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baloncesto

¿Y si Dylan Ennis fuera alcalde de Zaragoza?

El escolta canadiense se ha adaptado muy bien a la ciudad... y al humor somarda. Hace unos días colgó un tuit en el que se postulaba como alcalde y Azcón le contestó que lo quiere siempre en su equipo.

Ennis en noviembre de 2019, al inicio de su segunda etapa en Zaragoza.
Ennis en noviembre de 2019, al inicio de su segunda etapa en Zaragoza.
Guillermo Mestre

Dylan Ennis es genio y figura. Pocos como él saben ganarse el cariño del aficionado, tanto dentro como fuera de la cancha. El jugador del Casademont es un hábil (y pertinaz) usuario de las redes sociales, en donde se le puede ver paseando por la ciudad, bailando en versión ‘tik tok’ o jugando con su hija Amiyah, que le roba parte del protagonismo y que uno diría que es una de las ‘influencers’ más jóvenes a orillas del Ebro. En lo deportivo, el escolta canadiense, con pasaporte jamaicano, se acaba de colgar el bronce de la Champions y aparece en el top 10 de los jugadores de la liga más votados por la afición, justo por detrás de Nikola Mirotic. En lo personal, Ennis y su mujer, Megan, serán padres por segunda vez en pocos días de un niño que se llamará Chance Eli y será zaragozano.

Mientras tanto, y a falta de dos intrascendentes jornadas para que acabe la liga regular, Ennis continúa lanzando divertidos tuits, que tienden a hacerse virales y que provocan reacciones de todo tipo entre sus seguidores. Admiradores que no son pocos, pues al bueno de Dylan lo siguen más de 15.000 tuiteros y la friolera de 40.500 personas en Instagram. Si celebrado fue su comentario sobre el cierzo y el clima a orillas del Ebro, el pasado fin de semana Ennis volvió a liarla con un divertido chascarrillo. Aparecía el jugador vestido como un pincel en las instalaciones de Torre Outlet y escribía: “Pensando en postularme a la alcaldía de Zaragoza cuando me retire del baloncesto. ¿Me votaríais? ¿Qué lema me proponéis?”. 

El provocador mensaje lleva más de mil me gusta y un torrente de ideas y eslóganes (Make this cierzo great again, Ennis-ing is possible) para la hipotética campaña. Por descontado, Ennis no se moja y no habla de política porque solo se trata de una broma, pero, eso sí, ha llegado hasta el Twitter del mismísimo alcalde Jorge Azcón, que le va a la zaga en la red social con 13.300 seguidores. El primer edil recogió el guante el domingo y le dijo que él le querría siempre en su equipo, junto a una carita sonriente y un guiño de emoticono.

La presente es la segunda etapa de Ennis en Zaragoza, después de una fugaz aparición en abril de 2018 cuando aterrizó en las seis últimas jornadas de liga para evitar que el entonces Tecnyconta cayera al descenso. Procedía entonces del Estrella Roja de Belgrado y, aunque el club trató de retenerlo después, Ennis acabaría fichando por Andorra, que tenía mucho más músculo económico que los zaragozanos. La segunda y, de momento, feliz etapa de Ennis en Zaragoza comenzó en noviembre de 2019 cuando el jugador llegó procedente del AS Mónaco. Firmó una brillante campaña el año pasado cuando el pabellón Príncipe Felipe se llenaba de espectadores y coreaba sus asistencias y penetraciones, y también ha hecho muy buenos números en este año extraño sin público y con tres entrenadores distintos en el banquillo del Casademont.

La mascota de Casademont y Ennis, recién pintado en el Hospital Infantil.
La mascota de Casademont y Ennis, recién pintado en el Hospital Infantil.
Heraldo

A Ennis no es extraño verlo por Aragonia -vive en el barrio-, Puerto Venecia, la calle Alfonso o el Coso (el Starbucks es uno de sus rincones preferidos) y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Explica el jugador que nunca negará un autógrafo ni una foto a nadie que se lo pida porque se siente complacido de que la gente admire su trabajo. En los últimos meses ha propuesto retos a los aficionados, ha dejado botas escondidas por media ciudad y también ha insistido en que su asignatura pendiente es aprender español porque apenas sabe decir “sí, sí” y “gracias”, y se siente desbordado cuando los aficionados se le acercan y le avasallan con saludos y retahílas de comentarios en la lengua de Cervantes. “Por favor, no penséis que soy maleducado o estúpido, es que no tengo ni idea de lo que me estáis contando”, dice otro celebrado tuit. Su más reciente agradecimiento, al margen del 'photocall' por la medalla de bronce conseguida en Rusia, es a costa de haberse visto retratado junto a otros jugadores en el pasillo del Hospital Infantil de Zaragoza, a propuesta de la iniciativa 'El basket es vida', que capitanea el zaragozano Alberto Béjar.

Fotograma, sobre el cubo de La Seo, del reportaje que le hicieron en Vamos.
Fotograma, sobre el cubo de La Seo, del reportaje que le hicieron en Vamos.
Heraldo

Tan atrayente es su personaje y tan carismático es Ennis en las distancias cortas, que hace unas semanas, el canal Vamos le dedicó un pequeño reportaje en el que se le invitaba a contar su historia. La pieza contó con el respaldo de Zaragoza Turismo, la entrevista más personal se grabó en el Teatro Romano, la plaza de España e Independencia y el reportaje llevó por título ‘El camino de la felicidad’. Ennis se sinceró y contó cómo su padre biológico recibió un disparo cuando él aún no había nacido y se le quedó paralizada media parte del cuerpo. Explicó también que con cuatro años le regalaron su primer balón de baloncesto y cómo de adolescente -ya rozando el 1,88 metros de estatura- se fue a vivir con su tío a Nueva York, con la aspiración de jugar en las universidades en las que la NBA tenía sus ojeadores. Estuvo en Villanova, donde una lesión en la mano detuvo su progresión y, después, aterrizó en la Universidad de Oregón, donde conoció a Megan, que también era jugadora al baloncesto. 

El escolta dio el salto profesional en 2017 de la mano del Mega Bemax serbio, para posteriormente recalar en el Estrella Roja -con el que disputó la Euroliga-, como paso previo a su fichaje por Zaragoza. En la capital aragonesa, a sus 29 años, se ha convertido en el jugador que más minutos acumula en la Liga Endesa, con un promedio de media hora por partido. Muchos comentaristas, en referencia a su liderazgo, han dicho que el club le ha dado las llaves del pabellón, pero ahora, con su divertida aspiración a convertirse en alcalde parece que aspira a las llaves de la ciudad. Por cierto, que mucho se especula si Casademont podrá retenerlo para que dispute más temporadas en Zaragoza pero -por lo pronto- que le quiten lo bailao. En la cancha y en ‘tik tok’. 

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