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tribunales en Zaragoza

«Se quedó con los clientes del salón de belleza y ahogó económicamente a esta mujer»

La Audiencia de Zaragoza juzga a un hombre para el que la dueña de una peluquería pide seis años de prisión por presunta estafa. La Fiscalía, que también acusaba, retira al final los cargos.  

Audiencia Provincial de Zaragoza
Audiencia Provincial de Zaragoza
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La Audiencia de Zaragoza escuchó ayer las distantes versiones de los dos últimos gerentes de un salón de belleza y bienestar ubicado en el Arrabal. La fundadora y denunciante asegura que el arrendatario del negocio la «engañó» para apropiarse de su negocio, quedarse con parte de la maquinaria y la plantilla y arrebatarle la cartera de clientes que había armado durante más dos años. La mujer dijo sentirse engañada «desde prácticamente el primer momento». «Me pagó dos alquileres y después comenzó a ponerme excusas, a malmeter con las empleadas y a no responderme a las llamadas y mensajes», sostuvo ante la Sección Primera.

El encausado, Raúl F., para el que la acusación particular pide  seis años de cárcel por un presunto delito de estafa, negó todas las acusaciones e incluso culpó a la arrendadora de dejarle una carga en forma de bonos :«Antes de alquilarme el negocio, esta persona vendió un volumen altísimo de servicios que después tuve que prestar yo. Hablamos de una cantidad muy alta en bonos, pese a que ella me había hablado de apenas unos 2.000 euros».

Pasados unos meses, el acusado decidió mudarse a otro local cercano, en el que satisfaría los servicios ya vendidos. En ese contexto habría contactado telefónicamente con los clientes y trasladado a las empleadas. La denunciante, que valora en 45.000 euros esa cartera de clientes, entiende que se le ha «robado» el negocio.

El abogado de la acusación, Ángel Feliciano, adujo que el acusado «ahogó económicamente» a su representada y «se quedó con los clientes», ya que en una cláusula del contrato se estipulaba que no podía iniciar otro negocio que incurriese en competencia. «Sin embargo, abrió un establecimiento similar a cien metros de distancia», indicó el letrado, que consideró que «todas estas acciones estuvieron encaminadas a quitarle a la denunciante su negocio».

La fiscal retira los cargos

La acusación sostuvo que hubo un «desplazamiento patrimonial» por una presunta apropiación de    material, en el que se incluye distinta maquinaria, que Raúl F. se habría llevado al nuevo local. El encausado, representado por el abogado David Lomero, negó haberse llevado nada que no fuese de su propiedad:    «Tuve que hacer una gran inversión». La Fiscalía retiró finalmente su petición de cárcel basándose, sobre todo, en la ausencia de inventario previo. La acusación particular pide 6 años de prisión y una compensación de 60.000 euros.

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