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CULTURA

¿Cuántas esculturas hay en la vía pública de Zaragoza?

El memorial a las víctimas de la covid en forma de lazo y la gran estructura de la Virgen del Pilar que recorrerá los barrios se sumarán pronto a las obras artísticas situadas en las calles de la capital aragonesa.  

Una recreación del memorial que se colocará en los próximos días.
Una recreación del memorial que se colocará en los próximos días.
Ayto. Zaragoza

En unos días el arte en la escena pública ganará una nueva representación. Se trata de un monumento en homenaje a las víctimas de la covid, que se va a instalar en la remozada plaza de Santa Engracia, cuya inauguración está prevista para finales de este mismo mes de mayo. Dos zetas simétricas unidas en forma de lazo se ubicarán cerca del edificio de Correos sobre las losas de granito gris con la que se continúa pavimentando la nueva plaza. 

Será una escultura nueva que enriquecerá aún más el catálogo que maneja el área municipal de Cultura: se calcula que hay unas 5.500 obras registradas, de las que más de 250 están repartidas por las calles de la ciudad. Hay bustos de personajes ilustres, alegorías de tal o cual asunto, estatuas de inspiración clásica y modernos entramados de acero corten que generan tantos halagos como críticas.

Este museo al aire libre no deja de ganar incorporaciones año tras años, si bien fue en 2007, poco antes de la Expo, cuando sufrió una ‘explosión demográfica’ hasta entonces nunca vista. A todas las piezas que se incorporaron en las nuevas riberas hay que sumar los hitos del propio recinto de la muestra internacional e incluso las cientos de ranas diseñadas por Miguel Ángel Arrudi que se dispersaron por la ciudad. De hecho, el ritmo de nuevos fichajes escultóricos ha ido descendiendo en la última década, en donde el área de Patrimonio ha estado más pendiente de llevar a cabo complejas restauraciones (véase ‘La siesta’ del paseo de Sagasta, los ‘Niños con peces’ de la plaza del Pilar o la ‘Unidad yunta’ de Pablo Serrano en la plaza de José Sinués) que de estrenar nuevos monumentos. Sí ha habido excepciones como el descubrimiento de la ‘Tormenta’, donación de Santiago Gimeno Llop hace seis años, que puede admirarse en Sagasta, o el ‘Homenaje al baloncesto’, del artista pontevedrés Jorge Castillo, que se colocó en 2015 a las puertas del pabellón Príncipe Felipe con motivo de su 25º aniversario. También figurarían en un anexo especial todos los murales creados de la mano del festival Asalto, cuya protección ha corrido desigual suerte a lo largo de los últimos quince años, o el memorial al exalcalde José Atarés, inaugurado también en 2015, y cuya visita fue el primer acto público como alcalde de Jorge Azcón cuando fue investido hace ahora dos años. El primer edil también estará presente este mes en la reinauguración de la plaza de Santa Engracia, donde además de hueco para el lazo de la covid se están dejando algunas losetas sin colocar para plantar flores, césped y arbustos, y simbolizar la antigua huerta de la zona.

Al margen del acelerón emprendido a las puertas de la Expo, la gran mayoría de obras expuestas en las calles de Zaragoza pertenecen a finales del siglo XX. En el franquismo apenas se colocaron 65 piezas de arte en el entramado urbano y anteriores a 1936 aún perduran unas 40 esculturas, como la fuente de Neptuno, que facturó Tomás Llovet en 1833 y que puede verse en el Parque Grande.

El monumentos 'A los funcionarios' en su ubicación original de Independencia.
El monumento 'A los funcionarios' en su ubicación original de Independencia.
Ayto. Zaragoza

Zaragoza es rica en cuanto a memoriales se refiere y, antes del presente de la covid, ya había en las calles su larga veintena de esculturas que recuerdan a víctimas de atentados terroristas (véase el ‘Monumento a los niños’ por la barbarie de la Casa Cuartel) o de fatales accidentes como el de los tripulantes del Yak. Para honrar a las víctimas también se esculpieron en piedra recuerdos a los defensores del reducto del Pilar, a los héroes de los Sitios, al Justicia Juan de Lanuza o, incluso, hay un monumento ‘A los funcionarios’, que recuerda el asesinato del arquitecto José de Yarza, el ingeniero César Boente y el escribano Joaquín Octavio de Toledo, quienes fueron abatidos a tiros cuando reparaban las farolas de la ciudad e intentaban evitar el caos durante una huelga en 1920. Su memorial se instaló en 1924 en pleno paseo de la Independencia, pero después se reubicó en el paseo de la Constitución, donde hoy casi queda oculto por el arbolado. Se trata de un obelisco de granito gris, con elementos ornamentales en bronce, en cuya base puede leerse: “Ponga Dios paz en las luchas sociales que llevan a estos horribles descaminos”. El diseño es del arquitecto Pérez Navarro y su factura final, del escultor Joaquín Tobajas.

Una gran estructura con la forma de la Virgen del Pilar, nuevo icono floral de Zaragoza
Una gran estructura con la forma de la Virgen del Pilar, nuevo icono floral de Zaragoza
Ayuntamiento de Zaragoza

En la guía 'online' de Patrimonio que puede consultarse en la web municipal (basada en el trabajo de Manuel García Guatas y Jesús Pedro Lorente), se hallan las obras clasificadas por época, material, barrios, autores… Las fichas más consultadas son las de algunos iconos de la ciudad como el caballito de la trasera de la Lonja o el chaval que mira en la plaza de San Felipe el vacío que ha dejado la Torre Nueva. También la estatua de Fernando el Católico, obra de Juan de Ávalos, o el Augusto Prima Porta, de las Murallas, regalo de Mussolini a la ciudad en 1941.

CONTRAPORTADA SANTIAGO GIMENO ESCULTOR CON UNA DE SUS ESCULTURAS EN PASEO DE SAGASTA / 24-06-2016 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO[[[HA ARCHIVO]]]
Santiago Gimeno donó su escultura 'La tormenta' hace seis años a la ciudad.
A. Navarro

A buen seguro dentro de unos años se consultará el origen de otra venidera incorporación al Patrimonio local como es la estructura de la Virgen de 4 metros de altura que se quiere llevar de barrio a barrio para convertirla en el nuevo icono floral de Zaragoza. La pieza, basada en el diseño de Monge Joyeros, ha sido adaptada con la colaboración de Flores Aznar y en estos momentos se está acabando de fabricar. “El proyecto se enmarca en el plan municipal de intervenciones florales, cuyo objetivo es hacer de Zaragoza una ciudad más bonita y paseable, tanto para sus habitantes como para quienes la visitan”, explican desde el Ayuntamiento.

Lo que no cuenta el catálogo, ni el Consistorio, es que también hay algunas piezas ‘perdidas’ o que no se sabe muy bien qué hacer con ellas como es el busto de Goya del escultor Iñaki Rodríguez, que se expuso en la Gran Vía en 2008 y que ahora grupos políticos como CHA piden al Ayuntamiento que encuentre un destino, acaso, aprovechando la reforma de la plaza de Salamero.

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