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La plaza de Salamero enseña sus tripas

Las obras dejan ya al descubierto la mitad del parquin subterráneo. En julio se habrá quitado toda la losa y se empezará la instalación de una nueva cubierta, de unos 3.000 m²

Están levantando mucha expectación. Y no es para menos. Las complejas obras de retirada de la losa del parquin subterráneo de Salamero de Zaragoza avanzan a buen ritmo y lo hacen, día sí y día también, bajo la atenta mirada de muchos paseantes que se detienen durante su trayecto a observar –y muchas veces fotografiar– la singularidad de los trabajos. La plaza muestra sin pudor buena parte de sus tripas, con un enorme agujero de unos 1.500 metros cuadrados especialmente amplio junto a la calle de Cinco de Marzo. Las cifras hablan por sí solas: cada pieza que los operarios retiran con ayuda de una gran grúa autopropulsada, ahora ubicada en la zona sur, pesa 6,5 toneladas y tiene un grosor de 35 centímetros.

Más o menos, la mitad del aparcamiento está ya al descubierto y la próxima semana la máquina se trasladará al lado de la calle de la Morería para continuar la retirada por el extremo norte. Por ahora, se está avanzando algo más rápido de lo previsto ya que, según explican fuentes municipales, en algunos momentos se pudieron simultanear los trabajos que se están acometiendo actualmente con la retirada de los trozos más pequeños del centro, que tuvo que comenzarse en primer lugar. Aunque no es mucho, se ha logrado ganar unos cuantos días que, desde luego, los vecinos y comercios del entorno agradecerán.

Empieza una nueva fase de trabajos para remodelar el exterior de toda la plaza que podría lucir su nueva cara ya el próximo año

La magnitud de las obras llama la atención, pero también las molestias que traen consigo. El ruido es ensordecedor. Ya lo avisó el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, que antes de que comenzara a funcionar la maquinaria se disculpó por los inconvenientes que iban a generar. Por el discurrir de los trabajos, en la tienda Comercial Algodonera es ahora donde más lo están sufriendo. Pese a que llega algo amortiguado, desde las 8.00 hasta las 19.00 el sonido es, en palabras del propietario del negocio, Luis Fernando Fernández, "insoportable". Y tampoco resulta nada útil para atraer clientela pero, como dijo ayer Pilar Nadal, de la papelería El Viejo Pupitre "hay que aguantar". Porque, además, las obras llegaron obligadas por un fallo estructural en la construcción –de unos 50 años– que provocó un ligero hundimiento en el techo del parquin.

Pero dicen que no hay mal que por bien no venga, y el Ayuntamiento aprovechará para llevar a cabo una modernización de la plaza convirtiéndola en una 'supermanzana', aunque todavía no se conoce apenas nada del proyecto, aún en elaboración. En principio, en julio habrá desaparecido toda la losa y posteriormente, después de limpiar y estudiar a fondo los elementos del aparcamiento, tocará instalar la nueva cubierta. Esta también es una fase "bastante compleja técnicamente", según apuntan desde el gobierno PP-Cs, entre otras cosas por el tamaño de la plaza, de unos 3.000 m².

Para decidir cómo serán algunos detalles, como el arbolado o el mobiliario urbano, se articulará una "recopilación de ideas abierta a la ciudad", aunque el responsable del área ya ha participado en las primeras reuniones con el tejido comercial y vecinal y los tres colegios del entorno. Ayer, entre las decenas de personas que en algún momento llegaron a detenerse a observar junto a la valla de seguridad, estaban Elena Salas y Juan Gómez, vecinos del mismo edificio junto al bar Canterbury, que tenían una idea muy clara del futuro de la plaza. Sobre todo, que sea "bonita, agradable y con gusto". Para eso, ambos optaban por el verde y las flores, los bancos y las zonas de descanso y, si fuera posible, hasta por colocar en el centro una fuente decorativa.

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