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Inspección de Trabajo confirma el error al vaciar el cloro en Luna y detecta anomalías

El informe preliminar dice que las bocas de llenado de los dos depósitos son iguales y los carteles identificativos de cada una «son completamente ilegibles».

Al fondo, el camión que estaba descargando el cloro en el depósito de la piscina municipal de Luna.
Al fondo, el camión que estaba descargando el cloro en el depósito de la piscina municipal de Luna.
Francisco Jiménez

La Inspección de Trabajo de la Seguridad Social y el Instituto Aragonés de Seguridad Laboral manejan ya una hipótesis sobre la causa del accidente que se produjo este miércoles en la piscina de Luna y que costó la vida a un empleado municipal. Y en su informe preliminar confirman que, tal y como adelantó HERALDO, «la causa del accidente estriba en la mezcla accidental de dos productos químicos y subsiguiente reacción química». Para el tratamiento del agua de baño se usa habitualmente ácido clorhídrico e hipoclorito sódico, que fueron los productos que por error acabaron mezclándose.

Los inspectores ignoran todavía cuál fue la razón por la que el empleado confundió los tanques a la hora de introducir la manguera, ya que las pesquisas se hayan en su fase inicial. Pero en sus primeras conclusiones adelantan ya alguna anomalía. «Las bocas de llenado de ambos depósitos son idénticas y permiten la conexión indistinta de la manguera en una y otra», dicen. Y aunque esto no debería suponer a priori ningún inconveniente, el problema radica en los carteles identificativos de cada depósito, ya que son «completamente ilegibles».

«Se aprecia la existencia de lo que, según testimonios recabados durante la visita de inspección, eran carteles identificativos del producto de cada boca de llenado», señalan los peritos de Inspección de Trabajo y Seguridad Laboral. Sin embargo, «bien por deterioro temporal, bien por efecto de la corrosión causada por los vapores tóxicos», estos carteles son ahora ilegibles.

Los inspectores recuerdan también en su informe que se trata de dos depósitos separados ubicados en una caseta o sala técnica de obra. «Las bocas de llenado de ambos se ubican en el exterior de la caseta y están situada una al lado de la otra», indican. En cualquier caso, se trata solo de los primeros datos, ya que los responsables de investigación tendrán que averiguar también si el operario fallecido –que trabajaba desde hace 20 años para el Ayuntamiento de Luna– había recibido la formación y la equipación necesarios para manipular productos químicos.

La otra víctima sigue grave

Como consecuencia del accidente, ocurrido sobre las dos de la tarde, fueron asistidas otras nueve personas, cinco de ellas niños. Al final, solo cuatro pasaron por centros hospitalarios: un adulto y tres menores. Y el único que quedó ingresado fue el conductor del camión que había transportado el cloro hasta la piscina de Luna, que se encontraba muy cerca de la caseta donde se produjo la reacción química y posterior nube tóxica. Según fuentes sanitarias, el hombre continuaba ayer ingresado en la unidad de Neumología en estado grave, aunque parece que su evolución es favorable.

El Ayuntamiento de Luna volvió a recurrir ayer a un comunicado –ya que su alcalde prefiere no hacer declaraciones– para informar de que la localidad ha decretado tres días de luto en memoria de Jesús C.S., el vecino de 58 años fallecido. El Consistorio, que ha colocado las banderas a media asta, indicó que el funeral se celebrará hoy en la iglesia de Luna. Las piscinas estarán cerradas hasta que se autorice su reapertura.

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