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Urbanismo abre expediente por la proliferación de construcciones ilegales en los huertos urbanos de Zaragoza

Una inspección revela decenas de casetas sin licencia junto al Ebro. Las empresas piden regular su actividad pero admiten que hay quien cría animales o celebra fiestas.

La denuncia anónima de un vecino de la capital aragonesa ha puesto en marcha una inspección por parte del Ayuntamiento de Zaragoza que ha revelado la proliferación de construcciones ilegales en varios huertos urbanos de alquiler de la ciudad. En concreto, se han detectado decenas de casetas en los campos de cultivo ubicados junto al camino de La Almozara a Monzalbarba, entre el río Ebro, la AP-68 y la Ronda Norte. Se trata de un terreno inundable y no urbanizable, por lo que el Consistorio les ha abierto expediente. Mientras, las empresas afectadas reconocen estos excesos por parte de sus inquilinos, a los que instan a retirar las edificaciones, pero reclaman una normativa específica que regule su actividad.

Fue el pasado 17 de agosto de 2020 cuando el Justicia de Aragón recibió una queja ciudadana en la que se alertaba de la presencia de «chabolas» en estos cultivos. La institución remitió el aviso al Ayuntamiento, que tras una inspección confirmó la denuncia. Según un informe municipal, se han detectado irregularidades en dos empresas de alquiler de fincas: Huertolandia, junto a la AP-68, y especialmente, Huertos del Ebro, al lado de la Ronda Norte.

Este último se asienta sobre suelo no urbanizable y de protección de la huerta honda y es la que más construcciones sin licencia presenta. Desde el Ayuntamiento recuerdan que en estos terrenos «no se admitirá la ejecución de ningún tipo de edificaciones individuales, debiendo habilitarse para guardar los aperos construcciones colectivas exteriores al suelo adjudicado a cada cultivador». Igualmente, señalan que «no se admitirá la instalación en las parcelas de caravanas, tiendas de campaña, ni casetas prefabricadas».

En cambio, los técnicos de Urbanismo han detectado construcciones que destinadas «para un uso recreativo los fines de semana». Además, recuerdan que estas casetas «se encuentran en una zona inundable, por lo que dependiendo del nivel de crecida del río Ebro, todos esos materiales terminarían arrastrados por la corriente, con los consiguientes problemas medioambientales».

Riesgo de riada

«El primer interesado en que no construyan soy yo, que soy el que limpia la mierda cuando viene la riada», señala Eduardo Antoranz, responsable de Huertos del Ebro. «Vienen un viernes y en dos días han levantado la caseta. Les dejas un poco y al final te cogen el brazo entero», lamenta. Defiende, eso sí, que existe un «vacío legal» por el que no ha presionado en exceso a sus inquilinos. «Cuando abrí hace siete años nos dijeron que estaba al caer una normativa que iba a regular nuestra actividad, y aún no ha salido», dice. «Con esa ley –añade–, podría exigirles con más fuerza que retiren las casetas».

"Vienen un viernes y en dos días han levantado la caseta. Les dejas un poco y al final te cogen el brazo entero"

El recinto cuenta con 500 huertos, todos ocupados y con una lista de espera de más de 60 personas que refleja el actual interés por esta actividad. «Es un ‘boom’, pensaba que solo vendrían jubilados pero hay de todo», comenta Antoranz, que descarta ampliar las instalaciones ya que «necesitaría otro depósito de agua y más placas solares». Además, cede diez parcelas a la Fundación Down «con mucho cariño».

Las tarifas oscilan entre los 25 euros al mes por una parcela de 60 m2 y los 80 euros por una de 300. El recinto ofrece riego, almacén comunitario y merenderos con 24 fogones para barbacoas, aunque desde la pandemia están precintados. «Empecé hace cuatro años con un amigo y cultivamos de todo, cebollas, tomates, acelgas, puerros, judías...», comenta Luis Usé, un jubilado de 63 años que también critica la construcción de casetas. «Puedes tener algo para guardar las cosas, pero muchos se han pasado de la raya», apunta.

Según el gerente del negocio, «la mayoría son gente cumplidora», pero reconoce que hay quien se excede, por ejemplo, criando animales, pero en especial con la celebración de fiestas y con el consumo de alcohol los fines de semana. A pocos metros de allí, detrás del Parque Deportivo Ebro, Huertolandia ofrece 600 parcelas, todas ocupadas, y los responsables del negocio también han advertido a los inquilinos. «Con las últimas inspecciones han comenzado a quitar las casetas, pero aún hay algunos que no hacen caso», lamentan.

Huertos de alquiler junto al Ebro, donde Urbanismo ha detectado construcciones ilegales.
Luis Usé, jubilado de 63 años, cultiva hortalizas en Huertos del Ebro desde hace 4 años.
Toni Galán

Los municipales, al 94% de ocupación

La fiebre por los huertos urbanos que llegó a Zaragoza hace diez años llevó al Ayuntamiento, con el entonces gobierno socialista de Juan Alberto Belloch, a impulsar cientos de parcelas municipales en diferentes puntos de la ciudad. Lo hizo no sin polémica, ya que lo negocios privados criticaron la competencia desleal por parte de la administración e incluso pusieron en duda su legalidad.

Hoy siguen operativos tres huertos municipales con capacidad para 626 parcelas, y el 94% están ocupadas, según datos del Consistorio. La de mayor capacidad es la instalación de Casablanca, que en una superficie de 30.200 m2 ofrece 400 parcelas. Cuesta 33 € y tiene una ocupación del 90%. En cambio, las 180 fincas del Parque del Agua tienen inquilino, al igual que las 86 de los huertos de Parque Goya. Otros rincones de la ciudad también ofrecen estos servicios, como las parcelas del Hortal del Canal.

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