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sucesos

"Pili le decía a su hijo que estaba mal, que fuera al médico, pero él no quería"

La mujer del hombre acuchillado por su hijo en Zaragoza recibió al menos cinco cuchilladas en el rostro, el cuello y la espalda. Sin embargo, sacó fuerzas para subir al piso de arriba a pedir ayuda.

Los vecinos del hombre acuchillado por su hijo en Zaragoza rememoraban este lunes el trágico suceso.
Los vecinos del hombre acuchillado por su hijo en Zaragoza rememoraban este lunes el trágico suceso.
M. A. C.

Los vecinos del número 46 de la calle Reino de Zaragoza han dormido poco esta pasada noche. Sobre todo los que ocupan los pisos más altos de este edificio de nueve plantas de La Almozara, a los que Pilar F. G., de 67 años, acudió a última hora del lunes pidiendo ayuda. “¡Socorro!, !Que lo mata, que lo mata!”, gritaba la mujer cuando subía las escaleras. Asustados por las voces, los inquilinos de los dos novenos salieron al rellano. Y tardarán bastante tiempo en olvidar lo que vieron, porque su vecina tenía el rostro ensangrentado y desencajado.

“Llevaba cortes en la cara, el cuello, la espalda… Los médicos dijeron luego que tenía al menos cinco puñaladas. De hecho, se la llevaron enseguida a la Casa Grande”, contaban este lunes Miguel y Fina. “La chica que vive aquí al lado sacó una silla para que se sentara y una toalla para taponarle las heridas hasta que vino la ambulancia -apuntaban-. Pero su única preocupación era su marido, no dejaba de preguntar por él”.

Los vecinos bajaron las escaleras -donde Pilar había dejado un importante rastro de sangre, tanto en los escalones como en la pared- e intentaron acceder al 8º A. “Pero la puerta estaba cerrada y no pudimos entrar. No sé si la cerró Héctor -el hombre de 41 años detenido como presunto autor del homicidio de su padre, Javier L. C., de 71 años- o su madre. Pero hubo que esperar hasta que llegó la Policía”, recordaban los vecinos.

El matrimonio y su hijo vivían juntos de siempre en esta casa, pero muchos de los residentes coinciden en que a este último no lo veían “casi desde niño”. La Jefatura Superior de Policía no lo ha confirmado, pero parece que Héctor L. F. podría tener algún problema psicológico o de salud mental. “Por lo que contaba su madre, algo le pasaba. Pili le decía a su hijo que estaba mal, que fuera al médico, pero él no quería”, aseguraba esta vecina. “Ella nos explicaba también que, algunas veces, cuando el chico se ponía nervioso, los despachaba del piso. Y ellos, para que se calmara, pues se iban. ¿Qué iban a hacer, si es su hijo?”, se preguntaba Fina.

Pero parece que este domingo fue al contrario. Javier y Pilar habían salido a dar una vuelta y fue Héctor quien los llamó por teléfono para que volvieran a casa. “Según nos contaba la madre, lo tranquilizaron y ella se echó a la cama. Pero poco después la despertaron los gritos de su marido. Acudió al salón y vio que lo estaba acuchillando”, recordaba. La mujer intentó mediar e interponerse entre Héctor y Javier, pero lo único que consiguió fue acabar también herida.

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