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La mítica sala Oasis resurge de sus cenizas

En diciembre la sala de conciertos centenaria se transformaba en juego de "escape room" para sobrevivir a la pandemia. Hoy, 15 meses después de su cierre, se preparan para la reapertura.

Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes de la mítica Sala Oasis de Zaragoza, que reabre este sábado.
Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes de la mítica Sala Oasis de Zaragoza, que reabre este sábado.
C. I.

Desde primera hora de la mañana un grupo de operarios se afana en tener a punto el interior de la sala Oasis para llegar puntual a su reapertura, la cual se producirá el próximo sábado, 26, tras 15 meses desde que se declarase el cierre del ocio nocturno. Mucho ha pasado ya desde aquel fatídico día en el que Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes del negocio, se vieron obligados a reinventarse y transformar la sala de conciertos en el escenario de un crimen.

Así, el pasado mes de diciembre, y tras vivir una situación totalmente impensable para ellos hace poco más de un año -la de ver su local de 800 metros cuadrados completamente vacío-; nacería 'Bambalinas Teatro', un juego de escape en el que los participantes tenían que esclarecer el asesinato de una bailarina de la Oasis, la Bella Telma, ambientado en los años 20.

"Lo que nació como una alternativa para mantenernos con vida acabó convirtiéndose en un rotundo éxito. En menos de seis meses han pasado más de 2.000 personas por aquí", afirma Montañés. Y no solo eso, sino que la fórmula, absolutamente novedosa, ha llamado la atención de empresarios de todo el mundo que no dudaron en llamarles para informarse del proceso de transformación del local. "El proyecto ha dado la vuelta al mundo, y hemos recibido llamadas de Turquía, Tailandia, Miami o Argentina", añade.

Eso sí, ambos admiten que esperan no volver a recurrir a Bambalinas nunca. "Eso querrá decir que podemos seguir trabajando de lo nuestro", indica Cabeza. Y eso que no es la primera vez que la sala, que abrió sus puertas un sábado de Pascua de 1909, se enfrenta a una crisis de estas características. "Comenzó como una posada, pasaría a ser salón tanguista y de ahí a salón de variedades", afirma Montañés; que recuerda que la sala ya superó otra pandemia: la gripe española de 1918.

"En 1923 cogió las riendas del negocio Ricardo Moreno, un terrateniente de Novallas que resultó ser un visionario y logró que la Oasis se convirtiera en uno de los mejores cabarets de España", relata. Lo llamaron Oasis porque, en momentos convulsos de la historia reciente de nuestro país, este lugar de ocio se convertía en un espacio de desconexión donde cualquier cosa podía pasar, de hecho, ha sido club de jazz, sede de la Asociación Aragonesa de Boxeo, cabaret de alterne e incluso tablao flamenco.

Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes del negocio.
Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes del negocio.
C. I.

Es esa esencia de oasis en medio de la tormenta la que pretenden defender ahora, con su reapertura tras un año y tres meses de crisis sanitaria. "Fue muy fuerte, el último fin de semana que abrimos, el 7 de marzo de 2020, tuvimos 'Sold out' y unos días después estábamos completamente parados. Me resulta imposible de creer todavía", admite Cabeza. "Al principio pensamos que el cierre duraría poco tiempo. Lo peor fue la incertidumbre de no saber qué iba a pasar mañana", añade.

Tras solicitar varios créditos ICO, surgió la idea de reinventarse creando la sala de escape, lo que les dio algo de oxígeno para aguantar la crisis. Eso sí, la situación seguía siendo insostenible. Ahora, con vistas al verano y energías renovadas, confían en volver, con más fuerza que nunca. "Estamos cambiándolo todo, al fin y al cabo, es como empezar de cero. Poniendo mesas y sillas e implantando todas las medidas de seguridad. Está siendo francamente complicado salir de esto", añaden. Eso sí, ni el miedo ni la desesperación acumuladas han podido con sus ganas de volver a levantar la persiana y vivir la noche, aunque de momento sea tan solo los sábados de 21.00 a 3.00 horas y al 50% de aforo, es decir con unas 300 personas.

"No sé si sabría hacer otra cosa en la vida"

Además, la sala recupera a su plantilla completa del ERTE, 41 personas entre camareros, personal técnico, de limpieza y mantenimiento. "Va a ser todo muy diferente, la gente no va a poder bailar, tendremos que estar sentados y con mascarilla… todo ha cambiado demasiado. Ahora toca ver en qué queda todo esto a la vuelta del verano", reflexiona Montañés, que lleva más de 34 años dedicado al mundo de la noche. Por eso, a la pregunta de por qué no se han rendido en todo este tiempo, la respuesta es clara y concisa: "Empecé en la noche con 14 años y no sé si sabría hacer otra cosa en la vida".

Hay ganas de noche, aunque sea distinta, pero sobre todo de poner en marcha su programación de música en vivo. Y es que en septiembre vuelve su oferta de conciertos con directos de Zeta Zen, John Mayal, Imelda Meil y Dvicio, entre otros. "Lo único que le voy a pedir a esta nueva etapa es poder ganarme el pan haciendo lo que me gusta", concluyen.

Alfonso Cabeza y Mario Montañés, gerentes del negocio.
Alfonso Cabeza y Mario Montañés, en el interior del local.
C. I.
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