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El Ayuntamiento apuesta por habilitar el patio de Pontoneros para usos culturales abiertos al barrio

La licitación del antiguo cuartel se publicará en mayo y valorará la oferta que dinamice este espacio de 840 metros cuadrados. El inmueble del siglo XVIII da muestras de deterioro tras años de abandono

Cuartel de Pontoneros en Zaragoza.
Cuartel de Pontoneros en Zaragoza.
Guillermo Mestre

El Ayuntamiento de Zaragoza quiere que el proyecto de conversión del antiguo cuartel de Pontoneros en una residencia privada de estudiantes sirva, tal y como recogía el plan de regeneración del sector Pignatelli, para influir positivamente en la calidad de vida del barrio y la seguridad en sus calles. Por eso, la licitación, que se publicará el próximo mes de mayo por 16 millones de euros para que una empresa se haga cargo del inmueble por los próximos 75 años, contemplará el uso público de alguno de sus espacios. En concreto, el gobierno PP-Cs quiere habilitar el patio interior de uno de los edificios que componen el deteriorado complejo militar para programar actividades culturales abiertas a todo el público.

De hecho, la integración de este espacio de 840 metros cuadrados de superficie en la vida social del barrio será uno criterios de valoración que tendrá en cuenta la mesa de contratación municipal. La idea es que, además del propio adjudicatario, el recinto esté a disposición del Ayuntamiento para organizar exposiciones, certámenes o conciertos.

El cuartel de Pontoneros, también denominado de Infantería de Aragón, de Convalecientes y de Sangenis, fue construido en el siglo XVIII y reformado en 1877. Tuvo usos militares hasta 1972 y desde entonces ninguna corporación municipal ha logrado darle un nuevo uso. El complejo, con catalogación de Interés Arquitectónico, se compone en la actualidad de dos inmuebles, uno a cada lado de la plaza de José María Forqué, que permitirán, tras la modificación urbanística que aprobó recientemente el gobierno, ejecutar una residencia de casi 14.000 metros cuadrados.

El edificio que albergaba las antiguas viviendas de oficiales del cuartel suma 7.448 m2. Su fachada a la calle de Madre Rafols fue adecentada, pero su interior ha requerido de no pocos trabajos de urgencia en los últimos años para evitar males mayores. En 2018, por ejemplo, Urbanismo tuvo que invertir 26.400 euros para reparar parte de la cubierta y sustituir 28 lucernarios dañados, que permitían el paso de la lluvia y de las palomas.

En el interior

Cuartel de Pontoneros de Zaragoza.
Cuartel de Pontoneros de Zaragoza.
Guillermo Mestre

El otro inmueble tiene forma de U y su patio es el que el Ayuntamiento quiere habilitar para usos culturales. Una de las alas fue rehabilitada parcialmente para instalar allí en 2002 algunas dependencias municipales, como las de Patrimonio. El resto del edificio dispone de otros 6.066 metros cuadrados para la nueva residencia y requerirá de una importante obra de adecuación, aunque presenta mejor aspecto.

En su interior, al que se accede por una puerta de servicio desde las dependencias municipales, todavía se aprecian algunos de los usos antiguos, como las duchas, y una gran estancia que permite anticipar las futuras habitaciones y los pequeños estudios que utilizarán los estudiantes e investigadores en la nueva residencia.

La rejas metálicas instaladas en los vanos de los ventanales evitan el paso de las palomas, enemigo habitual de los edificios sin uso, mientras en el patio, utilizado como aparcamiento por los trabajadores municipales, crece la vegetación y se almacena alguna obra escultórica a la espera de una segunda oportunidad.

Uno de los rezagados de la Operación Cuarteles

Tras dos siglos de vida como instalación militar, el edificio de Pontoneros pasó a manos del Ayuntamiento en el marco de la denominada Operación Cuarteles, un convenio que permitió a Zaragoza hacerse durante los años 70 y 80 con céntricas propiedades del Ejército, que obtuvo a cambio 1.217 millones de pesetas (unos 7,3 millones de euros) y se desplazó a otras ubicaciones a las afueras de la capital.

En concreto, el Consistorio se hizo con 16 inmuebles que, eso sí, han corrido suerte dispar. Algunos de ellos fueron reutilizados, como la Aljafería (sede de las Cortes de Aragón), el Gobierno Militar (instalaciones de Movilidad y Medio Ambiente), la Hípica (centro deportivo) o Palafox (cuartel de la Policía Local y Filmoteca, entre otros).

En cambio, fueron víctima de la piqueta inmuebles como el cuartel de Hernán Cortés, donde ahora se ubica la Biblioteca de Aragón, o el de Torrero, derribado junto a los polvorines para prolongar San José hasta el Canal Imperial.

Sin embargo, dos siguen esperando un nuevo uso. Además de Pontoneros –para el que se propuso en el pasado que fuera sede del Archivo del Renio de Aragón, de la Audiencia Provincial o un museo arqueológico–, sigue abandonado parte del cuartel de San Agustín, que podría ampliar el albergue municipal.

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