo eran otras. De hecho, lo primero que hicieron fue pedirle que se quitara la ropa.

La echaron desnuda a la calle

Ella se estaba empezando a sentir mareada y dijo que quería marcharse. Pero ellos insistieron en se quedara y acabaron, presuntamente, agrediéndola sexualmente en «múltiples ocasiones». El calvario de la chica acabó cuando sus agresores se cansaron y la echaron desorientada y desnuda a la calle. Ha pasado más de un año, pero la víctima tiene tanto miedo que, pese a reconocer los hechos, todavía no se atreve    a    denunciar a sus agresores. No en vano, tras la publicación de la noticia de la presunta violación grupal, a finales de julio, ha recibido    varias amenazas telefónicas.

Una de las personas que supuestamente se habría puesto en contacto con la víctima para advertirle del riesgo que corre si denuncia es la novia de Santiago L. V., el investigado que al parecer grabó las imágenes halladas en los móviles. Esta joven, de 21 años y de nombre Nicoleta G., le llamó cinco veces seguidas para pedirle reunirse con ella. Y como se negó, le dijo que hablarían «por las buenas o por las malas». La Policía detuvo también el pasado miércoles a la autora de las amenazas, que quedó ayer en libertad con cargos tras declarar ante el juez de guardia asistida por Carlos Estremera. Los que fueron enviados al centro penitenciario de Zuera por su presunta participación en la violación grupal fueron  Enock D. M., de 26 años, y Pablo Andrés S. M.,  de 29. El primero, al que defiende el abogado Cristian Monclús,  vive en el edificio donde se produjeron los hechos, pero asegura que tiene novia y no se aprovechó de la chica. El otro, asistido por el letrado Jesús Badenas, también intentó evitar su encarcelamiento, pero ambos han pasado la noche en una celda.

Las drogas alucinógenas obligaron a ingresarla

Una de las hipótesis que baraja la Policía Nacional es que los seis presuntos autores de la violación grupal suministraron a la víctima algún tipo de sustancia de sumisión química. Solo así se explican los mareos y síntomas extraños que dijo sentir la chica durante esos dos agónicos días. Y lo cierto es que, como se hace constar en el atestado remitido al juez, en todos los vídeos intervenidos la joven aparece siempre en actitud pasiva.

Según ha podido saber HERALDO, la agredida contó a los investigadores que los miembros de los Dominican Don’t Play (DDP) terminaron echándola a la calle desnuda. Al verla desorientada y sin ropa interior, una viandante llamó al 091 y pidió una ambulancia. La víctima acabó ingresada en la unidad de Psiquiatría del Hospital Royo Villanova, donde pasó una semana y media.

Durante su declaración, la joven explicó a los agentes –dada la naturaleza del delito, los funcionarios de la Brigada de Información contaron con la colaboración de compañeros de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM)– que no tenía antecedentes psiquiátricos y que nunca antes había experimentado episodios psicóticos. Sin embargo, las alucinaciones y síntomas que presentaba cuando llegó a urgencias obligaron a ponerle tratamiento farmacológico y psicológico.

Son todas estas circunstancias las que llevarían a los investigadores a presumir que la joven pudo ser drogada para doblegar su voluntad. Pero habrá que esperar a saber si las analíticas pueden confirmar estas sospechas. La situación en la que se encontraba ha podido nublar los recuerdos de la víctima, pero identifica a tres personas de raza negra entre sus agresores. Y las propias grabaciones de los investigados tienen un gran valor probatorio.

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